Profesores: ellos y yo

Buenos días, amigos y amigas! Hoy me he levantado con una canción de Joaquín Sabina, por cortesía del vecino. Esa canción, titulada 19 días y 500 noches, me ha hecho recordar a mis sábados por la mañana, con olor a limpia cristales en todo el bloque de cuando mi madre trabajaba limpiando las escaleras. Sí, era un barrio humilde, periférico, con sus más y sus menos, pero a fin al cabo fue el lugar donde pasé mis primeros años. En el, ahora famoso por sus incontables delitos, barrio de Arrayanes de Linares. Sin duda alguna fue una infancia difícil, pues siempre he pensado que entre mis padres había alguien que sobraba, y estaba claro que no era mi madre. Todo esto, ligado a que tengo un fuerte deseo por la Educación, me llevó a pensar en cómo me criaban todas las personas alrededor de mi círculo. Vecinos que protegían y ayudaban a mi madre, mi maestra Charo, que me llevaba a comer a su casa cuando mi madre no podía hacerse cargo de mis hermanos. Ahora algunos de ellos están muertos, y no se han llevado mi despedida; aún así, en muestra de mi agradecimiento me gustaría dedicarles este blog, porque gracias a ellos, colaboraron para que hoy esté aquí.

Por todo esto, creo que es momento de recuperar en este blog personal aquella mirada introspectiva de mi educación, que realicé hace ya tiempo con mi grupo, centrándome especialmente en el profesorado. Con esto, pretenderé dar una visión un poco más amplia sobre lo que supuso mi paso por la Educación reglada, quizás me autorevele nuevos secretos que mi mente guardaba en el subconsciente, quizás siga omitiendo algo por miedo a conocer por completo mi pasado. Si te paras a pensarlo sería un juego muy chulo si Freud estuviera a tu lado hablándote de lo poderoso que podría llegar a ser tu subconsciente y llegar a hablar de ti mismo en tercera persona para no tener piedad ni con tu propio cuerpo, alma y mente.

Pues veréis, si os cuento la verdad, si Freud me ayudará a lidiar contra mi yo interior me haría un favor. Quizás fueron las difíciles circunstancias, mi corta edad, la infinidad de cambios en mi vida, que apenas recuerdo 3 minutos completos de mi infancia hasta los 6 años. Es una manera de advertir que mi reflexión acerca de mi etapa infantil está plagado de comentarios de mi madre, viejos vecinos, hermanos, e imágenes que hay en mi interior que a veces incluso confundo con sueños. A modo general sé que fue una etapa dura para toda mi familia, no porque yo estuviera, sino por la mezcla de factores que se cernían sobre mi familia, y seguramente afectaba a mi relación con el colegio, al menos así, lo cuenta mi madre. En esta época entré a la guardería con 4 años, debido a que mi padre no quiso meterme en la guardería cuando cumplí los tres. Mi madre siempre me dijo que "se le olvidaba", por ello quizás solo guardo el recuerdo de una maestra. Una mujer alta, a mi modo de ver en aquellos tiempos, con un gran pelo rizado y unas gafas de época noventera grandes y oscuras. Esa señora me llegó a hacer los disfraces (uno de ellos de Batman) cuando mi madre no podía porque estaba trabajando. No recuerdo muy bien su metodología por desgracia, pero sí recuerdo que había una serie de normas un tanto estrictas (a mi modo de ver ahora). Una de ellas, por ejemplo era echar la siesta. Había que dormir, sí o sí, porque si no te quedabas sin merienda... y Oh!, por favor! había que tenerla a toda costa. Y sí, esto es todo lo que recuerdo de ella. Estoy empezando a pensar de que quizás mi cerebro guarda algo en lo más interno de mí...

