Formación inicial: entre la teoría y la práctica

Acto seguido, me centraré en realizar un pequeño resumen y opinión personal acerca del texto “Formación inicial: entre la teoría y la práctica” (Fernando Herraiz  García y Sandra Martínez Pérez) presente en Cuadernos de Pedagogía y trabajado en una de las sesiones de esta materia.

En primer lugar, este documento nos pone de manifiesto la gran responsabilidad que tiene la universidad, ya que esta institución, es la encargada de otorgar a sus alumnos la formación inicial en un determinado campo que les permita seguir formándose en un futuro de forma autónoma (formación permanente). En este estudio, se nos habla de la formación de los docentes en concreto (un papel nada sencillo), pero que bajo mi punto de vista, podría ser extrapolado a otros campos. Para llevar a cabo esta formación de la que hablamos por parte de la universidad, esta institución, debe proporcionar a sus alumnos los conocimientos necesarios para llevar a cabo la difícil tarea de educar. Como todos sabemos, una buena formación ha de contar con elementos teóricos y prácticos, además, desde la universidad también se deben proporcionar estrategias, métodos…  para que el alumno sea capaz de transmitir los conocimientos necesarios en un futuro. Resaltar, que desde la universidad también se debe trabajar en la adquisición, por parte del estudiante, de autonomía y capacidad de trabajar en grupo, aspectos fundamentales para su posterior profesión y formación (a lo largo de la vida).

Pero, realmente, ¿Qué perspectivas tienen los alumnos acerca del método utilizado por esta institución en su formación?

En este estudio del que estamos hablando se nos muestran tres opiniones, de alumnos, sobre su formación universitaria, muy diferenciadas.

  • En primer lugar, algunos opinan que la Universidad no debe ser tan independiente de la realidad propiamente dicha. Con esto quieren decir que realmente se dan muchos contenidos teóricos acerca de la temática estudiada pero, por el contrario, no ven las conexiones de estos con la realidad. Dicen que faltan aprendizajes metodológicos, estrategias para poner en práctica lo aprendido. Podríamos resumirlo diciendo que estos alumnos encuentran numerosas dificultades a la hora de relacionar o conectar los aprendizajes universitarios con la realidad de la escuela.
  • Otros, valoran su paso por la universidad como algo positivo, pero muchas veces gracias a una serie de profesores mejor dotados, más implicados y entregados a la causa que estamos analizando (formación) y a su profesión… Se dice que estos son los verdaderos formadores, incluso se llega a relacionar a este tipo de profesor con la vocación, es decir, cuanto más vocación tiene el profesor mejor será. Los alumnos creen que gracias a esta figura de docente muchos han conseguido salir adelante restándole importancia al resto del profesorado, como si solo fuesen un mero trámite diversas materias estudiadas por ellos ya que apenas le han aportado algo.
  • Por último, se encuentran los alumnos que se centran en emitir diversas críticas al sistema universitario. Se habla de la escasa reflexión y crítica que deben llevar a cabo los alumnos, es decir, su ejercicio se base meramente en un acto memorístico y repetitivo de los aspectos citados por el profesor. Por otro lado se pone de manifiesto la poca relación existente entre las prácticas llevadas a cabo durante la carrera y la realidad de cada alumno. Además, dicen que durante el ejercicio de las prácticas, generalmente se le ve al “aprendiz” como un profesional más, por lo que el alumno suele asumir diversas responsabilidades que en realidad no le corresponderían…

 

Dicho esto, a continuación me centraré en realizar un pequeño análisis y opinión personal (como alumno) acerca del contenido de esta investigación.

En primer lugar, creo que es fundamental realizar una distinción, ya que no es lo mismo hablar de Licenciatura que de Grado, ya no por los años de formación (que aumentan por lo general con la entrada en vigor del Grado) sino por la distinta metodología que es llevada a cabo.

Desde mi punto de vista, como estudiante de grado, creo que realmente se ha avanzado bastante con este nuevo modelo. Actualmente se distinguen dos tipos de clases: Expositivas o seminarios e interactivas. Mientras que las primeras contienen fundamentalmente contenidos teóricos, las segundas van dirigidas a la puesta en práctica de estos conocimientos adquiridos previamente.

La metodología creo que es muy buena idea realmente si se estuviese llevando a cabo como debería de ser, pero la realidad no es así, o al menos entre la mayoría del profesorado. No se suelen establecer diferencias entre una y otra. Por este motivo, muchas veces los alumnos nos encontramos perdidos como se pone de manifiesto en este estudio. Realmente sabemos muchas cosas, pero no sabemos ponerlas en práctica. Conocemos teorías, autores, numerosas estadísticas… pero sabemos muy poco de lo que nos vamos a encontrar una vez acabada la carrera, como actuar.

Por otra parte, estoy de acuerdo con los alumnos que dicen que hay profesores que marcan más que otros, tanto en la universidad como en el sistema educativo en general. Pero no estoy con ellos en otra idea, ya que creo que siempre nos llevamos algo de todos los formadores por los que vamos pasando, sea más o menos, pero siempre algo. No podemos considerar algunas materias como un mero trámite, insignificantes… sino que debemos luchar por encontrar su significado, lucrarnos de ella.

Por último, en cuanto a la última idea que dicen los alumnos que participaron en esta investigación, no creo que la universidad tenga la culpa de todo lo que se dice. Estoy en consonancia con la afirmación de la poca capacidad reflexiva y crítica que debemos tener el alumnado, lo que denota la necesidad de un cambio de metodología. Pero, no creo que la universidad tenga ninguna responsabilidad acerca del lugar donde un sujeto lleva a cabo sus prácticas (ya que es el propio alumno el que decide el lugar donde realizarlas) ni de las condiciones o responsabilidades que la institución en cuestión delegue en los aprendices, ya que todos sabemos que en cada centro se trabaja de una determinada forma y cuenta con muy diferentes docentes.

Bibliografía:

Herraiz, G., Martínez, S. (2013). Formación inicial: entre la teoría y la práctica. En Cuadernos de Pedagogía, nº436, pp. 46-49.