Nube de tags

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Tags de todo el sitio

  • Blogs
  • Lorena Garcia Pazos
  • “Formación inicial: entre la teoría y la práctica”. (SEMINARIO V) ¿Aplicación de la teoría a la...

“Formación inicial: entre la teoría y la práctica”. (SEMINARIO V) ¿Aplicación de la teoría a la práctica?

Formación y Desarrollo Profesional del profesorado

Lorena García Pazos

“Formación inicial: entre la teoría y la práctica”. (SEMINARIO V)¿Aplicación de la teoría a la práctica?

Conexión de entradas y Rememoración de Contenidos: Reflexión entre la Teoría y la Práctica en la Universidad: Ejemplo de la misma asignatura: “Formación y Desarrollo Profesional del Profesorado”.

En esta entrada voy dedicar mi estudio al último documento trabajado en la técnica de seminarios del día 13 de Noviembre del 2013,  y cuyo título es “Formación inicial: entre la teoría y la práctica” de Fernando Herraiz García y Sandra Martínez Pérez. Igual que en los anteriores documentos, realizaré un análisis a partir de la síntesis de los aspectos más importantes del texto y finalmente terminaré  con una serie de conclusiones sonsacadas de mi reflexión e indagación por la web.

Para comenzar el análisis de este texto, como bien ya dije, es conveniente nombrar el tema central de este, que como el propio título indica, hace referencia a la formación inicial en este caso de los docentes universitarios (aspecto que ya traté en una de mis primeras entradas), y más específicamente, a esos profesores nóveles, ya mencionados en mi entrada anterior y de la que podremos observar que va en consonancia con lo que en este texto se plantea. A continuación,  voy enfatizar las ideas  principales en torno a las que gira el mismo, dando mi punto de vista y reflexiones:

Se nombra la formación inicial, entendiendo en esta la relación que se establece a su vez entre la teoría y la práctica. Sabemos la importancia que supone la formación inicial del profesorado como primer paso en un largo proceso de desarrollo profesional continuado que, si bien no puede proporcionar una preparación completa y suficiente para el pleno y eficaz desempeño de la práctica, sí al menos  debe suministrar las bases para adquirir una determinada "mirada pedagógica", proporcionar unos instrumentos y establecer un contacto con una actividad que los aspirantes sólo conocen por haberla vivido como receptores, pero sin haber reflexionado sobre ella y desde ella.

Como aquí se recoge en el documento, la universidad sería un paso previo para desempeñar la formación permanente. De esta manera, las personas encuentran en la universidad un medio para resolver los problemas que se acentúan en el aula?

En este documento se plantean dos cuestiones: ¿Qué aprenden para ser docentes los profesores noveles, cómo, cuándo y con quién lo hacen? y, ¿cómo fue su experiencia académica en la Universidad?

A partir de estas se puede deducir que la teoría no basta sin la práctica y viceversa. Así se puede ver en los estudiantes que  reclaman más prácticas que les permitan experimentar con la realidad de su ejercicio profesional.

Como he dicho antes, la formación inicial es el primer paso del proceso permanente de desarrollo profesional, por el que el sujeto debe adquirir la base de los conocimientos para adquirir una determinada mirada pedagógica, base del saber que se nombra en el documento a través de la Universidad: el saber hacer, el saber ser y el saber estar.

No obstante, en la Universidad aparece una clara desvinculación entre la teoría que se enseña y la práctica a la que se accede en las escuelas, la cual es explicada desde dos miradas:

- La mirada crítica de desencanto: hace referencia a aquellos profesores que se muestran descontentos con la formación inicial que reciben en la universidad, pues parece basarse en teoría con contenidos que aunque tengan cabida en la práctica, éstos no saben aplicarlo en la realidad educativa a la hora de enfrentarse a una clase con alumnos, ya que carecen de estrategias. Es lo que en el documento mencionan como una distancia entre la teoría aprendida en la Universidad y su real aplicación en la práctica. Así, como dice uno de los sujetos que participan en esta investigación: “Una cosa es saber inglés y otra es enseñar inglés”.

