"El profesor, hoy. La persona, la coparticipación y la prudencia."

Hace ya unas cuantas sesiones de clase, la profesora nos acercó un texto del profesor António Nóvoa titulado “El profesor, hoy” y que fue publicado en la revista Cuadernos de Pedagogía en la que se hace referencia a tres criterios importantes para el en la reformulación de la formación docente. 

Para comenzar hace una introducción en la que contextualiza un poco el estado en el que se encuentra este tema y afirma la necesidad de cambio que reclaman muchos colectivos relacionados con la educación para con la formación del profesorado pero también apunta que nos encontramos muchas veces en punto muerto sin saber que marcha o rumbo tomar. Para ello mantiene que realmente existe esa dificultad para tomar el rumbo pero que no debemos dejar nuestras convicciones y apoyarnos en el diálogo para conseguir soluciones y por supuesto no olvidarnos del esfuerzo personal y colectivo para lograrlas.

A continuación, da un respiro  y nos anima a dejar el pesimismo y que tarde o temprano el rumbo de cambio se encontrará  pero para ellos debemos tocar el tema de la formación del profesorado y su reformulación. Para esto, como dije propone en este monográfico tres criterios que se podrían tratar para dicha modificación o reformulación de la formación de nuestros maestros.

Estos elementos son:

 -La persona: El autor ve importante tener en cuenta a las personas como tal y no solo como profesor y alumno. Cree importante comprender a la persona en su diversidad y a la vez en su singularidad. Además ve difícil la separación entre profesor y persona, y persona y profesor haciendo referencia a la identidad docente. Piensa que esto ayudará a reforzar la integridad del profesor como persona y como profesional y viceversa.

 -La copaparticipación: Con la que afirma que es necesario primar y apoyar la necesidad del trabajo en equipo, el trabajo colectivo de los maestro además de saber utilizar el diálogo como instrumento de mejora constante. Afirma que este ayudará a los profesores entre ellos y ayudará también a la profesionalidad de los mismos haciendo efectiva la atención correcta hacia la diversidad a la que se enfrentan. Aboga por el análisis colectivo de la práctica docente, es decir, por la autoevaluación y la coevaluación.

 -La prudencia: Afirma la necesidad de valorar el que se está enseñando y el cómo. Dice que hay que ser prudente y saber valorar lo anterior analizando el saber, su producción y su utilización. Apunta que el trabajo educativo no es sencillo y que siempre debe conllevar  un “horizonte ético” y sobre todo un conocimiento prudente valorando el qué y el cómo enseñar.

 En cuanto a mi opinión sobre el texto y sobre su contenido debo empezar diciendo que estos tres criterios que propone modificar el autor para con la Formación docente, veo que no le falta razón en sus argumentos.

En primer lugar, en cuanto a la persona debo decir que en mi opinión es algo de lo que no debemos olvidarnos. Una educación desde la personalidad es necesaria, pero siempre de una forma moderada recordando para lo que estamos, que es formar a personas pero no sólo en conocimiento. Las emociones en la escuela son importantes sobre todo en aquellos contexto en los que el alumnado es más vulnerable por su propia condición o por condiciones ajenas a ellos. Los profesores son personas y no debemos olvidarlo tienen sentimientos y se supone que después de su elección profesional para serlo, deben sentir un compromiso y amar lo que hacen con sus alumnos aunque sus logros no se vean de inmediato. El profesor también debe entender por lo tanto que sus alumnos son personas y por ello sienten igual que el. En mi opinión la perspectiva personal en la educación juega un importante papel aunque, no debemos olvidarnos de los conocimientos valores y aprendizajes que se deben conseguir. Veo importante aquí, que los profesores adquieran competencias para la educación en valores y para atención a la diversidad del alumnado, ya que nunca van a saber exactamente cómo van a ser sus alumnos y deben estar preparados para ello. 

 Por otro lado, el autor hace referencia a la coparticipación un elemento que actualmente está ausente. Los profesores no comparten sus experiencias, sus errores o sus aciertos, no se ayudan lo suficiente entre ellos. La coparticipación se define como la acción de participar a la vez con otro en alguna cosa, con lo cual en este caso será la acción de participar con otros profesores de la actividad de educar. Para ello, apoyo lo que el autor apunta como una necesidad de que los profesores ayuden a crear un tejido profesional rico y veo también la necesidad que ve el autor de crear una necesidad de integrar en la cultura docente formas colectivas de creación, producción y regulación del trabajo docente. De este modo los profesores se verán reforzados y se apoyarán mutuamente antes las dificultades. Además les será mucho más sencilla la atención a la diversidad de la que hablaba anteriormente y la calidad de los resultados con los alumnos se verá incrementada.

 Para finalizar, el autor habla de la prudencia. Con ellos creo entender que el autor ve importante el análisis de cómo y qué se debe enseñar. También ve importante la necesidad de la investigación en la formación del profesorado lo cual no estaría de más ya que les ayudaría a conocer en profundidad el medio al que se vana enfrentar en su vida como profesional. Como se tiene dicho muchas veces, enseñar no es un tarea fácil o sencilla si no que tiene su complejidad ya que no es una simple transmisión de conocimientos si no que ello conlleva el logro del aprendizaje. El maestro debe tener cuidado con lo que enseña y con cómo lo enseña. Además en relación a los punto anteriores, no debemos olvidarnos de la perspectiva personal que muchos profesores tratan de integrar en sus clases lo cuál no está mal. Pero, en mi opinión se debe tener mucho cuidado con ellos ya que existe una dimensión científica de la que no debemos olvidarnos y que impone lo que se debe o no enseñar. Establecer los criterios para ellos es importante y servirá de gran ayuda a los profesores, con lo cual no tendrán dudas de como enseñarlos. Con el trabajo científico de los maestros, en su período de formación se podría conseguir.

 A modo de reflexión decir que este texto atiende a la importante necesidad de modificación en el proceso formativo de los docentes, que para ellos hay que trabajar muy duro y que será de gran ayuda para llevar a cabo un correcto trabajo en el futuro con sus alumnos.

 

Fuentes:

Nóvoa, A (2007): “El profesor, hoy”. Cuadernos de pedagogía.