Formación inicial:entre la teoría y la práctica. Conformidades y anhelos de los profesores en formación.

En una de la últimas clases de la materia Formación y desarrollo profesional del profesorado se trabajó con una técnica llamada de seminario. Esta se basó en el trabjo con textos de forma grupal. Los textos eran cinco y se dividieron por grupos del cual un representante tenía que exponer ante los demás como si se tratase de un seminario real.

En mi caso el texto correspondiente a mi grupo era una obra de Herraiz, F. y Martínez Perez, S (2013): “Formación inicial: entre la teoría y la práctica”. Cuadernos de Pedagogía. En él se hace referencia al tema de la formación y su actualización y adaptación a las realidad y sobre todo a las demandas que cada vez son mayores por parte del alumnado de magisterio. Para ello los autores llevan a cabo una serie de entrevistas con personas que pasaron ya su período de formación inicial en la universidad y exponen su opinión sobre lo que para ellos supuso como una primera formación.

Los autores se hacen una serie de preguntas previas para dar a estender el objetivo que tiene el texto. Estas preguntas son del tipo de: ¿qué aprenden para ser maestros/as?¿cómo lo aprenden?¿cuándo lo aprenden?¿con quién lo aprenden?¿cómo recuerda haber vivido su experiencia académica? y yo me hago otra ¿quién no se ha quejado de la cantidad de teoría y la falta de práctica en la formación inicial?

Además los autores deciden estructurar de una forma clara el texto atendiendo a estos criterios de opinión y miradas de los entrevistados:

  • Miradas críticas de desencanto.
  • Miradas cómplices y valoraciones positivas.
  • Resparto de responsabilidades.

En primer lugar se hace una crítica hacia el estado actual y el tipo de formación inicial que se lleva a cabo en las facultades de formación de profesorado. Se argumenta aquí ,primero por parte de los autores y despues se muestran algunos comentarios de los entrevistados, que durante el paso por la universidad son muchos los que anelan una formación más práctica. Una práctica que les conceda las competencias adecuadas para enfrentarse al mundo en el que muy pronto vana a vivir y trabajar. Además la mayoría de los entrevistados opinan que en la facultad existe una fuerte inclinación teórica de la formación y que dista mucho de la práctica que vana  desarrollar. Afirman que existe una gran diferencia entre el mundo universitario y la escuela a la que se vana  enfrentar.

En mi opinión creo que estas afirmaciones no son del todo equivocadas. Pienso que la teoría dista muchas veces de la práctica pero ¿se podría formar correctamente sin teoría, simplemente con práctica? A esto respondo bajo mi punto de vista de una forma negativa ya que sin una base científica, teórica o como queramos llamarla no se podría articular una buena práctica.

Por otro lado en el segundo de los apartados se hace referencia a una visión un poco más allegada hacia la formación que se les da a los docentes en su carrera universitaria. En este caso muchas opiniones confluyen en que existen casos concretos de profesorado que les hizo trabajar implícitamente y conjuntamente teoría y práctica. Afirman que en algunos casos, enseñanzas llevadas a cabo en la universidad, les sirvieron en algunos momentos de su vida profesional. Ayudándoles a solucionar conflictos de todo tipo en el aula, de una forma óptima y sin que dicho conflicto, no sólo no se solucionasen si no que llegaran a ser peor.

 

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Mi opinión se acerca más a la que en este apartado se muestra. Como ya dije la necesidad de que exista una práctica es fundamental pero no debemos olvidarnos nunca de que una buena práctica en la mayoría de los casos se fundamenta en un o varias teorías. Por otro lado se habla de la “simple memorización de conocimientos” con lo cual no estoy de acuerdo si no que una buena formación es aquella que, bajo mi punto de vista, logra quedarse en nuestras cabezas y de las que podemos hacer uso en cualquier momento en el que nos surja una idea. De ahí la dificultar de enseñar y aun más de enseñar a enseñar. Como creo recordar decía Montaigne y nuestra profesora en la materia, Lourdes repite hacen falta “Cabezas bien echas, no bien llenas”. Además apelan a que la participación e interacción del alumnado sólo se producía en algunas sesiones con ciertos profesores. Tengo que decir que en nuestro caso, actualmente, no si si porque la facultad es la ciencias de la educación o porqué, la participación es bastante alta y se permite a los alumnos que formen parte del proceso de aprendizaje. Como se dice en el texto “el seguimiento y la mentoría de una manera horizontal” es algo a tener en cuenta en la formación del profesorado.

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En tercer lugar, se habla de una mirada del alumnado en formación previa como un reparto de responsabilidades entre el alumno y la universidad y los profesores. Como anteriormente apuntaba en el apartado anterior lo entrevistado echan en falta esa participación en su ciclo universitario esa monotonía en el aprendizaje. Echan de menos la práctica y es lógico ya que es dónde realmente ven si están preparados o no para lo que se les viene encima por eso afirman que el trabajo conjunto de la Universidad y la Escuela es importante para su formación ya que muchas veces los conocimientos cambien tal y como lo hace la realidad y si hace 20 años se enseñaban unas cosas de unas formas no creo que los nuevos profesores 20 años después deban aprenderlo del mismo modo.

Como reflexión quiero apuntar que la identidad del profesor comienza en su formación inicial, pasa a desarrollarse mediante la figura del profesor nobel y continúa con la formación permanente o así debería ser. Un profesor se comienza a formar y forma su identidad desde el primer momento con lo cual de ahí viene la importancia de que su formación inicial sea óptima en todos los aspectos y procesos que ellos conlleva.