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“La elección de ser docente.” ¿Verdadera vocación?

Por Lorena Garcia Pazos

Formación y Desarrollo Profesional del Profesorado

Lorena García Pazos

“La elección de ser docente.” ¿Verdadera vocación?

  Construcción del término vocación: ¿Qué significa o qué importancia tiene la vocación docente?

En conexión con mi última publicación en la que analicé el documento de “Identidades en Proceso de Formación”, uno de los  textos procedentes de Cuadernos de Pedagogía que abordamos por grupos como técnica de seminario en la clase expositiva del día 13 de Noviembre del 2013, destino esta entrada al estudio de otro de los textos trabajados con el título de “La elección de ser docente”. Para ello, haré una síntesis de los aspectos más destacados sobre el texto unido a las reflexiones y conclusiones que estas me reclamen:

Dicho documento es escrito por dos autores: Sandra Martínez Pérez y Luispe Gutiérrez.

Para comenzar, el texto nos informa del número creciente de matrículas en las Escuelas de Magisterio y las facultades de Educación producido en los últimos años y que además ha desencadenado al acceso a las titulaciones de maestro con mayor nota de corte.

El objetivo principal de los autores del documento es exponer aquellos motivos que impulsan a los jóvenes a decidir ser maestros. En su análisis nos presentan las distintas perspectivas a tres bandas: sujetos que dan sus testimonios, ideas de sociólogos como Francois Dubet, pedagogos como Philippe Meirieu y filósofas como María Zambrano.

Bien entonces, el oficio de ser docente viene dado por una serie de aspectos que argumentan las mostradas opiniones:

Así, desde la tradición se vincula la profesión de maestro al significante vocación, es decir, aquellas personas con un impulso o una llamada especial para ejercer la docencia. Aquí es importante destacar la concepción que Meirieu (2007) da de la vocación: “Una dimensión oculta a la vez muy personal y universal, que atañe a lo más profundo del proyecto de enseñar. Una especie de vibración particular de la que son portadores los maestros y que no se puede reducir a la lista de competencias necesarias para enseñar”

Del mismo modo, el sociólogo francés, Dubet (2007), la compara, como antes era, al ser sacerdote: “Los profesores de primaria franceses estaban formados como una especie de sacerdotes difíciles capaces de sacrificarse por su vocación y por la República”. Este tipo último de vocación centrado en unos principios y en el sacrificio de ellos, responden a un testimonio que entiende la docencia como la forma de “militancia”, “un compromiso personal”, “de los que creemos en otro mundo” y en el advenimiento de un sistema más justo y solidario en el que “crezcan otro tipo de personas”. Este actuar sobre los otros con intención de transformarlos en pro de un mundo mejor conlleva obligatoriamente la vocación del maestro:

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Estas opiniones hacen replantear los tipos de vocación que se mencionan.

Por otra parte, Laia y Montse aún con su función unida a la docencia, nombran a la vocación como una decisión personal ligada a un “querer ser maestra” desde pequeños (ej. Cuando jugaba con los muñecos…).

Otros sujetos que participan en esta investigación se refieren a una vocación “tardía”  son casos de personas que en la mitad o después de realizar una carrera se dan cuenta  de su supuesta vocación por ser maestro. Digo supuesta ya que no se puede manifestar que eso sea propiamente una vocación, sino que también puede ser producto de una insatisfacción profesional y el huir de esa situación de malestar.

En otros casos se demuestra como denominador común la palabra del Otro, tratándose este último de una persona significativa que ha influido directamente en la decisión del sujeto. Se trata de ver la docencia como un oficio familiar o influido por Otro docente, que en un momento dado supuso de referencia y apoyo o por lo contrario, invita al rechazo de esta profesión.

Como se puede ver, esta investigación refleja las vocaciones de maestra que han sido inducidas por terceros y las que se han podido perder por la influencia de terceros.

No obstante existe un tópico o discurso en el que se reconocen la gran mayoría de estudiantes de Magisterio: el amor y la pasión por los niños expresado en una frase muy habitual: “Quiero ser maestra porque me gustan los niños” pero el sentido consiste en entender por qué a uno le gustan los niños. A lo que los alumnos dicen ser conscientes que habrá situaciones de “crisis vocacional”,  al no ser todos los niños de su gusto, una afirmación muy incoherente, a mi modo de ver.

Una contradicción que también Meirieu (2007) encuentra, nominando como falsa la elección entre el amor a los alumnos y el amor al saber. Un tópico que parece acentuarse superando la representación tradicional que pone en oposición la enseñanza Primaria y la Secundaria.

CONCLUSIONES

Los testimonios que aquí se recopilan anuncian algunos de los motivos que han llevado a los jóvenes del siglo XXI a la profesión docente.

La investigación concluye que la educación debe ser vista como una sensibilización social y de formación de las personas, ajustando su óptica a aprender a ser, a conocer y hacer. De modo que la profesión docente sea vista más allá de la pasión por los niños, de la llamada de los “Otros” sin dejar que ciertas personas influyan tanto en nosotros como para hacernos creer que valemos para esto o por lo contrario nos nieguen o hagan rechazar la idea de ser maestro e induzcan a la “transformación” de nuestras almas, sino que sea por nosotros  mismos, encaminarnos hacia esa vocación de ser maestros aprovechando todos los recursos a nuestro alcance, actualizándonos y adaptándonos a los cambios y aprendiendo a generar conocimientos propios y autónomos. Así, como Albert Einstein afirma: “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”.

