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“Nuestro sistema educativo no es un desastre”: Imagen negativa de la educación manada de identidad mediatizada (Medios de Comunicación y Políticos)

Formación y Desarrollo Profesional del Profesorado

Lorena García Pazos

“Nuestro sistema educativo no es un desastre”: Imagen negativa de la educación manada de identidad mediatizada (Medios de Comunicación y Políticos)

¿Revolución Educativa que José Manuel Esteve menciona?

En esta entrada pretendo analizar uno de los diversos documentos de la revista de cuadernos de pedagogía, específicamente, el titulado como “Nuestro sistema educativo no es un desastre” escrito por José Manuel  Esteve Zarazaga (Universidad de Málaga), a partir del cual destacaré las ideas principales del texto unido a las reflexiones que estas me susciten.

BIOGRAFÍA DE JOSÉ MANUEL ESTEVE ZARAZAGA

Antes de comenzar, me parece de interés conocer quién es este autor y que relación tiene con la formación y el desarrollo profesional del profesorado.

 

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José Manuel Esteve Zarazaga (1951-2010) nació en Melilla en 1951, aunque se trasladó junto a su familia a Málaga donde pasó su infancia y juventud.

Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Complutense de Madrid, en la que obtuvo la licenciatura con Premio Extraordinario Fin de Carrera, y en la que fue profesor durante ocho años.

En octubre de 1980 se traslada a la Universidad de Málaga, donde imparte clases de Pedagogía General y Teoría de la Educación, organizando la creación y puesta en marcha de la Sección de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga, de 1980 a 1983.

Hasta 2010 fue catedrático de Teoría de la Educación en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga. En esta institución desempeñó los cargos de Vicedecano de la Facultad de Filosofía y Letras, Director del ICE (Instituto de Ciencias de la Educación), Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y Secretario General de la Universidad. Ejerció como profesor invitado y colaborador en numerosas conferencias, diplomas universitarios de postgrado, cursos y máster, de diversas Universidades españolas y extranjeras.

También destaca como experto de la Agencia Europea de Educación (EURYDICE) para la redacción del Informe: The Teaching Profession in Europe. Profile, Trends and Concerns. (Brussels, 2000-2004). Como consultor de UNESCO participó en varios Seminarios Internacionales y en la redacción de diferentes informes sobre formación de profesores y la educación en la sociedad contemporánea. Formó parte del Consejo Asesor de la Organización de Estados Iberoamericanos (O.E.I.) para el Programa de Formación de Profesores en América Latina. En 2009, la Universidad de Oviedo le otorgó el nombramiento de Doctor "Honoris Causa"

En su actividad investigadora destaca su trabajo como Jefe de la División de Investigación del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga y como director de varios proyectos de investigación, teniendo reconocidos cinco sexenios, desde 1976 hasta 2006.

Lo más relevante de su obra es su análisis en la función docente (esencia fenomenológica, análisis profundo de las circunstancias concretas de su ejercicio, del impacto en ésta de los cambios sociales cada vez más acelerados, de las repercusiones de su ejercicio en la personalidad de los docentes o del estudio de las fases o etapas de su desarrollo profesional). El conocimiento de sus reflexiones sustentadas en rigurosas investigaciones, permite entender mejor el importante papel que desempeñan los docentes en la tarea de extender el aprendizaje, de favorecer el acceso de todos a la cultura, de tratar de reducir las desigualdades sociales y de impulsar el desarrollo humano en la sociedad del conocimiento.

ANÁLISIS DEL DOCUMENTO

Por otra parte en cuanto al análisis del texto voy a presentar a modo de síntesis las ideas principales unidas a conclusiones finales:

El núcleo principal de este documento gira en torno a la imagen que desde los medios de comunicación y en general de la sociedad, se estriba de nuestro sistema educativo y por tanto, de sus agentes principales, los profesores. Aunque, como voy a desarrollar en el análisis de dicho documento se verá como en la realidad el reconocimiento de estos como profesionales, no es verdadero.

