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"La elección de ser docente" Gutiérrez, L. y Martínez Pérez, S.

Otro de los textos tratados el último día en clase fue “La elección de ser docente”, y cuyas ideas principales fueron explicadas por una compañera, que se sentía muy identificada con el texto, al ser también maestra.

Este texto continúa en consonancia un poco con el que trabajamos nosotros (entrada anterior de mi blog) en donde, se hablaba de que el existía un gran número de matriculados en los estudios de Magisterio, y que hace unos años se colocaban rápidamente en el mercado laboral, pero ahora en los últimos años, pocos disfrutan de una plaza fija. Así, el presente, hace mención a tres razones por las cuales existe este gran aumento en la población matriculada según los sociólogos y pedagogos. Además, refleja diferentes testimonios que cuentan actuales docentes, donde algunos ya querían ser profesores desde pequeños, otros se dieron cuenta de su verdadera vocación cuando ya tenían otras carreras terminadas o etapas de vida como tras ser madre por segunda vez (uno de los relatos leídos en clase del texto) :

Por un lado la vocación: esta palabra siempre ha estado vinculada a las profesiones, ya que se supone que debemos estar motivados con el trabajo que realizamos, pero en especial se ha atribuido a profesiones como la docente, en la cual se debe de tener un trabajo diario, que exige esfuerzo, constancia, y sobre todo paciencia. Para ejercer como docente, además, debe importarnos el bienestar de los demás, ya que ejercen una profesión que influye de manera cercana en la formación del niño y en su crecimiento. En el texto además, como dije anteriormente, se presentan algunos relatos de gente que se da cuenta de que realmente quiere dedicarse a la profesión docente cuando ya tiene otros estudios realizados o se encuentra en otras etapas de su vida. Así, se habla de vocación tardía, para referirse a estos casos, pero la verdad, nunca es tarde para darse cuenta de lo que realmente quieres.

Por otro lado, un modelo a seguir:

Este apartado, hace referencia a las personas que marcan nuestra vida, a esos iconos ideales a los que queremos asemejarnos cuando seamos mayores. A todo el mundo que ha pasado por la escuela le ha marcado, seguramente, algún profesor o profesora de manera especial. Pues este hecho, puede derivar en la vocación de esta persona, ya que puede tener como modelo a ese profesor/a y querer parecerse a él o ella. O a lo mejor, es otra persona, un familiar o un amigo que desempeña esta profesión, o incluso un desconocido el que hace que abramos los ojos ante la realidad, y despierte ante nosotros un interés que no conocíamos con anterioridad, con tal fuerza que acabemos dedicando la mayor parte de nuestro tiempo a ese interés.

Lo que está claro es que esa persona se convertirá para nosotros en un modelo a seguir. Alguien a quien queremos de algún modo, imitar, pero…¿realmente queremos ejercer esa profesión o simplemente es un “capricho” de querer parecernos? Pues depende del caso seguramente, puede ser que muchas veces se haga por mera envidia, o ansia de imitación, y otras, porque si que despierta esa vocación en nosotros y nos sentimos identificados con el papel que esa persona tiene dentro de la sociedad.

Por último, el texto hace referencia al tópico que existe de: me gustan los niños:

Es un tópico que existe pero igual que existen otros: el niño o niña quiere ser policía por llevar pistola; el niño o niña quiere ser bombero/a para salvar a gente; el niño o niña quiere ser médico para curar a las personas. Son tópicos presentes en nuestra sociedad, que no por ello deberían desvirtuar el valor de querer ejercer esa profesión, sino que deberían verse como algo positivo. Está claro que solos, quedan obsoletos, se necesitan más cosas que un simple gusto por los niños, para ser docente, pero es necesario también que te gusten, porque con ellos pasarás muchas horas de tu día a día y sería difícil aguantar si no.

Pero, si nos paramos a pensar, ¿realmente puede alguien saber si le gustan los niños (ejerciendo el papel de docente) antes de ejercer la docencia como práctica? No es lo mismo cuidar de tus hermanos o primos, que estar al cargo de niños ajenos siendo docente y debiendo transmitir conocimientos a estos. Por lo tanto, es muy probable, que sin probar antes, no puedas estar seguro de si realmente te gustan o no, en referencia claro, a tu profesión. Debemos diferenciar por lo tanto entre “me gustan los niños” y “me gusta ser profesora de estos niños”.

Por último, el texto al que estoy haciendo referencia desde el principio, vuelve a nombrar como en otros textos ya trabajados, la figura del maestro en la actualidad. Hablamos otra vez del cambio que está surgiendo en la figura docente, y de las nuevas competencias a las que éste debe hacer frente en su profesión. Teniendo en cuenta estos argumentos de porque la gente decide estudiar Magisterio, queda claro que siempre habrá de todo, tanto personas que lo hagan por una clara vocación en la profesión, como personas que quizás se estén equivocando de elección, o hayan escogido esa carrera por motivos que al final acaban perdiendo justificación real. Además cabe añadir, que el hecho de que hasta ahora existiese una nota de selectividad que marcaba un poco las carreras en las que podias matricularte, Magisterio se ha visto perjudicada por este hecho. En España la nota de corte media de magisterio está entre el 5 y el 6, por lo que mucha gente también se aferra al estudio de esta carrera, ante la falta de otras posibilidades. ¿Estamos entonces ante una generación con un alto porcentaje de maestros sin vocación? ¿Con la realización de la carrera han cambiado sus pensamientos y realmente se han sentido identificados con la profesión que van a ejercer en un futuro? Son preguntas que la sociedad se hace, pero que por ahora, no tendrán una respuesta a corto plazo, debido una vez más a la crisis económica. 

Para finalizar, me gustaría dejar esta imagen de e-faro, que creo, reflicte bien el punto clave tratado en este texto, la vocación. Si se quiere, se puede, y no hay nada imposible. Hasta la caja fuerte más segura del mundo, puede ser abierta con esfuerzo y vocación:

“A los que creen que entre las piedras pueden nacer las flores más bellas”

“A los que creen que entre las piedras pueden nacer las flores más bellas”


Bibliografía:

Gutiérrez, L. y Martínez Pérez, S. (2013). La elección de ser docente. En Cuadernos de Pedagogía, nº436, pp.22-25.