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“La docencia, una experiencia compartida”: SEMINARIO IV

Formación y Desarrollo Profesional del Profesorado

Lorena García Pazos

“La docencia, una experiencia compartida”: SEMINARIO IV

¿Cómo aprender en el  quehacer docente?: Beneficios o Ventajas del Trabajo en Equipo: Aprendizaje Colaborativo

Otro de los textos aplicados como técnica de seminario el día 13 de Noviembre del 2013, en concreto, el cuarto con el título de: “La docencia, una experiencia compartida” de Lorrea Fernández, Estíbaliz Jiménez de Aberasturi y Asunción Martínez-Arbelaiz. Como he hecho con los anteriores documentos, me centraré en analizar este mismo a partir de una síntesis de las ideas más destacadas, unido a las conclusiones y valoraciones que merezcan.

Como el propio título del texto indica se señala la idea de que la docencia debe ser entendida como una experiencia compartida, en la que se facilite el aprendizaje colaborativo. Y para explicarlo se parte de aquellos profesores que inician su andadura como enseñantes en una clase, los profesores nóveles.

De esta manera, la idea esencial del texto vuelve a tratar la identidad educativa, la cuál ya abordé en varias entradas anteriores y que viene a desarrollar lo que el autor Gergen (1992) habla sobre el “construccionismo social” a través de las relaciones que surgen con los otros. Según este autor, Kenneth Gergen,los términos con los cuales comprendemos el mundo son artefactos sociales, productos de intercambios entre la gente, históricamente situados. El proceso de entender no es dirigido automáticamente por la naturaleza sino que resulta de una empresa activa y cooperativa de personas en relación.”  En lo que se refiere a los docentes sucede lo mismo, viene a decir como aprende un profesor nobel a ser maestro, a través de las relaciones que mantiene con los otros,  con sus “colegas” que son determinantes para la construcción de su identidad como docente. En el siguiente vídeo se refleja muy biela concepción que Germen da de construccionismo social:

 

Por otra parte, se menciona la transformación que el profesor nobel establece al entrar en contacto con la realidad educativa a la que se denomina como “shock de la realidad”, al comprobar este que sus expectativas o ideales de lo que creía como sería su profesión cambia con su llegada al centro y conforme se va adentrando en su práctica profesional. Esto puede dar lugar a sentimientos de incertidumbre o miedo ante lo nuevo que se le presenta, cómo si no le sirviera de mucho lo que aprendió en sus estudios.  Este nuevo contexto en el que se encuentra inmerso le servirá para aprender a coordinarse y comunicarse con los otros “colegas” o profesores ya experimentados, en el sentido propiamente de coordinación y no propiamente de  imitación, de modo que el profesor nobel valore lo aprendido de sus relaciones con los otros y decida su camino propio a emprender, y lo importante que es esto, para hacer frente a situaciones que generan inseguridad, sentido de culpabilidad y responsabilidad por no saber resolver diferentes situaciones.

Entonces, ¿qué hacer ante estas desesperadas situaciones? Este puede pedir consejos a aquellos docentes que puedan orientarlo y guiarlo hacia la vía a una solución, pues ante un problema: Nunca es bueno callarse!

Esto último a lo que hago referencia en no permanecer en silencio, también muchas veces, al ser el profesor nobel, un profesor sin experiencia no se le reconoce en su profesión, además de que va haber profesionales con los que sea más empático o conecte mejor que con otros. Lo que puede crear en el nuevo maestro una falta de pensamiento crítico al ver que no se valoran sus ideas y adoptar un rol de sumisión asumiendo todo lo que se impone, cuando personalmente pienso, que este debe valorar críticamente y aprender de sus errores. Es, por esto que, estas inestables situaciones son, a mi modo de ver,  las que llevan al profesor a plantearse si vale para ser maestro y que además son un referente importante para construir la identidad educativa que aquí se menciona.

Sea como sean esas relaciones entre profesionales desempeñadas en un ambiente tan complejo como es el escolar, son experiencias que el profesor nobel empezará a darse cuenta del valor que ellas tienen, en cuanto a trabajo colaborativo, puesto como he dicho en una de mis primeras entradas: “El conocimiento completo no puede existir en la mente de una sola persona”.