Así, desde las afirmaciones de políticos escuchamos lo que el título de este documento menciona: “Nuestro sistema educativo es un desastre”. Lo que sospecha una falta de reconocimiento público al trabajo cotidiano de los más de 600.000 profesionales que hacen funcionar la Educación Primaria y Secundaria. Frente a esta valoración negativa existen valoraciones positivas comprobadas sobre nuestro sistema educativo que reiteran la idea de que se trata de una de las instituciones mejor valoradas por los ciudadanos. Sin embargo, parece prevalecer esta imagen negativa que pronuncian nuestros políticos y nuestros medios de comunicación.

No se quieren ver los buenos resultados surgidos de estudios estadísticos que afirman que el sistema educativo en general y  nuestros profesores en particular, obtienen una alta valoración social por el trabajo que llevan a cabo. En efecto, la satisfacción de la sociedad en su conjunto y la de los padres en concreto respeto al sistema educativo es más alta que la que expresan los ciudadanos sobre el sistema judicial, la policía, el sistema sanitario y muchos otros servicios públicos. Estas evaluaciones ofrecen valoraciones superiores al 90% sobre la satisfacción respecto al funcionamiento de centros educativos, tanto de la opinión de las familias como del alumnado, los profesores satisfechos con su propio trabajo… Y, esta buena valoración se mantiene independientemente del partido político que gobierne el país, así lo demuestra el Instituto Nacional de Evaluación y Calidad del Sistema Educativo en 2003 en su estudio sobre la satisfacción respeto al sistema educativo de directores, tutores y coordinadores de ciclo de centros de Educación Primaria, alumnos de sexto de Educación Primaria y sus correspondientes familias.

Este texto invita a cuestionarnos el porqué  de esta paradoja entre las evaluaciones y la imagen social del sistema educativo. A lo que José Manuel Esteve responde, en primer lugar, se debe a la visión que se tiene de la educación como una actividad utópica e ilimitada en la que los alumnos podrían obtener mejores resultados y los profesores adquirir mayor nivel en la mejora de su trabajo.

Por ello, existen estudios y en concreto aquí se nombra la tesis doctoral llevada a cabo en la Universidad de Málaga (Civila Salas, 2004 y 2005) que analizan el sesgo negativo de la imagen social del sistema educativo que transmiten los medios de comunicación. Lo que Esteve explica en segundo lugar, es que para los medios, el correcto funcionamiento de las instituciones no es noticia, pero sí lo es, la más inusual de las anécdotas que sirven perfectamente de titular para desprestigiar la educación en nuestro país.

Por otra parte, la mentalidad de los políticos se basa en ideologías del propio partido que califican a la educación como un desastre natural y centrando su interés en los profesores, pero no para bien sino por la desconfianza que se deposita en ellos.

Bien es cierto que los planteamientos de los docentes son muy diversos, pero la gran mayoría se comprometen personalmente con sus alumnos, limitando la expresión de sus ideas personales por respeto al pluralismo que cada día se acentúa más en nuestras aulas. Asimismo, la mayoría de ellos están empeñados en hacer pensar a sus alumnos por sí mismos, mucho antes que en transmitir su propia ideología con procesos de adoctrinamiento. Así, desde la opinión del autor, nuestros profesores tienen un efectivo respeto por la pluralidad; limitan la expresión de sus opiniones personales por respeto a sus alumnos; aceptan códigos deontológicos que no están muy definidos, y educan mucho más que adoctrinan.

Esteve (2003) en “La tercera revolución educativa” argumenta que las críticas que recibe nuestro sistema educativo hoy, surgen al querer compararlo con el sistema educativo en el que se educaron nuestros padres. Sin considerar que en ese sistema educativo la porcentaje era muy reducida en cada cohorte de edad, mientras que por el contrario, en la actualidad nuestros profesores trabajan con el 100% real de los niños del país y varios cientos de miles de niños inmigrantes. Precisamente este éxito de integración real de toda la población infantil en nuestras escuelas, ahora supone la aparición de nuevos problemas que antes no preocupaban a nuestro sistema educativo. Todo esto desvela la complicación del trabajo de nuestros profesores en el ejercer de su profesión, un fenómeno que se presenta a su vez en los países desarrollados de nuestro entorno, tales como Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Holanda…