En fin, todos sabéis que no soy creyente, pero el giro que dio mi vida es obra de un milagro. Mi madre, al cargo de 3 varones de corta edad, encontró a un joven de 21 años llamado Marcos, el que hoy es mi padre. No hay día que pase en que no agradezca a mis padres tal situación. Mi padre, nos aceptó a todos, se hizo al cargo por completo, incluso dejó su ciudad, donde vivían sus padres, para alejarse de la sombra de mi padre biológico, llevándonos a Úbeda, cuidando de nosotros y ayudando a mi madre a salir al día a día. Pues como bien os digo, mi cerebro hasta entonces decidió omitir toda mi historia anterior. Ahora, con 5 años, en una nueva ciudad, Úbeda, recuerdo por completo mi colegio de infantil: San Juan Pasquau, recuerdo a mi profesora, el comedor, y sobre todo a mis amigos y mi primer romance con una chica gordita. Sí, encontré la felicidad de la infancia cuando ya casi estaba saliendo de ella. Respecto a mi profesora la recuerdo como una mujer encantadora, que siempre me protegía de un niño abusón (que ahora que me acuerdo verás cuando lo coja ¬¬), Alberto. Recuerdo aprender a contar con un ábaco, las manualidades con plastilina, y los regalos que me hacía de plastidecor, y mis lápices alpino. Buah! era súper feliz. Mi colegio estaba tan lejos de mi casa, (45 minutos andando), que cuando mi padre no podía venir a recogernos (muy frecuentemente), y cuando mi profesora salía al mismo tiempo que nosotros ella nos llevaba en su coche descapotable. Ahora que lo pienso, también recuerdo hacer con ella mi primera exposición sobre marionetas. Estoy deseando que vea en lo que me he convertido :)

 

En fin, respecto a mi Educación Primaria tengo mucho más que contar, solo que intentaré no exterme tanto como lo llevo haciendo hasta ahora. En sí, estuve en el colegio Salesianos, donde primaria era un lugar acogedor, pero con unos pequeños problemas. Empezaban cualificaciones que podían ser motivo de castigo para unos padres. Siempre estaba ilusionado por hacer deberes, como mi hermanos (he aquí una muestra de que "si ellos leen, tú lees"), así que mi profesor de mi primaria me mandaba ejercicios específicamente a mí, sobre lo que íbamos a hacer al día siguiente. Por lo tanto, siempre llevaba una ventaja sobre mis compañeros, y esto le sirvió a mi madre para pensar que tenía altas capacidades. Ni mucho menos, considero que estaba en una posición de ventaja respecto al otro grupo, nada que ver con mi propio biología, lo siento. En fin, yo siempre he sido una persona muy cercana a los profesores, y en primaria no era menos, mis relaciones con los profesores eran increíbles. Ahora mi colegio estaba más cerca, pero aún así cuando llovía mi profesor de primero de primaria siempre me llevaba en coche hasta la misma puerta de mi casa (solo era atravesar un descampado). Recuerdo que en segundo de primaria también tenía a "Don Fernando" (era un colegio católico y había que llamar así a los profesores, jerarquía a tope, eh!). Segundo solo fue una prolongación de primero con contenidos teóricos más complejos, pero nada de qué preocuparme. El problema comenzó en tercero, cuando me cambiaron de profesor. Aquí llegaba una profesora, de la cual no recuerdo su nombre, pero no me caía bien. Siempre gritaba. Odio los gritos, me recordaban a mi vieja infancia. En general todos los profesores eran buenas personas, algunos más estúpidos que otros. Recuerdo una vez que montaron un jaelo increíble, porque empezaron a pensar que MI FAMILIA ME MALTRATABA, solo porque un día el profesor nos sacó a filas a los que no trajimos el material (UNA PUÑETERA REGLA), uno por uno nos fue preguntando que dónde estaba nuestros materiales, llamó a nuestro tutor. Yo solo les dije que mi hermano no me la quiso dar, y no me gustaba insistirles porque me gritaban (obviamente, mis hermanos en niveles más avanzados usaban más que yo la regla, escuadras y cartabones). Pues bueno, todo ello fue motivo de interrogación exhaustiva a mis hermanos dándoles a entender de que si mis padres o ellos me pegaban en casa. Y bueno, ya os podéis imaginar el pollo que se montó en mi casa. Entonces sí que me llevé unas buenas hostias por el malentendido, al que nunca se volvieron a enfrentar. Gracias, hijo de la gran puta don Hipólito, esas hostias se las debería haber llevado usted por su falta de sensibilidad a la hora de comunicar las cosas y dejarlas que sucedan porque sí. Perdonad mi lenguaje obsceno pero es que me saca de mí mismo. Bueno, por donde iba, primaria fue una etapa donde podía notar una aproximación de los profesores (a excepción de este último), que me ayudaron de una forma magnífica a prepararme para la ESO.

