La elección de ser docente.

En el presente texto se parte del aumento en las matrículas de Magisterio y las facultades de Educación, a pesar de la crisis y los recortes en educación. El propósito del mismo es conocer los motivos de esta elección utilizando tres perspectivas: la de los sujetos que participan en la investigación que son los maestros, una perspectiva más amplia que son los sociólogos, pedagogos o filósofos y la propia de los autores del texto. Las perspectivas van a girar en torno a tres ejes principales: La vocación, Los Otros y "Me gustan los niños". 

En lo que se refiere al primer eje se ha unido la profesión del maestro a la vocación, como una llamada especial para ejercer la docencia. Desde una perspectiva más amplia la vocación sería casi religiosa, una dimensión oculta que atañe a lo más profundo del proyecto de enseñar, desde esta dimensión también se plantea una nueva versión de la vocación. Los maestros la plantean como actuar sobre los otros con intención de transformarlos en pro de un mundo mejor, además de una decisión personal ligada a un querer ser maestra desde pequeños pero siempre teniendo en cuenta esa otra vocación tardía que sufren algunos sujetos.

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En cuanto al segundo eje se refiere a la palabra del Otro, una persona significativa que ha influido en la decisión del sujeto, plantea la posibilidad de la docencia como un oficio familiar. El otro significativo frecuentemente es un otro docente que en su momento supuso un apoyo y una referencia, pero es importante destacar que existe el caso contrario, la persona significativa que intenta que se rechace esta profesión. Lo que les hace plantearse una importante cuestión: cuántas vocaciones de maestro han sido inducidas por terceros y cuántas se han perdido por la influencia de otros terceros. 

Por último, el tema referente a "Me gustan los niños" supone que muchos de los alumnos de Magisterio se reconocen en este enunciado, pero después de planteárseles una serie de preguntas con respecto a esto admiten que no todos los niños son de su gusto y que son conscientes de que habrá momentos de "crisis vocacional". 

Por lo tanto, hay tres cuestiones básicas que atañen este texto, por un lado la vocación contemplada desde su dimensión más temprana como desde la más tardía. Por otro lado el Otro significante contemplando el que anima o incita a escoger esta vía pero también contemplando al que intenta que se rechace esta idea. Y por último el tópico de me gustan los niños presente generación tras generación de maestros. En mi experiencia personal la vocación temprana ha estado siempre presente, desde pequeña jugaba con mis primas a los profesores y siempre dije que me encantaban los niños y quería ser profesora pero también me he encontrado un otro significante que cuando me preguntó qué era lo que quería estudiar me dijo que estaba loca y que ni se me ocurriera, que no tenía buenas salidas y que iba a acabar "con la cabeza loca" (en aquellos tiempos yo quería estudiar magisterio), pero he de decir que muchos de mis profesores a través de sus buenas prácticas docentes me han inspirado para querer dedicarme a la educación. Por supuesto, la influencia de los profesores que han pasado por nuestra trayectoria educativa y de nuestros compañeros van a ser clave a la hora de nuestras elecciones, para bien o para mal. 

Bibliografía:

Martínez Pérez, S. y Gutiérrez, L. (2013). La elección de ser docente. En Cuadernos de Pedagogía nº 436, pp. 22-25.

Comentarios

  • Jorge Boga Martínez

     De este texto destaco que si existe vocación, a mayores de si la persona se ha visto influída por otras, desarrollará su labor con más ganas, luchará por ella y dará lo mejor de sí misma. como tú bien dices, nos hemos encontrado con profesores/as que demuestran su vocación a través de su buen hacer, de cómo transmiten lo que saben y de sus ganas, sin embargo, también hemos vivido lo contrario, la mala labor docente, lo que no queremos o debemos ser en el caso de guiar nuestra trayectoria hace la docencia.

    Me encanta la viñeta. Se supone que las madres (y también los padres) también se esfuerzan con sus hijos/as día a día, aunque por supuesto, no con 30 niños/as a la vez.