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Reflexiones personales sobre el texto: ¿De dónde viene la crisis de la profesión docente? José Gimeno

Esta entrada la he dedicado a exponer mis percepciones personales sobre el texto de José Gimeno “¿De dónde viene la crisis docente?”, objeto de debate en la técnica de acuario que se desarrolló en la clase expositiva del miércoles 6 de noviembre.

El artículo de José Gimeno Sacristán “¿De dónde viene la crisis de la profesión docente?” se puede resumir como un lúcido y sosegado repaso por la situación actual y pasada de la profesión docente, especialmente en lo tocante a su relación con su entorno.

La idea central del artículo gira en torno a la permanente sensación de crisis educacional que vivimos en España (ahora acentuada a raíz de la situación socio-económica), su personalización en los docentes y los diversos factores que ayudan a agravarla (importantes carencias en la formación inicial de los docentes, escaso apoyo en la formación continua, importantes cambios demográficos, repentinos y mal informados cambios en los principios docentes, distorsión negativa de la imagen del docente, aplicación de criterios de promoción poco fundamentados en méritos…). Acertadamente, en el artículo se reserva un espacio para deslindar lo que podríamos considerar “crisis docente positiva y normal”, que no es otra que la ligada a la constante necesidad de adaptarse a un entorno cambiante y mejorar las metodologías y procedimientos aplicados, de la “crisis docente negativa y artificial” que procede de factores anómalos que alteran lo que debería ser la evolución de la docencia (sesgos negativos en los medios, politización de la educación…).

De entre todos los factores expuestos el autor destaca uno en particular como el más pernicioso: los continuos vaivenes legislativos que, sin implicar al profesorado, lo han estado llevando de un rumbo a otro sin saber muy bien el destino.

Después de leer el artículo puedo afirmar que, a grandes rasgos, me parece un análisis certero puesto que en él se reflejan los aspectos más relevantes de la problemática analizada. Sin embargo, debo disentir respecto a un punto central que, bajo mi punto de vista, quizás no recibe la atención que se merece en el artículo.

Es cierto que los continuos cambios legislativos sin la implicación de los docentes han tenido una repercusión negativa; no lo es menos que la distorsión que hacen los medios y políticos sobre la situación de la educación impacta negativamente sobre la moral de los docentes y su prestigio social; tampoco podemos olvidar las graves carencias en la formación inicial y permanente del profesorado que, aunque se extienden a todas las etapas educativas parecen mayores según escalamos en la pirámide del sistema educativo. Sin embargo, ¿estamos hablando de causas primogénitas o de manifestaciones de un problema común?

En mi opinión una importante proporción de los factores que están vinculados a la “crisis docente” proceden de la poca importancia social que tiene la educación (al menos en la práctica). Y a los datos nos podemos remitir. Si acudimos a fuentes como “Estudio sobre la satisfacción de las familias con el sistema educativo” (informe emitido regularmente por la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa) encontraremos datos empíricos sobre la satisfacción e implicación de los diversos actores del mundo educativo (docentes, alumnos, direcciones de centros, familias…). En dicho estudio destaca la implicación de las familias como uno de los indicadores comparables que obtienen peores puntuaciones (ver figura 1). Igualmente, en ese mismo documento se detecta un importante desconocimiento de los programas desarrollados en el propio centro, seguramente en parte consecuencia directa de una deficiente implicación con el devenir diario del proceso educativo (ver figura 2).

Fig 1. Satisfacción con las relaciones familia - centro.page1.jpg

Figura 1. Imagen extraída del “Estudio sobre la satisfacción de las familias con el sistema educativo” para el curso 2010-11 en donde destaca una percepción de deficiente implicación de las familias (página 16 relaciones familia-centro).


Fig 2. Conocimiento de planes y programas .page1.jpg

Figura 2. Imagen extraída del “Estudio sobre la satisfacción de las familias con el sistema educativo” para el curso 2010-11 en donde se evidencian grados muy bajos de conocimiento de los planes y programas del centro por parte de las familias (página 13 relaciones conocimiento de la familia sobre planes y programas).


Del mismo modo, si nos vamos a los resultados anuales del informe PISA (Program for International Student Assessment) no será difícil, para alguien con cierto conocimiento de diversas culturas del globo, identificar un claro patrón entre los primeros puestos: muchas son sociedades con verdadera “conciencia educativa”.

La mayor parte de las culturas asiáticas sienten gran respeto por la labor de los docentes encumbrando la sabiduría como camino hacia la virtud y gran parte de ello se debe a la influencia durante siglos del pensamiento confusionista que ha forjado esas sociedades tal y como las conocemos. Gracias a ello, países como Singapur que hace unas décadas era países subdesarrollados hoy día no sólo tienen uno de los niveles de renta más elevados del globo (se estima que estará en el tercer puesto mundial en 2013) sino que en ciertos sentidos en uno de los referentes mundiales por los resultados de su sistema educativo. Algo similar se puede decir de Finlandia que, a pesar de ser socialmente muy diferente a las culturas asiáticas, comparte el importante rol social de la educación que en el caso de las culturas nórdicas seguramente se pueda seguir hasta la tradición luterana y el papel que tuvo en arraigar la importancia de asentar socialmente competencias básicas como la lectura y la escritura para permitir que el pueblo llano llegase a la palabra del señor de primera mano.

Aunque es cierto que se tiende a idealizar falsamente sistemas educativos como el coreano, el japonés o el finlandés no es menos cierto que deberíamos ver claramente el compromiso social como una ventaja competitiva clave que tienen todos ellos.

Y es que una sociedad comprometida con la educación es una sociedad en donde los políticos son menos proclives a politizarla y si lo hacen es más factible que reciban una oposición social frontal. También será una sociedad en la que la familia participará en mayor medida del proceso educativo, respetará más el trabajo de los docentes y estará más preocupada por no transmitir valores contradictorios. Igualmente, en una sociedad en donde la educación es un pilar fundamental del sentir ciudadano los medios de comunicación tienden a ser más cautos a la hora de plasmar imágenes distorsionadas no porque consideren que su sistema educativo sea perfecto sino porque saben que su público objetivo no toleraría daños gratuitos a su imagen pública.

Con todo, quizás en estos tiempos modernos ya sólo interesan las soluciones rápidas y, aquello que requiere tiempo y paciencia (típicamente, más de una legislatura) se deja siempre en un segundo plano.

 

Referencias bibliográficas:

Gimeno, J (2007). ¿De dónde viene la crisis de la profesión docente?. Cudernos de pedagogía, nº 374, pp. 17 - 20.

Estudio sobre la satisfacción de las familias con el sistema educativo (Andalucía): http://www.juntadeandalucia.es/educacion/agaeve/c/document_library/get_file?uuid=ed5cc1bb-f9b2-4bb4-92f8-483485743e3b&groupId=35690

 

Ranking PISA 2009: http://www.oecd.org/pisa/46643496.pdf

 
Noticia de la BBC desgranando el sistema educativo finlandés: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/06/130604_educacion_finlandia_lp.shtml
 
Artículo de lanacion.com sobre la educación en Singapur: http://www.lanacion.com.ar/1166476-la-educacion-el-secreto-de-singapur