Aprender a ser maestra: perplejidades y paradojas

Mediante la técnica de seminarios que se propuso en el aula, se han repartido cinco artículos entre cinco grupos del aula. Cada grupo debe analizar un texto diferente, que giran en torno a la temática de la identidad del profesorado, el profesorado novel y las relaciones de la teoría y la práctica en la labor docente. Cuando cada grupo prepara su texto y elige a un representante, cada tema se explica al resto de compañeros, abriéndose un momento para dudas o debates en torno a los temas que se trabajan (para poder observar así los que necesitan mayor detenimiento, una ampliación de la información o generar un debate en torno al mismo).

Uno de los textos empleados es Correa. J.M. y Sancho, J.M. (2013).Aprender a ser maestra: perplejidades y paradojas. En Cuadernos de Pedagogía, nº436, pp.18-21. Este texto gira en torno a la temática de la realidad en la que se encuentra la elección de la docencia en los niveles de Educación Infantil y Primaria y las implicaciones que esto conlleva.

 

Como se pone de manifiesto, desde siempre nuestro sistema educativo ha ido encaminado a la mera transmisión de los conocimientos, basándose en la memorística y el traspaso de información de una manera estática (es decir, a los docentes se les marcaba que enseñar y como, y los alumnos solo debían aprender estos de manera repetitiva y sin un análisis y comprensión real). Por esta razón, el sistema educativo siempre ha ido más encaminado a centrarse en el pasado de una manera estanca, manteniendo su organización y características de manera estable. Pero todo esto se observa obsoleto en nuestra sociedad actual.

Como Berliner dice “vivimos en un mundo V-I-C-A: volátil, incierto, completo y ambiguo”, esto quiere decir que vivimos en un mundo complejo, donde nada es constante (ni siquiera la información). Por ello se debe garantizar que tanto los docentes como los alumnos desarrollen las capacidades para seguir aprendiendo a lo largo, y ancho, de la vida. Es decir, es necesaria una formación permanente, para poder desarrollarse en este mundo que es a la vez complejo (con multitud de concepciones, significados, conocimientos, etc.) y ambiguo (lleno de incertidumbres y nuevos conocimientos).

En la actualidad, los maestros de Infantil y Primaria se observan por la sociedad en base a unos estereotipos muy marcados: normalmente son mujeres, que realizan  un trabajo fácil, con buen horario y buen sueldo, para el que incluso no necesitan ni una formación muy exigente. Todo esto se confronta con las ideas que hemos trabajado hasta el momento, ya que los maestros llevan a cabo una labor muy ardua y compleja, que va mucho más allá de la idea social que se intenta imponer. Todo esto, hace que se desprestigie la labor del docente. Sin embargo, cuando se observan los resultados de la valoración de las profesiones, los maestros de infantil y primaria quedan en cuarto y tercer puesto (detrás de los médicos y los profesores universitarios).

En nuestro sistema actual, a pesar de los muchos cambios y avances desde la dictadura, se están comenzando a ver ciertos problemas en la satisfacción de los derechos tanto en educación como en sanidad que marca la Constitución. Desde la transición democrática se ha avanzado en cuanto a la calidad del sistema educativo, lo cual desde la Ley General de Educación de 1970 creó un panorama muy diferente al actual. En estos años comenzó una época de bonanza relacionada con una estabilidad y el desarrollo  económico general de la sociedad, lo cual afectó al sistema educativo.  Por todo ello hubo un aumento de los docentes, pasando a ser un 60% más entre el 2000 y el 2012, debido a la situación generada por el aumento de los alumnos por la escolarización plena, a jubilaciones de docentes y a situaciones específicas (aumento de horas lectivas en algunas comunidades). Todo esto sucedía en una situación en la que no existía paro en esta profesión y se aumentaron las plazas en las universidades.  Pero sin embargo, esta situación ha cambiado, en la actualidad los docentes no obtienen plazas fijas, se les están recortando los sueldos y aumentando las responsabilidades. Todo esto genera una situación en la que, unida al mundo VICA en el que nos encontramos,  nos pone en la situación de cambiar y adaptarnos para responder a las necesidades del sistema educativo.

Por todo esto, el docente debe formarse una identidad de manera dinámica y permanente, tratando de dar sentido y reinterpretar de manera continua a las creencias, valores y experiencias de las que parte en cada situación. Debe adaptarse a la nueva situación de conocimiento como algo volátil, cambiante e impredecible, ya que, como se dijo anteriormente, hay que moverse en lo ambiguo de los conocimientos. El principal problema, es que se crea un sentido de la identidad docente como algo inacabado, en contante cambio, transformación y negociación.

Así mismo, como conclusión del texto (y de las pocas intervenciones durante la exposición de este seminario) es que el modelo antiguo de escuela queda obsoleto a día de hoy, lo cual deriva, necesariamente, en un cambio en la identidad docente y sus funciones. El docente ha de pasar a ser un mejor guía y orientador en el proceso de aprendizaje, dando las pautas y orientando en cada momento el desarrollo de los alumnos/as mediante el diálogo y el acompañamiento, pero nunca imponiendo un modelo de aprendizaje cerrado, inflexible y autoritario. Así mismo, se observa la necesidad de un cambio en la manera de entender el aprendizaje. Como dijimos este eran simplemente un conjunto de conocimientos que se deben transmitir de manera memorística (tal cual como se entendían antiguamente), pero la realidad es que se necesita que el aprendizaje se realice en base a la indagación, coordinación y articulación dinámica del conocimiento, para llegar a un aprendizaje real y a un desarrollo del alumnado de manera adecuada. Todo esto, y más tras casi 4 años de carrera, se muestra como una necesidad que el sistema educativo y nuestra sociedad está demandando, pero la realidad es que llega muy poco a poco.

Además, uno de los puntos que personalmente marco como muy necesarios en el sistema educativo actual, al igual que los autores, es la necesidad de un enfoque integral en el trato al alumnado, donde no solo se le transfieran conocimientos, si no donde se trabajen de manera efectiva las emociones y los comportamientos éticos. A mi modo de ver, en la escuela actual esto se deja de lado, como una parte que les corresponde a las familias trabajar y no a ellos, lo cual hace que aumenten los problema emocionales, éticos y de valores, ya que las familias (al igual que el sistema educativo) han cambiado desde los modelos tradicionales a los actuales. Por lo tanto, y como conclusión principal del trabajo en seminario tras el análisis de este texto, cabe destacar la necesidad de un cambio en las identidades de los maestros de Infantil y Primaria, tratando de ser profesionales mucho más flexibles, completos, formados, con capacidad de adaptación y con un interés por seguir constantemente adaptándose y mejorando, ya que solo por medio de unos docentes de calidad se conseguirá un sistema educativo de calidad (y supongo que ahí se podría entrar en un debate sobre que es la calidad, lo cual no es lo que compete en este blog, pero que queda como idea para posteriores publicaciones).

 

 Bibliografía:

Correa. J.M. y Sancho, J.M. (2013).Aprender a ser maestra: perplejidades y paradojas. En Cuadernos de Pedagogía, nº436, pp.18-21.