De esta manera cabe situar los problemas de nuestro sistema educativo en términos de tendencias internacionales ya que desde las distintas leyes educativas no se consigue cambiar la realidad y por esto se deduce que la raíz está en la aparición de importantes cambios sociales que no pueden modificarse por la simple voluntad de los gobernantes. Y si todavía mencionamos los avances tan significativos y profundos logrados en los últimos 30 años el autor nos habla de una auténtica revolución educativa: al conseguir la escolarización plena de todos los niños en Educación Primaria, aceptación de la responsabilidad del Estado en la Educación Preescolar, declaración de la obligatoriedad de la Educación Secundaria…

A más de  que desde 1992 a 2006, en catorce años, nuestro sistema educativo ha integrado a más de medio millón de niños inmigrantes sin apenas conflictos. Un esfuerzo, que sin duda, tiene mucho que ver con el trabajo de nuestros profesores. De ahí a que Esteve concluya diciendo que: “sería bueno dejar a los profesores trabajar en paz”, pues ya las evaluaciones demuestran que trabajan en unos niveles más que aceptables.

La percepción negativa que desde los medios de comunicación y el propio gobierno se quiere hacer ver sobre  la educación debería saber que es algo que perjudica a la propia imagen del país y no por esto, el gobierno tiene la capacidad de dar instrucciones sobre lo que los profesores han de hacer en sus aulas, y menos aún para controlar la interpretación que cada uno hará sobre los contenidos de un temario.

CONCLUSIONES

Para concluir la examinación de este documento, indagando en la web he encontrado información que el propio autor de dicho texto, José Manuel Esteve complementa:

Según lo dicho, todo parece responder a que por primera vez en la historia de nuestro sistema educativo, se intenta dar fin a la pedagogía de la exclusión para ofrecer una plaza educativa a todos los niños y lo más importante, hasta edades cada vez más avanzadas.

En lo que concierne a lo que el autor se refiere como revolución educativa: debemos entender los avances tan significativos y profundos logrados en los últimos 30 años. Así Esteve menciona tres revoluciones educativas:

La primera revolución educativa, ya producida hace 4000 años en el antiguo Egipto, al abandonar la enseñanza el marco educativo de la relación personal, organizándose instituciones colectivas que son los primeros antecedentes de la institución escolar.

La segunda revolución educativa, surgida tras la aceptación de la responsabilidad del Estado sobre las instituciones educativas, en la Prusia del siglo XVIII, dando una dimensión pública a unas instituciones que hasta entonces eran patrimonio de unos pocos, y se movían en el marco de la responsabilidad particular de padres y concejos de vecinos.

La tercera revolución educativa y a la que propiamente hace mención en este documento Esteve, es la dirigida en los últimos veinte años a definir la educación como un derecho y no como el privilegio que ha sido siempre, extendiendo la educación, por primera vez en nuestra historia, a toda la población infantil e incluyendo la secundaria como escolaridad obligatoria. Esta definición de la educación como un derecho básico acaba con la anterior pedagogía excluyente, que, ante el menor problema, reaccionaba expulsando del sistema educativo a los niños más torpes o a los más problemáticos.

De ahí a que esta nueva situación plantea problemas nunca antes afrontados y que el autor critica en el documento:

Pues pese a las cifras que se citan de fracaso escolar, el nivel educativo de nuestros países sube cada año, porque aunque muchos de estos alumnos no lleguen a los altos niveles de rendimiento académico que antes alcanzaba una selecta minoría, ahora todos alcanzan algún nivel educativo y todos reciben alguna atención educativa.

Por esto, una vez dada la tercera revolución educativa el trabajo de nuestros profesores cambia radicalmente; sin embargo, no se han modificado dos elementos sustanciales que permitirían a nuestros profesores recuperar su perdido equilibrio.

Por un lado, no se han modificado las condiciones de trabajo de los profesores. Se pide a los docentes que atiendan al cien por cien de los niños con el cien por cien de los problemas sociales y personales pendientes; pero no se cambian sus condiciones de trabajo para que puedan hacerlo. De esta forma, estos avances que se evidencian en la tercera revolución educativa, cargan de nuevas responsabilidades a los profesores, con muy escaso reconocimiento social por el nuevo trabajo que realizan; mientras que son ellos, con su esfuerzo cotidiano, quienes nos mantienen esas evaluaciones positivas de nuestro sistema educativo.

