Análisis de seminarios

Después de la clase en la que realizamos 5 seminarios en relación con unos monográficos que nos proporcionó la profesora, me dispongo a realizar un análisis de cada uno de ellos, excepto del  de Aprender a ser maestra, el cual ya dediqué una entrada por haber sido el monográfico que nos tocó analizar en grupo.

 

Empezaré por el de Identidades en proceso de formación. Es el texto que más complejo me parece de los 5. El él se trata de explicar la importancia de la experiencia como parte de la formación del docente. Conocer experiencias propias o de otros profesores también forma parte de la identidad docente, la cual, no es estable y se irá cambiando según las diferentes vivencias.

Para constituir la identidad docente es necesaria la formación, las experiencias y la subjetividad. Ésta última permite que podamos entender lo que somos y como somos para poder cambiarlo o mejorarlo.

Cuantas veces nos han contado una experiencia y le hemos preguntado a la persona “¿Y tú que hiciste ante tal o cual situación?”, pues bien, en mi opinión, todas esas experiencias que los docentes se cuentan los unos a los otros hacen que cuando al otro le pasa una experiencia igual o parecida podría actuar del mismo modo, o incluso del contrario, por estar en desacuerdo a la forma en la que actuó primero su compañero.

Nuestras propias experiencias, también nos sirven para reflexionar, ya que muchas veces, cuando actuamos, luego pensamos en que podíamos haber reaccionado de una forma distinta o cambiaríamos algún aspecto.

 En relación con la profesión docente, los novatos les será mucho más difícil actuar en ciertas situaciones, sin embargo podría llevar a cabo alguna actuación que otro docente con más experiencia le ha podido comentar. También es muy común al principio actuar de forma “ensayo-error”. Por ejemplo, si estamos explicando un tema y vemos que ninguno de los alumnos lo está entendiendo, sabemos que ese no es el mejor método y tratamos de cambiarlo.

 

En el monográfico titulado “Formación inicial: entre teoría y práctica” se recogen las diferencias entre lo que se aprende en la Universidad y lo que se aprende cuando estamos en contacto con los alumnos. Como es lógico, los conceptos, antes de empezar con la práctica, es imprescindible que los conozcamos, pero hay algunos que nos parece que no tienen ningún valor. Todos hemos tenido asignaturas en las que nos preguntamos para que servirán.

La formación inicial, solo es el principio de la formación permanente, que como ya hemos comentado en el análisis del anterior monográfico la experiencia es también muy importante para la formación de la identidad docente. Lo que  quieren y necesitan los futuros docentes, son más contactos con la realidad ya que en la facultad no se les enseñan estrategias de enseñanza o cómo actuar dentro del aula. No por tener más conocimientos se va a enseñar mejor. Un docente puede saber mucho de todo y no saber explicarse, sin embargo otro puede saber lo básico y explicarse perfectamente.

Opino que en la mayor parte de las carreras ocurre eso, que tenemos la sensación de que cuando salimos de la facultad no sabemos que hacer en la práctica ni que vamos a hacer, pero ese conocimiento práctico, se formará a base de la experiencia.

 

En “La docencia, una experiencia compartidavolvemos a lo que decíamos antes. Cuando un docente sin experiencia entra en un aula, tiene únicamente los conocimientos teóricos que se le ha podido dar en la Universidad. Sin embargo, las relaciones con los docentes que son más veteranos son una ayuda enorme para el novel.

Los docentes primerizos son inseguros ya que cuando se ponen delante de un grupo de alumnos no sabe lo que va a hacer bien o mal, pero para ello, debe cometer errores, como los más veteranos cometieron en su día. “La falta de experiencia suele llevar a la imitación como forma de aprendizaje

Es muy importante el apoyo entre este tipo de docentes, ya que los más experimentados pueden aportar vivencias, metodologías, estrategias, recursos y a la misma vez el novel va realizando su autoformación, la cual evolucionará favorablemente.

Se aprende a ser maestro resolviendo problemas, aunque como es totalmente lógico podemos y vamos equivocarnos.

 

En “La elección de ser docentese vuelve al tema de la vocación. Hemos hablado muchas veces en clase que las aulas donde se imparte magisterio están realmente llenas. Pero, realmente no todos los alumnos que la conforman sienten ese deseo y esa necesidad de tener que transmitir conocimientos, habilidades, valores, actitudes, etc.

Mucho de los futuros docentes opinan lo mismo que gran parte de la sociedad: que se cobra bien para el trabajo que se hace, que enseñar es muy fácil, que tienen mucho tiempo libre y muchas vacaciones… pero no están en lo cierto. Enseñar es una práctica que no todo el mundo sabe hacer bien, y sólo hace falta que nos gusten los niños para realizarla. No solo es necesario tener amor hacia los niños, si no, más bien, la vocación docente, consiste en el amor al saber y enseñar.

Personalmente, yo siempre he querido enseñar, y recuerdo algunas experiencias propias como: Cuando tenía 7 u 8 años e iba a casa de mi abuela, como ésta no sabía leer yo siempre le decía que la enseñaría, aunque realmente mi forma de “enseñarla” era leyéndole un cuento. También recuerdo cuando con 11 o 12 años le enseñé a mi padre, el cual tiene estudios primarios, la diferencia entre las palabras esdrújulas, llanas y agudas. Mi sorpresa fue cuando mi padre me dijo: “¡Lo he entendido! Cuando era pequeño me lo explicaron pero nunca lo entendí”. Son ciertos detalles que te dicen que estás llamado para enseñar, y con ello, también para educar. Y yo, lo estoy.