El Pelouro: La exucusa perfecta para hablar del DOCENTE COMO GUIA Y MOTIVADOR

 “O Pelouro fundada por Juan Llauder y Teresa Ubeira en 1973, es una escuela centrada en el Niño y cuyo modelo pisco-socio-pedagógico se convierte en vehículo propicio para la integración saludable. O Pelouro es una escuela para todo niño, para aquellos “normales” y para los que presentan variaciones neurocognitivas que afectan al desarrollo, como espectro autístico, síndrome de Down, dificultad cognitivo-social, alta capacidad de inteligencia, etc.”

Así comienza la presentación en su web de uno de los colegios más innovadores que he podido observar in situ se trata del Pelouro, un colegio situado en Caldas de Tui y que cuenta más o menos con un centenar de estudiantes de todas las edades y sin excluir a nadie por razón de necesidades educativas específicas.

Mi visita al colegio ocurrió el curso anterior de la mano de la asignatura Organización de centros Educativos, en ella pudimos observar como otra manera de hacer educación era posible, desde el inicio del día a través de una charla de la directora con los alumnos en la que estos proponían la actividad que les interesaba trabajar durante esa jornada y la consiguiente aprobación por parte de la máxima responsable del centro, durante la jornada lectiva los discentes trabajan en aquello que más les gustaba y así desarrollar todo el potencial que tienen dentro, y durante el día trabajaban todas las disciplinas de manera integral y no de forma aislada como ocurre en la mayoría de centros educativos.

Como dato característico podríamos indicar que:

  • No contaban con horarios fijos
  • El espacio era común y no por asignaturas
  • El aprendizaje es autónomo y participativo
  • El docente trabajaba como guía

Me gustaría  centrarme en esto último en el papel del docente como guía del alumno hacia el conocimiento, Rolando Cruz García explica que “La concepción del maestro como facilitador del aprendizaje es mal entendida y se le relaciona con un profesor poco exigente o con escasa disciplina o bien se le percibe como aquel que sólo proporciona el programa, las actividades y las tareas, para que sea el alumno quien realice lo estipulado en las asignaturas; la concepción correcta se asume en el sentido de que tal facilitación implique la idea de un guía o conductor del aprendizaje, para lo cual se requieren determinadas estrategias específicas de intervención didáctica”  muy de acuerdo con el autor de esta frase ya que no se trata de un docente que libere al alumno del esfuerzo y el trabajo sino más bien que guie ese potencial hacia un desarrollo pleno de sus facultades, hacer al alumno el centro del proceso de aprendizaje, frase que se manifestó en el aula en una de las sesiones anteriores.

Nosotros como futuros creadores de educación y futuros guías debemos centrarnos en las motivaciones del alumno, y no solo en las motivaciones preclaras y fáciles de observar, más bien debemos buscar esa motivaciones ocultas que, como el currículo en la escuela, se encuentran en cada uno de los discentes y es nuestra responsabilidad y deber sacarlo a relucir sea cual sea la situación y seremos muy malos profesionales si esperamos que todos los alumnos vengan motivados al aula.

 

 

Bibliografía:

www.opelouro.org/

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/330277.html