El enfoque intercultural en la Orientación


El enfoque intercultural en la Orientación


Históricamente, en nuestro sistema educativo no ha existido hasta hace bien poco, una atención especial por la diversidad cultural existente en las aulas y centros educativos, a pesar de que durante muchos años, miles de niños y niñas de muchas culturas han compartido aula. Esto es debido a que si bien antes la presencia de niños y niñas de otras culturas en las aulas de nuestro país era un hecho aislado, durante los últimos años se ha incrementado en gran número los alumnos de origen extranjero.

Debido a que el alumnado a día de hoy es mucho más heterogéneo, nuestro sistema educativo al igual que el de los demás sistemas educativos de los países europeos, han realizado reformas educativas para adaptarse a este cambio, adaptándose a una perspectiva intercultural. De entre todas ellas, podemos extraer dos principios para entender la intencionalidad de dichas reformas:

  • El respeto a la identidad cultural de cada alumno o alumna, garantizando su derecho a una educación de calidad.
  • La sensibilización de la comunidad educativa sobre el valor positivo de la diversidad cultural, la adecuación del currículo escolar y la preparación de los docentes para actuar en contextos en los que coexisten diferentes culturas.

Por otra parte, en cuanto a los derechos protegidos por la legislación de nuestro país en políticas interculturales, destaca el derecho a la educación de la población extrajera en las mismas condiciones que los demás.

Ambas normativas, tanto la de ámbito europeo como la de ámbito nacional, tienen el objetivo de eliminar en primer lugar la segregación, la cual existe cuando las culturas coexisten separadas, en núcleos cerrados y dando lugar a la aparición de guetos. En segundo lugar, deben eliminar del sistema educativo la marginación a la que se ven sometidos algunos niños y niñas de diversas culturas; y que implica una pérdida de identidad cultural de las personas del grupo minoritario, que no adoptan la cultura mayoritaria y pierden aún encima, la suya propia de origen. El último caso que estas políticas pro interculturales quieren eliminar, es la asimilación, que existe cuando la cultura mayoritaria se impone en detrimento de las demás, no habiendo respeto por la diversidad y obligando a las minorías a adaptarse y abdicar de su cultura de origen.

La eliminación de todas y cada una de estas problemáticas, dará lugar en mi opinión, a una integración intercultural, donde la diversidad se considerará valor en sí misma y se reconocerán que todas las culturas tienen la misma importancia, fomentando el diálogo, la cooperación y la solidaridad. Sin embargo, considero que aún queda mucho camino por recorrer para conseguir todo lo mencionado anteriormente, pero aun así creo que en los últimos años sí que se ha mejorado mucho, aunque entiendo que los/las profesionales de la orientación y la intervención psicopedagógica deben ir más allá, adquiriendo nuevas competencias que les ayuden en esta ardua labor. No es sencillo hacer que por ejemplo, un niño senegalés, se adapte a la perfección a su nuevo centro escolar, a sus compañeros o a sus nuevos profesores. Este es un proceso que requiere tiempo, paciencia y un buen quehacer por parte de los profesionales encargados de su educación.

Pero, ¿qué entendemos por educación intercultural? Por todo lo que hemos dicho anteriormente, podemos deducir que la entendemos como un proceso a largo plazo, que va impregnando la organización y las políticas educativas de los centros, las relaciones entre sus miembros (profesor-alumno, alumno-alumno, profesor-profesor, profesor-orientador, orientador-alumno, etc.) y los diferentes procesos de enseñanza-aprendizaje. De este modo, se pretende una actitud de apertura a las culturas y una actitud crítica ante los prejuicios propios y hacia los de la sociedad, procurando crear una escuela cada vez más igualitaria, cooperante y dialogante.