Formación permanente del profesorado

El sentido de la formación es mejorar como profesionales para mejorar en la práctica.

Hay dos tipos de formaciones que forman la formación integra del profesorado.

Por un lado, la formación inicial, que es la formación que reciben los maestros y profesores en la universidad, la cual nos da algunas orientaciones para enfrentarnos a la vida laborar.

Por otro lado, la formación continua del profesorado que hace que este se siga formando constantemente para poder estar al día y mejorar siempre.

Existe un eslabón entre estas dos formaciones y es el de profesor novel, el cual llega al mundo laboral con muchas ilusiones y utopías, las cuales se rompen. Estos profesores se deben de apoyar en aquellos que tienen más experiencia para aprender de ellos.

Centrándonos en la formación permanente del profesorado, podemos decir que en todas las leyes se recoge que el profesorado debe de tener formación permanente, pero ¿quién comprueba que el profesorado asista a cursos?

LOGSE, 1990

“La formación permanente constituye un derecho y una obligación de todo el profesorado y una responsabilidad de las Administraciones Educativas y de los propios centros. Periódicamente, el profesorado deberá realizar actividades de actualización científica, didáctica y profesional en los centros docentes, en instituciones formativas específicas, en las universidades y, en el caso del profesor de formación profesional, también en las empresas”.

LOE, 2006

“La ley considera la formación permanente del profesorado como un derecho y una obligación del profesor, así como una responsabilidad de las Administraciones educativas. Desde esa concepción, y con los apoyos precisos, ha de abordarse la permanente adaptación del profesorado a la renovación que requiere el carácter mutable, diversificado y complejo de la educación del futuro.”

LOMCE, anteproyecto

“El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte elaborará, previa consulta a las Comunidades Autónomas, un marco común de referencia de competencia digital docente que oriente la formación permanente del profesorado y facilite el desarrollo de una cultura digital en el aula.”

 

Como podemos observar en las últimas leyes se hace hincapié en la importancia de la formación permanente como un derecho y una obligación del profesorado.

Podemos considerar la formación permanente como un subsistema específico, dirigido al perfeccionamiento profesional en su tarea docente, con el fin de que se sea capaz de asumir los cambios científicos y sociales.

Podemos conocer a través del Plan Anual de Formación del Profesorado 2013-2014 diversos programas y planes donde se recogen proyectos que son para potenciar la formación permanente del profesorado.

El hecho de que no se controle si los profesores hacen cursos o no, porque a pesar de poner que es obligatorio, no miran si los hacen o los dejan de hacer, hace que en la mayoría de los casos los profesores no continúen su formación. En este punto podemos volver a la importancia de vocación, puesto que aquellos profesores que tienen vocación les interesa seguir aprendiendo, seguir formándose y descubrir cosas nuevas para poder hacer en las aulas con los alumnos. Pero aquellos profesores que no tengan mucha vocación no irán a curso ni les interesará seguir formándose, y esto repercutirá en la forma de dar las clases.

Los profesores deben de tener unas cualidades básicas, las cuales se van formando una vez que se comienza la vida laboral, y la educación permanente:

-          Campo cognoscitivo, implica una preparación científica adecuada en los diferentes campos unidos a la especialidad docente, (esta cualidad se empieza a desarrollar en la formación inicial).

-          Estrategias docentes, adecuadas para favorecer la transmisión de esos conocimientos (orientación y organización), (esta cualidad se irá desarrollando en la formación permanente, al contacto con la realidad).

-          Capacidad socio-afectiva, de relación y comunicación con las personas que configuran la comunidad educativa: compañeros de profesión, padres y alumnos (esta capacidad se va desarrollando en la formación permanente).

Algunas estrategias para la formación permanente pueden ser: proyectos de innovación, equipos de investigación, elaboración y difusión de materiales curriculares y didácticos, grupos de trabajo y discusión, seminarios permanentes, cursos específicos…

En algunas ocasiones los profesores no hacen este tipo de formación porque no tienen las motivaciones suficientes. Algunos aspectos que les motivarían a seguir formándose podrían ser los siguientes:

-          Obtener el diploma acreditativo

-          Alcanzar un buen nivel de conocimiento del tema

-          Ayudar a los alumnos

-          Aprovechar el tiempo libre

-          Promocionarse profesionalmente

-          Placer de estudiar temas novedosos

-          Beneficios económicos futuros

-          Equipararse al resto de compañeros

-          Establecer contacto con otros compañeros

-          Compartir experiencias educativas

 

Estos son algunos de los factores que motivan al profesorado a formarse, lo cual es interesante conocer para que a la hora de proponer cursos se incluyan alguno de los factores motivadores.

 

En conclusión, la formación permanente debe de ser parte de la formación del profesorado y hay muchas formas de formarse permanentemente. Además la formación permanente es clave para seguir mejorando día a día en la profesión y poder transmitirlo en el aula, lo cual hará que la educación mejore. “ Quién se atreva a enseñar nunca debe dejar de aprender”.

 

 

Bibliografía:

Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación

Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo, 1990

Anteproyecto LOMCE

García Llamas, J.L. La formación permanente del profesorado: motivaciones, realizaciones y necesidades. Facultad de educación. UNED.