 

Cuando llegué a la ESO, mi vida dio una vez más un giro de 180 grados, que junto a los otros 180, me hicieron volver a mi tierra natal, Linares. Esta vez sin peligro alguno del loco psicópata de mi padre biológico amenazando a mis padres (algo pasó ahí y yo aún no me he enterado). Llegué al IES Reyes de España a mitad de curso a la ESO en Linares, a causa del traslado de mi padre y a lo mal que lo pasaba mi madre sola, sin sus hermanas en Úbeda (a 1 hora en coche de Linares). En Linares todo fue más difícil, los profesores me presentaron como que era ubetense (gentilicio de Úbeda), en vez de recalcar que nací en el Hospital de San Agustín, a 300 metros de ese instituto (una vez más a las afueras de la ciudad, a 45 minutos a patita hasta mi casa). A causa de ello, yo era el extrangero en mi propia tierra. Pero bueno, las relaciones pronto dieron su fruto y tuve pronto mi primer círculo de amigos. Respecto a los profesores, tengo que decir que fue una jodida basura. Recuerdo llegar y no adaptarse a mi línea de trabajo. Es increíble, os lo juro. LOS PROFESORES COMPETÍAN ENTRE CENTROS PARA DAR LA TALLA EN CUÁL ERA MÁS EXIGENTE!!!!!. ¿Pero qué demonios le pasaba a esa gente? Recuerdo que decían cosas como, estos es el Reyes de España, aquí somos tan exigentes como en otros centros (Huarte, Cástulo, C. Linares). Pues bueno, el caso, es que llegué a matemáticas y mis profes eran tan "geniales", que ni se molestaron en explicarme qué era una ecuación. Miraron una libreta medio empezada de la que hice en Úbeda antes de mi traslado, y me dijeron: "bueno, nosotros vamos algo más adelantados, vas a tener que pillarnos". No os hacéis una idea del estrés que me supuso. En fin, esto no es lo mejor, porque sabéis qué?, tardé 3 meses en aprender lo que era una ecuación, en un sentido conceptual, y no sabéis lo mejor, aprendí antes, obviamente de forma mecánica, a hacer las ecuaciones complejas antes que las simples; y lo que remata esta historia personal con las ecuaciones es que no fue siquiera la profesora de matemáticas, sino el mismo profesor de religión quien me enseñó las ecuaciones. Bravo, profesores, bravo. Pero, eh! aquí no acaba mi historia sobre los profesores de la secundaria. Tenía un profesor, llamado Emilio, de inglés, que hacía burlas constantes a los principios del lenguaje no sexista, de modo que siempre hacía comentarios relativos a "bueno, me dijeron que no tenía que hacer comentarios chorras que ofendieran a aquellos/as, que no supieran su propia identidad sexual". Bueno, sí Emilio, me ayudaste a aprender inglés la hostia, pero esa actitud merece una expediente que por mí no volvías a pisar un aula mientras permaneciera esa actitud hostil hacia la igualdad de género. Bueno, y ahora, para no extenderme sobre todos los profesores. Diré en general que se notaban que dominaban su materia con explendor, aunque no sabían trasmitir bien nada. Aquí espero que se dieran por aludidos mis profesores de Filosofía, Historia, Biología, Química, Física y Matemáticas. 

