Tendencias actuales en la formación del profesorado

Teniendo ya ciertas nociones de lo que ha supuesto y supone la Formación del Profesorado en España, creo oportuno indagar sobre las tendencias actuales en la formación del profesorado. Así pues, encontramos a Ricardo Marín, un pedagogo que ha trabajado esta temática. Asique expondré y analizaré un artículo suyo que lleva por nombre el título de la presente entrada y que subiré a mi apartado de archivos para que todos podáis descargarlo si así lo deseáis. En este artículo el autor afirma, que hay diferentes formas de conocer las tendencias en la formación del profesorado; la histórica, la experimental, la reflexiva y la comparativa. Y es esta última en la que el autor decide centrarse, manejando publicaciones de la UNESCO, de la OCDE, y del Consejo de Europa, que también trataré.

image    Comenzaré hablando sobre aquello que tratamos en clase en cuanto al “profesor de hoy”, en lo que respecta a la cantidad de críticas que asimila el profesor y la infravaloración que sufre su figura. Pues bien, la UNESCO en su Recomendación 69 del año 1975, dirigida a los Ministros de Educación en el año 1975, formula “Cualesquiera a que sean o vayan a ser los cambios del sistema de educación, las relaciones entre el personal docente y los educando seguirán estando en el centro mismo del proceso de educación y por consiguiente, una mejor preparación del personal de educación constituye uno de los factores esenciales del desarrollo de la educación y una importante condición para toda renovación de la educación”. Fijaos en el año en que se insiste en esto, ¿La tenemos hoy en día? Y si no es así ¿Qué ha pasado?

    Pues la OCDE ha invertido esfuerzos en los últimos años para descubrirlo, especialmente a través del Comité de Educación y del Centro  para la Investigación e Innovación de la Enseñanza (CERI), donde realizaron investigaciones centradas en la didáctica de los educadores. A través de estas se comienza a vislumbrar la necesidad de formación específica en los profesores, en lo que al método de enseñanza se refiere. Como esta última afirmación revela, en los últimos años el tema más debatido y el más puesto en tela de juicio es el de los elementos que componen el currículum de los Centros de Formación de Profesores.

   Ya en la Conferencia Internacional sobre la condición del profesorado de 1966, promovido por la UNESCO, se destacaba que todo programa de formación de profesores debería comprender esencialmente los siguientes puntos:


a) Estudios generales

b)Estudio de los elementos fundamentales de la filosofía, de la psicología y de la sociología aplicadas a la educación, así como el estudio de la teoría y de la historia de la educación, la educación comparada, la pedagogía experimental, la administración escolar y los métodos de enseñanza de las diversas disciplinas.

c) Estudios relativos al dominio en el cual el interesado tiene la intención de ejercer su enseñanza.

d) Práctica de la enseñanza y de las actividades para escolares bajo la dirección de profesores plenamente cualificados.


   Sobre todo el segundo punto, me hace pensar en las exigencias teóricas sobre cómo enseñar, pero no en cómo poner esa enseñanza en práctica. Se detecta pues una necesidad de coherencia entre teoría y práctica en el ideario de enseñanza que se quiere implantar. (Como comentábamos en clase a través de los textos de "Cuadernos de Pedagogía" la semana pasada). Y buscando un ejemplo donde se compaginas estos dos conceptos, encontramos como la República Federal Alemana considera que los dos primeros años de ejercicio de la profesión docente, tienen carácter de prácticas a cuyo término deben pasar un examen final.  Sólo después de cinco años de docencia se convierten en funcionarios permanentes.

   Por otro lado el autor también nos permite ser conscientes de otro aspecto relevante en la formación del profesorado. Después de los años setenta el gran objetivo, era conseguir los titulados suficientes para afrontar el hecho de que la educación primaria y secundaria se convertiría en obligatorias. Al tener un trabajo casi asegurado por la rama de Magisterio, muchos optaron por esta y esto supuso que se saturaran las plazas en las oposiciones, (Ricardo Marín, 1982). En la actualidad, se puede dislumbrar como todavía existe saturación en los concursos públicos para una plaza docente, aunque quizás por diferentes razones. Por ejemplo, el hecho de la puntuación por antigüedad, pertuba de entrar en el sistema educativo a muchos docentes de nueva generación y esto creo que puede ocasionar que se acaben dedicando a otra profesión, valorando como inecesaria la formación recibida durante años.

    De todo ello se deduce que sigue siendo todo un reto, el hecho de equilibrar la teoría o el ideal educativo con las más efectivas medidas prácticas. Para ello Ricardo Marín (1982), afirma que además de dar la oportunidad de entrar en el sistema educativo, nos debemos preocupar de capacitar al profesorado a adaptarse al sistema, al comienzo de su caminar como docente. Luego se intervendría en esa formación considerada permanente para ayudar a paliar las dificultades que se vayan presentando. Esto me ha parecido la idea más destacada del artículo, y además la más lógica. Bajo mi punto de vista no debemos obcecarnos con formar de todo y para todo, sino de asegurar que los inicios serán buenos y que los retos se podrán ir solucionando con la experiencia y formación continua. Y digo esto sobre todo siendo consciente de que la profesión docente es una profesión que camina al lado de todas las transformaciones sociales constantes e inevitables, por las que pasamos a lo largo de los años, la clave está pues en saber cómo adaptarse.


image

 

    Muchas veces, he hablado con alumnos de Magisterio que me afirmaron claramente el hecho de que les gustaría dar clases a cualquier ciclo educativo menos al de secundaria, pues es en este espacio donde creen que existen más riesgos laborales y profesionales. Yo creo que esta actitud de miedo debe ser eliminada, en cuanto a que también se trata de un campo educativo muy enriquecedor. ¿Por qué nos inclinamos por lo que en principio y teóricamente es fácil? ¿Nos incita la sociedad a no arriesgar? Creo que en este aspecto nos equivocamos, pues arriesgando se puede descubrir  muchos aspectos, como muchas veces me digo a mí misma, “quién no arriesga no gana”. Aunque ahora veamos un mundo educativo incierto, esto no quiere decir que no podamos mejorarlo o que no seamos capaces de afrontarlo. En relación a esto he encontrado un video, que nos recuerda lo diseñados que estamos, para aprender cosas nuevas arriesgando y explotando nuestra parte más creativa para la resolución de conflictos. Con este, quiero cerrar esta entrada que motiva a explotar todas nuestras potencialidades a favor de mejorar en eficiencia real y práctica, la formación del profesorado.

                                                                  

Fuentes:

http://www.mecd.gob.es/dctm/revista-de-educacion/articulosre269/re2690613059.pdf?documentId=0901e72b813cd5c8 (Consultado el día 23/11/2013)

(Consultado el día 23/11/2013)