La docencia, una experencia compartida.

  El presente artículo escrito por Lorea Fernández, Estíbaliz Jiménez y Asunción Martínez, nos habla en términos generales de la importancia de que la docencia se base en un aprendizaje compartido, que ayude a resolver los problemas y dificultades que se presenten de una manera más fácil. Para ello, “utiliza” a los profesores que entran a dar clase por primera vez en un colegio, los profesores noveles.

El texto comienza haciendo mención a la identidad educativa, ya dos veces analizada en mi blog, basándola en las relaciones personales y discursivas que laCompartir! ayudan a desarrollar. Ligado a esto nos habla del constructivismo social de Gergen (1992), el cuál asume que los docentes se constituyen a partir de las relaciones con lo otros y las negociaciones con sus expectativas y sus ideales de docentes en relación con los otros y en un contexto cultural, político y social. Lo cual viene siendo la idea principal del documento, es decir, la premisa de cómo y con quién se aprende a ser maestros en el contexto escolar.

Así se habla de que los colegas de la profesión son el colectivo que más influye en el desarrollo identitario del docente, basados en el diálogo y en las relaciones. Pero pienso que hay que tener en cuenta que en determinados colegios o instituciones educativas la relación entre iguales no es un punto fuerte donde se viva de las experiencias o saberes de los demás, a veces este clima está lleno de competitivad, frialdad o pasividad. Pues muchos docentes se limitan a ir al colegio y dar sus clases, y al mismo tiempo mantener una actitud cordial con sus compañeros pero que no va más allá de un simple “hola” o “adiós”.

Por otro lado, se nombra la palabra “shock de la realidad”, para relatar que un docente novel entre en el mundo con unos ideales o con unas visiones particulares de cómo será su actuación dentro de un colegio, pero esto se ve debilitado o transformado  cuando entran en la realidad educativa. Quizás se vea truncado todo aquello que aprendió durante la universidad, o se siente inseguro porque no sabe o no conoce cuales son las estrategias que debe emplear con sus alumnos para realizar su tarea de la manera en lo que lo debe hacer. Es esa sensación de no saber hacer las cosas bien.

Por ello es necesario que entre en juego el colectivo de personas, es decir, aquellos maestros que ya son veteranos en cuestión de enseñar. Éstos deben ayudar al docente novel a superar sus dificultades, a darle un apoyo incondicional y ayudarle a enfrentarse a situaciones difíciles. Y es aquí donde entra la importancia de la capacidad de comunicación y de coordinación, la cual según el texto está menos presentes en los centros grandes.

Pero esto también puede recaer en un error, pues si aprendemos de los otros podemos intentar imitarlos y así seguiríamos un único patrón de referencia cuando no debería ser así, si no que debemos aprender de todos un poco pero no tender a imitarlos si no reflexionando sobre lo que uno quiere desempeñar, aquello que le satisfaga más o aquello con lo que se sienta seguro y les dé mejores resultados.

Pedir ayuda!En consonancia con la comunicación y coordinación estaría el elemento de pedir ayuda, pues el texto dice” se trata de decidir sobre qué puede o no puede hacer ante una situación que genera mucha incertidumbre e inseguridad, con el añadido de que su decisión final puede implicar hacer algo que el docente no quiera o considere apropiado para el aprendizaje del alumno. Por eso, puede acompañar al docente novel un cierto sentimiento de responsabilidad o culpabilidad por no saber resolver diferentes situaciones”. Dicho esto, me pregunto ¿Si no sabemos actuar en determinadas situaciones nos debemos cruzar de brazos? ¿Debemos frustrarnos o seguir adelante no haciéndole caso a esto? Yo considero que no, que si no sabemos cómo superar un problema debemos pedir ayuda a aquellas personas que si sepan solucionarlo o que nos puedan dar unas pautas básicas sobre cómo deberíamos hacerlo. No nos podemos quedar sentados ante las incertidumbres, debemos actuar, debemos debatir y debemos reaccionar, por ello el pedir ayuda nos ayudará a aumentar nuestros conocimientos y estrategias. No es un error hacerlo ni mostrar debilidad, es un querer mejorar.

Otro aspecto mencionado es la organización del aula, la cual puede ser un problema de atención por parte del centro a las propuestas del novel. Dice Xavi de Cataluña: “Todo te viene dado, y como digo yo, en muchas ocasiones, la propia institución te acaba chupando de una forma tan abismal que te sientes mal contigo mismo, porque tú querías hacer y no te dejan”.  Lo que repercute en la autoestima y falta de reconocimiento de los nuevos docentes, y sobre todo en la autonomía. Así la solución sería vivir una experimentación que esté contextualizada, dejando a los docentes mostrar sus opiniones y si son válidas y certeras proceder a su implantación, pues ¿quién va a saber más que los docentes sobre las necesidades de sus alumnos?

De la misma manera, se alude a que las relaciones con los compañeros puede ser positivas o negativas, que es a lo  que me referí yo en el tercer parágrafo: puede haber aliados o puede haber personas con las que no queramos identificarnos. Pero ante esto, hay que tener presente que la mejor manera de aprender es preguntar al docente con experiencia sobre el qué se debe hacer, pues la coordinación y colaboración es fundamental en una institución educativa, ya que si cada sujeto presente en ella va por su lado sin tener en cuenta a los demás, esto se convertiría en un auténtico caos y desbarajuste, dejando de lado la premisa principal de la misma: ayudar a los alumnos a aprender y a progresar en la vida.

Después de todo lo dicho, los autores llegan a la conclusión de que para ayudar a los demás es indispensable el diálogo, ayudando a crear una comunicación fluida entre los distintos profesionales de la educación, pero también creando espacios para este tipo de encuentros, pues los pasillos son insuficientes para mantener conversaciones sólidas y llenas de sabiduría. Pero también está el “aprender trabajando”, pues el trabajo autónomo también es necesario junto con una formación específica. Y para ello es necesario equivocarse y cometer errores, porque de éstos se aprende.

Para concluir con esta entrada, sólo mencionar que me ha parecido un texto cautivador y atrayente, pues te somete en lo que está diciendo posicionándote en el lugar de los profesores noveles, de aquello que sienten cuanto entran en contacto por primera vez con sus alumnos y la ayuda que necesitan, la cual muchas veces no es transmitida y proporcionada.

Bibliografía empleada

Fernández, L, Martínez, A. et Jiménez, E. (2013). La docencia, una experiencia compartida. Cuadernos de pedagogía. Nº 436, 58-61.