Formación del profesorado en una escuela rural de vanguardia

¡Buenas! En esta entrada compañeros os enseñaré un artículo que encontré en la red acerca de la Formación del Profesorado para una Escuela Rural de Vanguardia escrito por Esther Moral Pérez, maestra de Pedagogía en la Universidad de Oviedo, posteriormente plantearé una serie de conclusiones que obtuve tras la revisión del texto.

‘’ FORMACIÓN DEL PROFESORADO PARA UNA ESCUELA RURAL DE VANGUARDIA

Nos hallamos en punto de inflexión en el que la brecha entre escuelas urbanas y rurales se está minimizando, en gran parte por el entusiasta empeño de un profesorado entregado, capaz de convertir en oportunidades algunas de las limitaciones que los contextos rurales más desfavorecidos presentan, optimizando los valiosísimos recursos con los que cuentan a diferencia del medio urbano. La clave no sólo se encuentra en su formación, -que aun siendo importante, no es suficiente-, sino en su autoconvencimiento del trascendente papel que desempeñan en tanto agentes propiciadores del desarrollo local. Además, claro está, de concienciarse del material sensible con el que trabajan, niños y niñas de pueblos o aldeas que no sólo merecen un profesorado cualificado sino también motivado, fruto de saberse apoyado y respaldado con el reconocimiento institucional por su esfuerzo y dedicación.

Es evidente que se precisa dotar a los futuros docentes de las habilidades y estrategias necesarias que les hagan competentes para desempeñar su actividad tanto en contextos urbanos como en rurales, pues a menudo la aniquilación semántica de la que es objeto la escuela rural en los planes de estudio ocasiona un desconocimiento real del medio y de la especificidad de los métodos didácticos para atender a las peculiaridades de las aulas rurales, - en las que a menudo trabajan en sus primeros destinos en condición de interinidad-, cabiendo el riesgo de mermar su implicación y compromiso para impulsar no sólo la innovación educativa, sino la consolidación y el fortalecimiento de la identidad rural, reduciendo su tarea a la mera transposición de la cultura escolar urbana.

El mapa escolar de nuestro país es muy rico y el contexto educativo no se circunscribe al ámbito urbano. La identidad de las escuelas rurales –unitarias, Colegios Rurales Agrupados(CRA) o Zonas Escolares Rurales (ZER) en Cataluña, Escuelas Hogar, Centros Rurales de Innovación Educativa (CRIE)-; así como, el perfil diferenciado de los profesionales que en ellas desarrollan sus tareas (maestros, especialistas itinerantes…); junto a la metodología didáctica, forma de gestión y organización propias… que éstas demandan, no cabe duda que exigen un minucioso estudio contextualizado que no se debe soslayar ni en la formación inicial ni en la permanente del profesorado.

Existen interesantes experiencias formativas, llevadas a cabo desde el ámbito institucional y la universidad, que pretenden aproximar los docentes al particular y complejo contexto rural, haciéndoles descubrir sus potencialidades y abriéndoles nuevos horizontes para que puedan contribuir al desarrollo local, integrándoles como miembros activos y dinamizadores del entorno. Además, de implicarles en proyectos innovadores (Escuela 2.0) y cualificarles para que sean capaces de utilizar las nuevas herramientas tecnológicas como aliadas en los procesos de enseñanza, y así conjugar la innovación con la salvaguarda de la identidad y peculiaridad de las escuelas rurales. Las ventajas aportadas por las TIC, junto con las vivencias directas que posibilita la escuela rural en contacto con la naturaleza e inserta en un contexto rico en valores culturales, -además, de sus envidiables ratios-, hacen de ella un entorno privilegiado para el aprendizaje que debe saberse aprovechar y poner en valor, para resituarla, llevarla a la vanguardia en el campo de la pedagogía, e incluso, proponerla como modelo exportable al ámbito urbano .’’

Conclusiones personales Tras leer este artículo en la red, he de decir que activó mi ‘’chip reflexivo’’ en lo referido a la escuela rural y sus circunstancias. Primeramente resaltando como bien escribe Moral en el texto: ‘’ la brecha entre escuelas urbanas y rurales es cada vez menor y eso es debido al empeño entusiasta del profesorado convirtiendo en oportunidades algunas de sus limitaciones’’. Para mí esta afirmación es un claro ejemplo a menor escala de lo que está pasando en la situación española actual, es decir, ante este periodo de recesión económica el docente debe exprimir sus destrezas, habilidades y recursos para que con un presupuesto menor y agarrándose a la creatividad ha de conseguir una docencia eficiente, estamos en una época donde la optimización de los recursos debe ir adscrito a las destrezas del docente , y es aquí donde la escuela rural pueda actuar como modelo para ello.

Resaltar también el valor de una formación docente en el ámbito rural, el cual, y más en el contexto gallego, tiene una presencia salientable dentro de nuestro posible campo laboral. Una formación rural sería para mí, imprescindible en el currículo universitario de carreras relacionadas con la educación ya que, no solo para trabajar específicamente en este ámbito sino que también por las destrezas y beneficios que se pueden adquirir como docentes, muy productivas para la aplicación en la realidad del maestro. Destrezas como un conocimiento específico del contexto donde se trabaja, la optimización de los recursos, el trabajo con óptimos ratios de profesor – alumno, el contacto con la naturaleza y las actividades interactuando con el entorno, así como la mayor cercanía y accesibilidad de la comunidad.

Todo esto no quiere decir que a los centros rurales se le destinen menos recursos, al contrario, igual que todos los centros educativos necesitan ‘’saberse apoyados y respaldados con el reconocimiento institucional por su esfuerzo y educación’’, y para esto resaltar sobre todo la inclusión de las TIC´s como herramienta clave para acotar aún más esa brecha entre escuelas urbanas y rurales.

En definitiva la escuela rural ha de ser un ejemplo para la formación y el formador actual en el período presente, debemos aprovecharla y valorarla ya que si hay algo que en tiempos de crisis se debe hacer es detectar errores pasados y tratarlos, para tener un mejor presente y unas prósperas bases futuras.

Autora del texto referencia:

Dra. Mª Esther del Moral Pérez
Facultad de Formación del Profesorado y Educación
Universidad de Oviedo