Aprender a ser maestra: perplejidades y paradojas

A continuación, analizaré en mayor profundidad el texto titulado: “Aprender a ser maestra: perplejidades y paradojas”, escrito por Juana M.Sancho Gil (Universidad de Barcelona) y José Miguel Correa Gorospe (Universidad del País Vasco). En la última sesión de clase expositiva hemos tratado por grupos cinco textos diferentes que corresponden a la revista Cuadernos de Pedagogía (Nº 436).

Comienza situándonos en un contexto en el que se considera que hace tiempo, la educación se basaba únicamente en la transmisión de contenidos, promoviendo la memoria colectiva. Se trata de transportar la información del docente al alumno, sin importar otros ámbitos. De aquí surge la idea de David Berliner de que nos encontramos ante un mundo V-I-C-A, es decir, volátil, incierto, complejo y ambiguo. Por lo tanto, si el mundo es así es necesario un cambio en el currículo para responder a los avances en el mundo.

Estamos en un contexto “volátil” para la educación, porque nada es constante, nada se mantiene. La información se convierte en algo propiamente volátil, que está cambiando y renovándose continuamente.

El mundo es “incierto”, porque no sabemos lo que puede acontecer mañana, lo que sugiere como una necesidad el continuar aprendiendo  y formándose a lo largo de la vida.

Cualquier ámbito de la educación está formado por numerosos significados, conexiones, interpretaciones etc. Lo que hace que nos situemos ante un ámbito “complejo”.

Y por último, estamos ante un mundo “ambiguo”. En las situaciones de enseñanza, a medida que aumenta el proceso de cambio y renovación, aumenta también el tiempo necesario para analizar el nuevo conocimiento.

Por todas estas razones, podemos decir que los docentes viven su trabajo con perplejidad, con desconcierto, ya que se enfrentan con ciertos obstáculos que dificultan su carrera por llegar a ser el tipo de maestros que desearían. Además, podemos decir que dedicarse a la enseñanza es una tarea difícil y compleja que requiere gran esfuerzo y dedicación. Sin embargo, en pleno siglo XXI y aun hay gente que considera que los profesores realizan una tarea fácil y poco exigente. No se aprecia su labor.

Continuando en esta línea, el texto hace un repaso cronológico desde la etapa franquista hasta hoy en día. Cabe destacar la situación vivida en Cataluña, en la que la necesidad de docentes aumento de manera considerable, lo que ayudó a que desapareciese el paro y a que permitiese trabajar a licenciados universitarios sin formación pedagógica específica. Esto me llama especialmente la atención ya que actualmente estamos viviendo la misma situación pero totalmente contraria, donde los puestos de trabajo escasean y existe una gran necesidad de estar realmente formado para poder acceder a un puesto de trabajo.

Por lo tanto, podemos decir que los docentes avanzan por un camino lleno de cambios. Cambios como pueden ser en la noción del conocimiento, que pasa a ser algo cambiante, deja de ser fijo. En los procesos de producción, almacenamiento y difusión de la información, verdaderamente influidos por la llegada de las nuevas tecnologías. En la concepción del currículo, que pasa a favorecer un aprendizaje basado en la indagación, investigación etc. 

A modo de conclusión, señalar que la identidad docente se ve como un proceso de renovación y cambio, en el que se trata de reinterpretar las propias creencias y valores. Aquí también se implica la escuela, la que debe procurar una renovación metodológica en coordinación con los docentes. En este camino tan largo, los maestros tienen que adaptarse a las transformaciones que se producen debido a los avances de la sociedad.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Correa. J.M. y Sancho, J.M. (2013).Aprender a ser maestra: perplejidades y paradojas. En Cuadernos de Pedagogía, nº436, pp.18-21.