Formación inicial: entre la teoría y la práctica

Continuando un poco el trabajo de análisis de los textos expuestos por nuestros compañeros de clase, esta vez toca "Formación Inicial: entre la teoría y la práctica", de Fernando Herraiz García y Sandra Martínez Pérez, que a pesar de no haber podido ser expuesto en el aula, creo que merece una especial atención tanto como el resto, ya que es en este texto donde se trata la relación entre la función de la Universidad como formadores de docentes y la construcción de la misma identidad de este profesional.

 

Después de una lectura podría decir que ha sido un artículo ligero que ha intentado trasladarnos una reflexión crítica acerca de los maestros nóveles, acerca de qué aprenden, cómo, cuándo y con quiénes, así como su vivencia dentro de la Universidad. Por ello, se hace una reflexión profunda sobre aquellos factores que inciden de una forma directa o indirecta en su formación que les nutra en la consolidación de metodologías que les ayude a resolver las incertidumbres que les depara el panorma escolar.


Desde un nivel introductorio del texto es fácil resaltar el papel de la institución universitaria como agente principal de la maduración tanto relacional como cognitiva de los nuevos docentes, induciéndolos hacia una nueva evolución que les aporte cierta identidad personal y profesional. Obviamente, hasta experimentado en las carnes de todos nuestros compañeros/as, las prácticas que relacionan la Universidad con el entorno laboral hace que la relación entre la teoría y la práctica sea algo real, y que ciñéndonos a la construcción del conocimiento, con la pirámide del conocimiento, comporta una metodología especial para el desenvolvimiento de competencias docentes, ayudándoles a resolver cualquier enigma o incertidumbre que surgiera durante su actividad profesional. 


A pesar de esto, el texto no es todo olor a rosas, y como un buen autor, mantiene una posición también autocrítica que solo lleva a la estimulación de una cultura por la renovación y por tanto de una mejora cualitativa. Por ello, el autor mantiene una mirada crítica sobre el sistema y señala ciertos aspectos que no son del todo adecuados a la idea de modelo que se tenía:

  • Falta de conexión de los saberes con los instrumentos para realizarlos
  • Exceso de contenidos sin percatarse de estrategias para desenvolverlos
  • Falta de autonomía en la dinámica de clases
  • Revisión de contenidos acordes con la sociedad de hoy día

Sin embargo, en el texto también podemos encontrar voces que sí valoran de forma más positiva la Universidad, lo que no quiere decir que no compartan lo que sus otros compañeros dijeron. En este sentido, el texto recoge testimonios de personas que consideran que su paso por la Universidad fue una experiencia nutritiva para el desarrollo de su profesión, ya no solo centrado en un área de contenidos, sino más relacionado con las vivencias y socialización. Quizás no hayan aprendido todo lo que querían en las materias, y quizás otras no les haya aportado nada, pero guardan una especial atención a las relaciones que en la Universidad establecieron con el profesorado, llegando a ser parte de una estimulación a la vocación de los alumnos.

 

Por último, en el texto se recoge una propuesta, que aunque ya antigua por su interés en el paidocentrismo, se recoge aún como algo revolucionario. Sin duda alguna el discente ha de recibir una parte voluminosa en su poder de decisión, así como también ha de ser enseñado a participar en su propia construcción del conocimiento. De esta manera, Universidad - Contexto - Individuo se unen con una responsabilidad compartida por mejorar las prácticas docentes y mejorar tanto en cuanto la calidad de la enseñanza. 

 

A modo de conclusión es inevitable sentarse a pensar que yo también sufro y soy beneficiarios de muchos de estos aspectos. Solo hace falta darte una vuelta por las aulas de algunos profesores/as y ver qué tipo de metodología se está empleando, mientras decenas de recursos ajenos a sentarse en una silla y pasar diapositivas pasan desapercibidos para el coordinador/a de aula, así como esos gratificantes exámenes tipo test con distractores sin razón alguna para confundir al alumno más que para ayudarle a aprender. Y por otro lado, resulta curioso ver cómo tenemos un armaggedon de recursos didácticos en nuestras aulas de educación, y solo pueden ser implementadas durante 1 mes y medio en toda tu carrera. Hay una disonancia entre teoría y práctica, sin lugar a dudas.

 

 

Herraiz, F. y Martínez Pérez, S. (2013). Formación inicial: Entre la Teoría y la Práctica. En Cuadernos de Pedagogía, nº436, pp. 46-49.