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La docencia, una experiencia compartida.

“La docencia, una experiencia compartida” ,quinto y último texto tratado en la sesión de seminario del día 13 de noviembre.

Ideas principales:

Las relaciones son los ejes centrales que nos ayudan a desarrollar la identidad docente. De acuerdo con el construccionismo social (Gergen, 1992 ), nos constituimos a partir de las relaciones con los otros.

Las vivencias de cada uno de los maestros se ven asociadas a unas u otras personas. Todos nombran a sus colegas d profesión como referentes en su desarrollo identitario como docentes. El docente novel entra con unos ideales que sufren una transformación cuando llegan a la realidad del centro escolar. Es lo que se conoce como shock de la realidad (Veenman, 1984; Esteve, 1993; Flores y Day, 2006).

Esta confrontación, refleja, por una parte, que lo que se ha aprendido en la Universidad o lo que uno pensaba poder hacer, cuando llegase el momento, no se puede llevar a cabo en la escuela; y por la otra parte, que el problema reside, también, en la propia falta de estrategias y conocimiento teórico-práctico para poder enfrentarse al día a día en la escuela. Esta falta de estrategias se traduce muchas veces en inseguridad y desasosiego, que reflejan la fragilidad que uno siente. El miedo escénico es real y se comparte entre los participantes en esta investigación.

Ante esta nueva situación entra en juego el colectivo de personas que se encargan por un lado, de ayudarlo a superar las dificultades y, por otro, de confrontarlo con las situaciones de la nueva realidad que está experimentando. Aunque está claro que algunos maestros se sienten más arropados que otros, ya que por ejemplo siendo sustituto como se muestra en el ejemplo del texto, es más difícil influir en el cambio de algunas cosas del centro, o también lo es, en centros más grandes que en los más pequeños.

Aprender de los colegas, implica aprender a trabajar con los compañeros y a definir la relación pedagógica. La situación inicial, es una buena oportunidad para conocer diferentes escenarios escolares y así poder revisar la propia práctica.

Según los datos, lo primero que hacen los maestros al entrar en un nuevo centro escolar, es observar la actividad de los compañeros más experimentados. La falta de experiencia suele llevar a la imitación, con todas las limitaciones que supone. El primer dilema del docente novel, es sentir que no ha hecho todo lo que debía, y es una situación que no sabe resolver. Pero todavía no se ve capaz de poner en práctica lo que se propone o de plantearse si existe la posibilidad real de hacerlo.

Además de la organización del aula, otro tema central es la falta de atención por parte del centro a las propuestas del maestro novel. Esto repercute también en su autoestima y en la falta de reconocimiento general. Xavi dice que “(…) cuando más cosas aportas, más cosas te tachan”. En cambio, Mireia tras su experiencia en escuelas pequeñas, dice “Todos hacen de todo…la relación es buenísima, me ayudan y me cuidan mucho”.

Lo que está claro es que las relaciones con los compañeros pueden ser positivas o negativas, pueden volverse aliados, o personas con las que uno no se quiere identificar. Aunque está claro que siempre es importante la visión de los más veteranos porque pueden aportarnos estrategias, recursos, saber cómo manejar los diferentes grupos, y hay que aprovecharlo. La coordinación entre los compañeros es fundamental y en algunas ocasiones resulta más fácil que en otras.

Las múltiples relaciones y el clima que se vive en los centros, ayudan al nuevo docente a posicionarse y a darse cuenta de que la convivencia en el centro es una de las piedras angulares de la vida escolar. Si nos preguntamos sobre qué es lo que necesitan los nuevos profesionales, sin duda la atención y coordinación con los otros compañeros es primordial.

Al principio, el docente aprende a marchas forzadas, el aprendizaje resulta autónomo y esto implica que el propio maestro sea agente activo. Por ello, la formación adicional, los cursos específicos, suelen resultar una fuente de nuevas ideas para solventar los problemas del día a día. Se aprende a ser maestro resolviendo problemas, cuando se sienten y se comunican discrepancias con otras opiniones; cuando se aprende a justificar por qué las prácticas pueden ser más adecuadas si se hacen de otra manera. En definitiva, como en cualquier otra profesión, se aprende trabajando, equivocándose.

Conclusiones y reflexiones propias:

Este artículo tiene mucha relación con el anterior que analicé, ya que en él se hablaba de la relación teoría-práctica y la falta de preparación con la que se salía de la Universidad. Así, en este se refleja también en cierto modo esa falta de experiencia cuando se sale al mercado laboral. De ahí la relevancia de la investigación que se trata en este artículo, en donde se refleja la importancia de mantener una buena relación con los compañeros de profesión cuando se llega al centro. Estos, pueden ser informantes expertos, y actuar de guías en nuestra adaptación al contexto del centro, ya que pueden darnos estrategias, recursos, ideas etc.

El docente novel entra en el centro con unas ideas preconcebidas, que muchas veces no se asemejan a la realidad, y lo hace con falta de estrategias y conocimientos teórico-prácticos que hacen que se sienta inseguro, y surja el miedo escénico. Siempre habrá experiencias de todo tipo, aquellas en las que los profesores noveles sean arropados y ayudados desde el comienzo por el resto de plantilla del centro, normalmente centros pequeños ya que es más fácil de organizar; y por otro lado, gente que tenga experiencias negativas en estos aspectos, que sus compañeros hayan pasado de él, no le hayan apoyado y se haya visto sumergido y llevado a contracorriente por las normas de la institución.

Por lo tanto, los docentes noveles, necesitan apoyo cuando se incorporan al centro, tanto por parte de sus compañeros de trabajo, como por parte de sus superiores que deben ayudarle en todo lo posible, facilitando su adaptación a la institución. Un docente se forma, como en muchos otros trabajos ocurre, trabajando, cometiendo errores, enmendándolos y aprendiendo de ellos. De nada sirve toda la teoría aprendida, si cuando llega la hora de ponerla en práctica no tenemos la capacidad de hacerlo correctamente, pero nadie nace aprendido, o sabiendo hacerlo. Sin duda, las buenas relaciones entre todos los docentes del centro, no sólo ayudarán al docente novel en su proceso de aprendizaje, sino que además afianzará otras muchas situaciones y valores, y hará que el trabajo y el clima dentro del centro sean estables, organizados y satisfactorios para todos. No se trata de remar cada uno sólo, se trata de remar todos en el mismo barco y en la misma dirección, así es como se consiguen los objetivos.

y tú, ¿te subes a la barca?

y tú, ¿ te subes a la barca?

 

Bibliografía:

Fernández, L., Jiménez, E., Martínez, A. (2013). La docencia, una experiencia compartida. En Cuadernos de Pedagogía, nº436, pp. 58-61.