CONCLUSIONES

Tras el análisis del documento es importante recalcar aquellas ideas ya extraídas del texto y mostrar una serie de conclusiones sobre estas:

La principal idea que emerge es la de identidad educativa desarrollada en aquellos profesores noveles, que regresan de las aulas universitarias como alumnos para adentrarse en la realidad educativa y en donde son formados para poder ejercer dicha profesión de manera efectiva. En relación, con esta inmersión en el ámbito escolar, Ketten Germen hace referencia al término “construccionismo social” reflejando  la necesidad que el nuevo docente debe superar en la dualidad objeto-sujeto desarrollando una teoría alternativa del funcionamiento de la ciencia y desafiando la idea de conocimiento como representación mental.  Dicho construccionismo social sostiene que el conocimiento no es algo que la gente posee en la cabeza sino algo que la gente forma conjuntamente: el lenguaje es esencialmente una actividad compartida.

En mi análisis he podido observar la problemática que surge de los profesores noveles, que no es igual a la de los otros profesores con años de experiencia en el ejercicio de su profesión. Así, cuando un profesor se incorpora al sistema  educativo  se inicia un periodo profesional  de acomodación  a su nueva labor  que, en el texto lo llaman como “shock de la realidad” y en el  podemos deducir que según diversas circunstancias  puede durar algunos años, dependiendo de la capacidad personal  de fluidez,  o una buena formación inicial. Pero no todo puede verse como un problema ya que  también existen aquellas virtudes que  en la formación inicial  los nuevos docentes aprendieron.

Por otra parte, lo importante de esos primeros años de profesionalización es que se forma y consolida la mayor parte de hábitos y actitudes profesionales o lo que me vengo mencionando la identidad docente, a través de la experiencia que origina un aprendizaje por contacto, debido a la observación o lo que Albert Bandura menciona como aprendizaje vicario, debido a la necesidad de una cierta profesionalidad o en palabras textuales de este último: La abreviación de los procesos  de adquisición   mediante el aprendizaje por observación  es  muy importante tanto  para el desarrollo   como para la supervivencia. La experiencia en la práctica profesional  forma a los profesores, tendiendo la formación en este campo  una  gran dosis de programas de aprendizaje que se adquieren  en  el propio centro docente

Esa identidad que se inicia en el docente novel, como ya dije en otras entradas, es un proceso de formación permanente  que no debe consistir únicamente  en ofrecer una serie de intercambios de experiencias,  sino  también la aportación de estas por otros relatos apoyados por profesores más experimentados. Con todo esto,  la formación  inicial y permanente de los profesores noveles no sólo se rige a partir de los errores cometidos en los primeros momentos de su profesión docente, sino más bien por la reflexión que este haga sobre los  aciertos en  su activad cotidiana.

Es cierto que el trabajo de los profesores se desarrolla, en muchas ocasiones, de manera individual. La actividad docente en sí misma ha sido tradicionalmente un quehacer aislado: un profesor frente a su grupo de alumnos. A los maestros se les  prepara sobre todo para trabajar individualmente y se les evalúa en función del desarrollo personal de su trabajo en las aulas. Sin embargo, frente a numerosas situaciones de aislamiento y de individualismo profesional, muchos otros profesores trabajan, de manera más o menos habitual, en equipo con sus compañeros de nivel, ciclo o departamento, incluso forman grupos de centro o zona.

Las situaciones de colaboración son muy diversas, aunque todas comparten el interés o la necesidad de actuar en equipo: desde el pequeño grupo de profesores de un nivel que se reúne para preparar las clases de la semana, hasta el claustro de un centro que toma decisiones conjuntas en relación con su proyecto educativo; desde los colectivos pertenecientes a una misma área y nivel, hasta aquellos formados por profesionales con distinta formación inicial y que imparten clase en diferentes materias y etapas.

¿Por qué un profesor busca a compañeros para trabajar juntos? ¿Qué es lo que se persigue con la experiencia compartida?

