"Aprender a ser maestra:perplejidades y paradojas"

A continuación recojo un breve resumen y reflexión acerca de una de los textos trabajados en la última clase interactiva de la materia a  partir de la técnica del Seminario.
 
La escuela constituye una institucíón cuya misión es la de transmitir valores, actitudes y conocimientos a las personas. Esta trata de reproducir la cultura dominante tratando de relacionar la cultura presente con la pasada. Precisamente por esto considero que la escuela debería de caracterizarse por  la apertura a nuevas formas de vida, y a los cambios que se producen en la realidad; pero muchas veces esto no es así, conformando las instituciones educativas, instituciones cerradas dotadas de una estructura inamobible. Esta pienso que se establece en base a la ideología del partido político que gobierne en ese momento, en caso de los centros públicos, y en lo que se refiere a los privados y concertados en base a las perspectivas que rigen el pensamiento  de los sujetos creadores y los que en mayor o menor medida, aportan el capital.
 
En este sentido pienso que la escuela no debería de estar sujeta ni a ideologías ni a intereses de tipo económico y político, cosa que ciertamente resulta bastante difícil de alcanzar.
Por otra parte coincido con la perspectiva del autor del texto, cuando afirma que la escuela se centra más en el pasado que en el  presente en algunos casos. Muchas veces se trata más de continuar con la tradición del pasado, que en cierto modo considero, que aporta seguridad y comodidad a los agentes implicados, en lugar de arriesgarse e implicarse a la hora de introducir cambios que permitan adaptar la educación a los tiempos y en consecuencia producir mejoras en el sistema educativo, tal y como comenté en anteriores entradas.
 
Además, el currículum en las escuelas debería de ser más flexible dado que la sociedad, la información y el conocimiento está en constante cambio, por lo que debería de adaptarse permanentemente a las circunstancias cambiantes. De esta forma pienso que se ayudaría a los educandos a tomar conciencia de lo que les rodea, relacionar las materias que estudian con su vida diaria, y ayudarles a desenvolver la capacidad de análisis, reflexión pensamiento crítico,así como la capacidad de resolver problemas. Por el contrario si el currículo  es cerrado, no va a permitir a los alumnos desenvolver todas sus capacidades, seguramente estes adquieran una multitud de conocimientos, conceptos e ideas pero no serán capaces de establecer las conexiones precisas entre teoría y práctica. Además en este caso, se transmite un pensamiento único que se considera como el correcto sin posibilidad de ser cuestionado y replanteado por los estudiantes. De esta forma,pienso que el aprendizaje no podrá ser significativo, simplemente se basará en que los alumnos memoricen unos contenidos y valores sin tratar de aportarles significado y hacerlos suyos, por lo que no se podría hablar de aprendizaje.
 
Así pues, este tipo de escuela y de currículo no es garantía de un buen desarrollo personal, social y profesional; puesto que los entornos son variables y el currículo cerrado no permite dotar a los alumnos de las estrategias necesarias para responder a los cambios.
 
El profesorado también se ve influído por esta cuestión, deben luchar por lo que se espera de ellos, lo que les gustaría ser, lo que les impone el centro, las administraciones, las críticas por parte de la sociedad,etc; por lo que en este sentido, al contrario de lo que muchos piensan ser docente no es para nada tarea fácil. Tal y como profundicé en entradas anteriores, por lo general la sociedad tiende a pensar que los profesores tienen un buen horario, muchas vacaciones,un buen sueldo,etc. Parte de este desprestigio social del profesorado considero que parte del desconocimiento de lo que verdaderamente implica su profesión, así como de una falta de tomar conciencia de la importancia de la educación para el desarrollo de la sociedad. Es precisamente esta la que permite la proposperidad de las generaciones futuras, de la economía, de la cultura, etc; y algo en lo que normalmente no se piensa que es que la profesión docente, constituye la base para que puedan desarrollarse las demás profesiones que inundan nuestro quehacer diario.
 
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¿Alguien se ha parado a pensar, que sería de nosotros sin la educación? En este sentido cabe reparar en todas sus vertientes no solo la que obedece al ámbito más comunmente denominado formal, sino también el no formal y el informal.

Las constantes leyes educativas establecidas por los diferentes mandatarios políticos que pasaron por el gobierno de España, el incremento del número de docentes y por tanto las dificultades para insertarse debido a la gran cantidad de estudiantes que decidin formarse en esta carrera; hace, según mi opinión, de la profesión docente una carrera inestable, donde solo unos pocos consiguen aprobar oposiciones y conseguir plaza para poder desarrollarse profesionalmente como trabajadores fijos.Los que no lo consiguen, se ven obligados bien a deambular de un centro a otro durante pequeños períodos de tiempo a modo de trabajo temporal, o bien a desarrollarse profesionalmente en colegios públicos o privados, donde como todos sabemos las condiciones laborales son más precarias; tanto en lo que se refiere por ejemplo a cuestiones salariales como de capacidad de autonomía.
 
Esta situación laboral puede provocar en los docentes desmotivación, estrés, bajo ánimo,etc. A pesar de esto, se les exige cada vez más, aspecto que no es coherente con la contínua  bajada de sus salarios establecida por las instituciones políticas y a la vez el incremento de la carga de trabajo.
 
Pero el docente deberá de lidiar con todos los cambios, ser capaz de enfrentarse a los períodos de crisis, sacando el máximo provecho de ellos, tratando de adaptar y reconstruír su metodología en base a los tiempos. Así, pienso que en el docente es precisa una formación permanente, que le permita renovarse, actualizarse, aprender aspectos novedosos que le permitan dotar a los alumnos de los intrumentos precisos para que ellos por sí mismos, y no en base a unos contenidos preestablecidos por agentes externos, puedan satisfacer sus necesidades tanto presentes como futuras.
 
Esto implica, bajo mi punto de vista, que el conocimiento deje de ser algo fijo, estático, permanente y por lo tanto sin vida; para pasar a ser un conocimiento cambiante, dinámico y reflexivo. Esto requiere por tanto que el profesor deje de lado la individualización para que pase a primar la cooperación a través del trabajo en equipo; la pasividad por la participación, el pensamiento único por la reflexión, y la reproducción por la indagación e investigación.
 
Otro aspecto que me gustaría indicar por considerarlo de gran importancia, es la necesidad de una escuela abierta a la comunidad. En este sentido pienso que el docente debe de ser una de las figuras que fomente la relación entre sociedad y escuela a partir de sus propias actuaciones dentro de la micropolítica del centro
 
A través de pequeñas acciones como por ejemplo proponer la iniciativa de una jornada de puertas abiertas, implicación de las familias en actividades escolares; pueden contribuír no solo a mejorar la participación de la sociedad en el sistema educativo sino también, ayudar a detectar necesidades sociales en las que no se había reparado, así como dar a conocer a la comunidad la realidad y el trabajo llevado a cabo por los centros y los propios docentes, aumentando así pienso yo, la transparencia y ayudando a derrivar de alguna manera el desconocimiento por parte de las familias y también el secretismo y ocultismo que reina entre los docentes de cara al exterior. 
 
Bibliografía:
 
Sancho,J. y Correa, J.M.Aprender a ser maestra:perplejidades y paradojas.En Cuadernos de Pedagogía,436,18-21.