 

Ahora estoy en la universidad, y la verdad, es que la cosa es distinta. Quizás sea porque la facultad es de pedagogía, y aunque tengan sus errores, se esfuerzan por querer transmitirnos las cosas con especial cuidado (a excepción de algunos profesores). Aún así, la Universidad cambia a las personas, les cambia el estatus, que no la clase, y les hace ver la vida de otra forma sobra su gusto (si ha elegido la carrera que le gusta). He visto innovaciones increíbles, pero sobretodo me quedaría con varias de las estrategias usadas por la profesora Lourdes, coordinadora de esta materia Formación y Desarrollo del Profesorado. Su práctica de la pecera, así como el texto del autor Nóvoa me dejaron más que impresionado. Por otra parte, también me gustaría memorar a una profesora, que no perteneciendo a la USC directamente, sino transversalmente, a través de las prácticas, me ha ayudado a aprender mucho más sobre el desarrollo de un centro educativo, y en definitiva sobre la cultura de centros.

 

En fin, esto es todo más o menos lo que os puedo contar, en líneas muy generales, sobre mi trayectoria en mi educación. Espero no haberos aburrido.

Buena suerte a todos, y a seguir luchando por nuestros derechos.

Salud!

 

 

Comentarios

  • Enelina

    Ohhh Chechu, que bonita e emotiva entrada, case choro cando cheguei ao final, pois sen dúbida síntome identificada contigo en moitos dos aspectos da túa traxectoria vital, e non só cos de aspecto e dimensión educativa, pois eu por motivos familiares tamén tiven que mudarme de lugar e cambiar de colexio en varias ocasións, e polo tanto verme obrigada a deixar aos meus amgios atrás, co agravante de que sempre fun desprazada polos demáis compañeiros por culpa de empregar gafas ou polas miñas capacidades de aprendizaxe ou de realización das tarefas encomendadas.

     

    En canto á túa reflexion creo que realmente é na Universidade onde realmente te chegan a valorar polo que eres, independentemente das notas que teñas, onde podes ser visto como persona, e non como alumno orientado a aprobar un exame, onde é posible descubrirte como persoa, e adentrarte no que serás como futuro profesional.

     

    Finalmente, e posto que comeza o que se coñece como recta final no máis estricto sentido da palabra, en donde estamos a tan só uns meses de rematar a carreira, tamén che desexo o mellor, e sen dúbida foi un orgullo compartir estes catro anos cunha persoa de Andalucía que escolle Galicia para ser estudante universitario, e é máis espero que a estas alturas non estés arrepentido.

     

    Un saúdo.

  • Jesus Segura Rodriguez

    Grazas, Nely. Sempre é de agrado que alguén teña en conta o pasado vital da persoa á hora de establecer unha relación con ela e o seu entorno.

    Eu grazas ao que fora, hoxe por hoxe, estou demasiado ben, polo que non hai motivo aparente para deixarme desprezar polo pasado. Sigamos sendo nós, e chegaremos onde queiramos, ou podamos ^^

  • Kely Torres Velo

    Penso que non é doado volver a lembrar certas etapas da túa vida, sobre todo cando non tes bos recordos (e o digo dende a miña propia experiencia), e aínda é máis difícil escribilos nunha rede social onde o vai ler todo o mundo. Grazas por ter esa coraxe que non te freou a expresar e compartir as túas vivencias. 

  • Ana

    Sólo tengo que decir una cosa: en general me ha encantado y sí, yo también comparto tus percepciones acerca de infantil, primaria y secundaria... y la Universidad.

    Creo que sería interesante como actividad compartir nuestras experiencias a lo largo de nuestra trayectoria educativa entre nosotros, porque hace reflexionar sobre una gran cantidad de aspectos que quizás no había tenido en cuenta antes.

    Un saludo Chechu!