Por otro lado, no se modifican los programas de formación inicial de los profesores, que siguen anclados en la situación previa preparando a los profesores para un sistema educativo que ya ha dejado de existir.  En la actualidad se demanda en los profesores un trabajo mucho más educativo que académico. No obstante, nuestras instituciones de formación no acaban de asimilar las nuevas responsabilidades que nuestros profesores deben afrontar.

Además, la ruptura del consenso sobre la educación ha modificado el apoyo del contexto social hacia la enseñanza. El resultado se refleja en la retirada del apoyo unánime de la sociedad, y el abandono de la idea de la educación como promesa de un futuro mejor. Lo que en el autor quiere dejar patente en esta publicación es que cierta parte de la sociedad,  y sobre todo algunos medios de comunicación, junto con algunos de los gobernantes de nuestro país, nominan a los profesores, como responsables directos del sistema de enseñanza,  y por tanto de todos los fracasos e imperfecciones, haciendo ver más de los que hay. Así, como señalan Patrice Ranjard (1984) en Francia y Martin Cole (1985, 1989) en Inglaterra, “la valoración negativa del profesor como responsable universal de todos los males del sistema educativo es uno de los signos de nuestro tiempo.” Lo que denota lo que a lo largo de mi exposición vengo comentando, la falta de apoyo y de reconocimiento social del trabajo del profesorado.

No cabe duda que el profesor siempre ha sido sometido a juicio social y en la actualidad parece enunciarse de manera más generalizada este ir en contra del profesor. Los medios de comunicación social, algunos políticos con responsabilidad en materia de enseñanza, e incluso hoy en día los padres de los alumnos, pasan a considerar al profesor como el principal responsable de las múltiples deficiencias y del general desconcierto de un sistema de enseñanza fuertemente transformado por la dinámica de cambio social que en este escrito menciona el autor, y a pesar de que paradójicamente, los maestros son las primeras víctimas. Aspecto este último que ya planteaba Andy Hargreaves.

Y para garantizar esa educación de calidad que los políticos reclaman se deben tener en cuenta a los principales agentes capaces de transformarlo, los profesores, los cuales deberían ser considerados como protagonistas clave para el éxito y no como elementos que causan el desastre en nuestro sistema educativo.

Por lo tanto, de nuevo esta desconsideración que se hace del perfil del profesorado y el no atrevimiento de enfrentar lo que en verdad, organismos internacionales y los únicos expertos de la educación revelan,  esto es, lo que los docentes requieren en su formación y reconocimiento como profesional, el acceso de los mejores a la función docente, un buen sistema de dirección de centro así como la potenciación de la enseñanza en una sola red escolar; da lugar a una imagen negativa de la educación manada de una identidad mediatizada. Personalmente, opino que a pesar de esta valoración negativa, el profesor no se debe estancar sino seguir su eficiente labor como profesional comprometiéndose con el desarrollo personal de sus alumnos, creando autonomía y espíritu crítico, en el que ellos mismos puedan discernir o decidir entre lo que es real o lo que realmente se nos quiere hacer ver desde los diferentes medios de comunicación o los partidos políticos.

 

 

BIBLIOGRAFÍA  Y WEBGRAFÍA

Esteve, J. M., Nuestro sistema educativo no es un desastre.  En Cuadernos de Pedagogía, nº374, pp. 12-16.

http://www.unrc.edu.ar/publicar/cde/05/Esteve.htm

http://www.autoriawcm.ipn.mx/wps/wcm/connect/028984004b1c9b0aa2c1a23b98f34119/55_Jos%C3 A9_Manuel_Esteve_y_sus_aportaciones_a_la_pedagog%C3%ADa.pdf MOD=AJPERES&ContentCache=NONE&CACHEID=028984004b1c9b0aa2c1a23b98f34119

http://www.the.uma.es/jose_manuel