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Para responder a esta pregunta es conveniente mencionar los beneficios del trabajo en grupo, pero antes hay que entender lo que implica una actividad colectiva: colaborar con los compañeros supone trabajar por unos objetivos comunes, compartir unos recursos y adoptar unos roles complementarios con el resto de miembros del colectivo.  Así lo reafirman D.W. Johnson, R.T. Johnson y E.J. Holubec (1999)  que dicen que para desarrollar una actividad cooperativa deben existir objetivos comunes.  Ya que esas finalidades compartidas son lo que consecuentemente proporciona beneficios:

Entre esas ventajas del trabajo en equipo destaca el gran apoyo moral al profesorado, pues la colaboración hace que coincidan aspectos vulnerables que se puedan superar, como son los fracasos o frustraciones que impiden el desempeño profesional de manera productiva y por lo tanto para la mejora educativa. Así, mediante la relación con los otros, se pueden satisfacer esas necesidades personales de seguridad y apoyo psicológico, comentando así con los colegas y ver que son problemas similares a los de ellos.

En este sentido, también se produce la paradoja de que no se colabore por falta de seguridad personal para integrarse en un equipo, cuando precisamente en ese trabajo conjunto se adquiere la seguridad para seguir con el quehacer docente.

Además, este compartir en conjunto mejora la enseñanza o la actuación docente al dar y recibir consejos pedagógicos y la coordinación de los aprendizajes de sus alumnos, incrementándose así la coherencia del equipo docente, y por tanto su eficacia al incidir en los mismos objetivos.

A su vez disminuye el exceso de trabajo, aunque parezca lo contrario, ya que a través de la colaboración se comparten las cargas y presiones que el trabajo docente conlleva. Del mismo modo, se favorece la innovación o el cambio: los profesores coordinados y su persecución hacia un mismo fin y asumida por todos son los elementos esenciales para la mejora. Esto se debe a que en esa relación interaccionan personas con distintas aptitudes e intereses, por lo que el diseño del currículo se enriquece. En consecuencia, esa reducción de incertidumbre que acompaña al trabajo en equipo hace que los profesores se atrevan a asumir riesgos, pues aquí los fracasos se interpretan como oportunidades de aprender, algo que ya vine diciendo en mi análisis del documento. Evidentemente, los profesores unidos estimulan la creatividad fundamental para cualquier proceso innovador y facilita la integración de las novedades  o cambios en el centro.

Otra de las ventajas que cumple resaltar del trabajo en equipo es su capacidad para promover el desarrollo profesional de los profesores: esto es así, ya que la colaboración entre profesores incrementa las posibilidades de aprender al reflexionar conjuntamente sobre la práctica, y de otro modo, desarrollarse profesionalmente. Este éxito de desarrollo profesional vendrá determinada por el clima de cooperación y consulta en el centro. Así como dice Pérez Gómez (1998), “la colaboración traslada el desarrollo profesional más allá del individualismo, del aislamiento y de la dependencia de los expertos, y lo sitúa en un nuevo escenario en el que los docentes pueden aprender unos de otros”.

De otro modo, la comunicación o colaboración entre profesores propicia el crecimiento personal y de solidaridad social: de forma que se posibilita un desarrollo personal y una estrategia para la socialización, pues a través del contacto de creencias, emociones o motivaciones presentes en el grupo se produce el crecimiento personal.

Esta coordinación entre profesores también favorece la transformación social y el cambio de valores en tres ámbitos diferentes: el ámbito de la adaptación del currículo al contexto y a las necesidades del alumnado, siendo más acertada desde una visión colectiva; el ámbito del análisis social y educativo, que conjuntamente permite detectar con mayor facilidad los aspectos susceptibles de mejora; y el ámbito de los derechos profesionales, que pueden defenderse con mayor eficacia en grupo. Aunque los cambios sociales y educativos deben ser convenientemente liderados, siempre han de ser protagonizados de manera conjunta por un amplio colectivo.

Estas diferentes miradas personales y profesionales  se acentúan  en la necesidad de apoyarse en los compañeros para avanzar y la importancia de ejercer un liderazgo democrático que sin lugar a duda en su conjunto  relevan resultados muy positivos en el grupo.

 

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

 

Fernández, L., Jiménez, E., Martínez, A. (2013). La docencia, una experiencia compartida. En Cuadernos de Pedagogía, nº436, pp. 58-61.

http://aula.grao.com/revistas/aula/150-se-puede-aprender-fisica-en-el-laboratorio--el-trabajo-en-equipo-del-profesorado/trabajar-con-los-companeros-para-mejorar-la-educacion

http://recursos.crfptic.es:9080/jspui/bitstream/recursos/361/1/Docencia_compartida.pdf

http://kennethgergen.blogspot.com.es/

http://www.educar.org/articulos/elprofesornovel.asp