Desde esta mirada, la vocación apunta hacia los sueños, los anhelos del alma en relación con la vida, con nuestra vida como existencia válida y transcendente, esta radica en  nuestros valores. La docencia es una profesión noble y enriquecedora, para quien la ama verdaderamente, pero puede ser el peor error si se llega a ella solo por tener un título o un sueldo seguro. Por eso, los docentes son los agentes claves del éxito educativo al tener el futuro de los jóvenes en sus manos de modo que precisan de las habilidades y las actitudes necesarias que garanticen un verdadero  proceso de enseñar y aprender entre alumno y profesor.

Aunque como se dice en este texto, a muchos profesores les gusta enseñar y  transmitir sus conocimientos, pero si  bien no hay una verdadera vocación, chocará con aspectos como la posición social y económica, prestigio y otras creando frustración e insatisfacción.  Por tanto la idea de vocación revela en el trabajo docente un compromiso moral y personal relacionado con el cultivo de las mentes y los espíritus de los estudiantes.

A partir de la perspectiva de una profesora, María Alejandra Gutiérrez de Cerdeño, he podido entender el sentido de vocación como una llamada interior (también expuesta en esta investigación) que implica una responsabilidad con una actividad  y de la persona con ella misma, incluso de la identidad  (término que ya he construido en mi entrada anterior sobre “Identidades en proceso de formación”) de la persona con su actividad principal.

Así, según Weber, tener vocación, es vivir para una causa. Teniendo en cuenta esto, el docente con vocación es aquel que realiza su trabajo pensando en una causa específica. La vocación viene a ser lo que se recalca en el llamado interior o compromiso personal que no puede ser resultado exclusivo de la persona.

Por otra parte,  se dice que la vocación no es innata (biológica) sino que se conforma mediante una comunicación constante con quién se comparte ese mundo particular:

La vocación no es resultado individual ni la persona nace con ella, sino que se construye a lo largo de la vida, porque vocación implica significatividad, de forma que de lo que se presenta en el exterior se selecciona lo que tiene importancia para la persona, aquello que tiene significado.

Por esto mismo se proyecta para el futuro los motivos personales, resultado de una biografía construida con los otros pero vivida personalmente, es decir, lo que marca la trayectoria de cada persona. La vocación también depende de las circunstancias dadas en un momento histórico. Lo que se quiere decir, en relación con esto último, es que todos pueden tener vocación pero las particularidades en uno y en otro son distintas, así se expuso en el análisis de esta investigación los diferentes motivos que impulsan a las personas a querer ser docentes. Esta diversidad de opiniones se debe a que la vocación, como las circunstancias, además de ser sociales, también son particulares, ya que las vive cada persona.

Como la profesión docente es una de las más sensibles a los cambios sociales, políticos, culturales y tecnológicos, esto implica el desafío para los profesores, permanente, de contribuir con la formación de actores sociales y que a su vez deben ser capaces de emprender las transformaciones del mundo actual a través del desarrollo de sus competencias. Que el profesor merezca un alto reconocimiento de su labor, que hoy en día no se le concede, no significa que como muchos políticos dictan, la educación sea sólo responsabilidad del docente, mientras que paradójicamente no se les da consideración en las decisiones que los encumbren como principales agentes, que crean en los alumnos autonomía y responsabilidad con su propio aprendizaje, sino que  en la realidad se fortalece el valor normativo de líderes comunitarios, políticos…

Por todo esto, podemos concluir que un profesor tiene vocación docente si a pesar de todos los problemas y especialmente, los vinculados con esta época de crisis ya no sólo económica sino social y consecuentemente del profesorado, igualmente este siente la necesidad de contribuir al perfeccionamiento social, ser comprensivo y altruista y sobre todo,  si ama compartir lo que sabe y siempre está dispuesto a aprender. Este debe conocer sus límites personales, sentirse seguro de lo que conoce pero que siempre hay algo nuevo que aprender, que los alumnos le enseñan en un proceso bidireccional y complejo entre ambos de enseñar y aprender (ya abordado en mi entrada de Andy Hargreaves) y que la propia Sociedad Líquida (que Zygmun Bauman define, y la cual ya le dediqué una de mis entradas), en su progreso científico y tecnológico acelerado exige estar siempre alerta para adecuarse y actualizarse a los cambios. El ser maestro no supone estar rico en dinero (como en el texto postulan algunos testimonios impulsados a ser docente por este motivo) sino que consiste en encontrar la verdadera riqueza que tiene la vocación, y esto es, en las experiencias compartidas que posibilitan la transformación de la existencia del individuo.

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

Martínez Pérez, S.,  Gutiérrez L.,  La elección de ser docente. En Cuadernos de Pedagogía, nº 436, pp. 22-25.

http://www.slideshare.net/WendyCastilloMartinez/importancia-de-la-vocacin-docente-12819660

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