- La mirada cómplice o valoración positiva: son aquellos testimonios que manifiestan una valoración positiva de su paso por la universidad, al menos, en aquellas asignaturas impartidas por profesores cercanos que hacían notar su verdadera vocación ante los alumnos y especialmente se destaca interés en aquellas materias que han experimentado a través de metodologías más dinámicas o prácticas.

Dicho esto, se puede ver de nuevo como la relación entre alumno y profesor, así como la metodología empleada en un aula influye en el interés por aprender de los alumnos, y mismo, como comenté en otras entradas, alumnos que siguen prototipos de profesores que van a determinar el porqué del tipo de vocación de ese estudiante en su futuro como docente, quedándose con lo bueno de aquellos profesores con vocación o por lo contrario, rechazando por completo algunas metodologías que no fueron agradables en su experiencia.

Por último, el texto hace mención a la división de responsabilidades entre el alumno como el profesor en ese proceso complejo de aprendizaje, y yo diría también de enseñanza, como ya expliqué en otras entradas la importancia de esta relación bidireccional.

El ejercicio profesional en los profesores noveles se aprende a través de la propia experiencia (aprendiendo de sus errores cotidianos) y la relación con los otros docentes, que les guían y pueden orientar. Por otra parte, los estudiantes universitarios tienen ímpetu en realizar prácticas que le acerquen a ese mundo profesional, pero hay que tener en cuenta que la Universidad es sólo ese paso de formación inicial de base al saber en el que los alumnos deben aprovechar todos los recursos, espacios y oportunidades que el profesor plantea, no hay que olvidar que la teoría es la base para una buena práctica!

CONCLUSIONES

En la actualidad, existen diversos estudios de formación del profesorado  que revelan que el personal docente e investigador que inicia su carrera profesional en la Universidad necesita apoyo y asesoramiento para desempeñar su labor profesional y, muy en especial, su labor docente.

Por esto, se está imponiendo un enfoque profesional de la formación integral del profesor universitario, a nivel mundial, en relación a aspectos de contenidos de la asignatura a explicar como de los modos o estrategias de hacerla aprender. La docencia universitaria era hasta hace poco una de las profesiones sin formación profesional previa al desempeño del conjunto de las tareas que tiene que realizar. Frente a esto, hoy se asume que la función docente y las tareas que comprende son tan complejas, difíciles y retadoras que exigen un entrenamiento específico y sistematizado y que aprender a enseñar es una tarea que requiere entrenamiento, apoyo y supervisión en sus primeras etapas (Elton, 1993; Piper, 1994; Galvin, 1996).

Entonces podemos plantearnos la cuestión de que si la universidad forma a sus alumnos en altos niveles, por qué no forma a sus propios profesionales, los docentes?

La respuesta a esta pregunta viene reflejada en una serie de mitos o paradojas que el mismo texto analizado nos plantea:

En primer lugar, se acepta como verdadero que conocer una disciplina es suficiente para poder enseñarla:

Rememorando esta cuestión ya abordada en  una de mis entradas, es importante decir que para enseñar de manera eficaz no basta con saber la asignatura. Pues sabemos que enseñar es una tarea retadora, compleja y socialmente exigente. Para hacerlo bien es necesario un conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes que necesitan ser adquiridos y desarrollados. Como bien dije en otras entradas, dominar el contenido de la asignatura es condición necesaria pero no suficiente para impartirla adecuadamente. Aún hoy en día, muchos profesores se centran en el contenido de la asignatura sin tener en cuenta lo que exige enseñar la misma,  esto es, estimular competencias en el alumnado. Pero no todos los profesores “sabios” en una materia enseñan con la misma eficacia. Saber y enseñar son destrezas diferentes. 

En segundo lugar, sabemos que enseñar se aprende a partir de la experiencia unido a que el profesor nace y no se hace.  En relación con esto, otro mito ya comentado también en otras entradas es que la enseñanza eficaz es un fenómeno indeterminado o impreciso. Hoy en día no se sabe que es enseñar bien, donde está la diferencia entre  la enseñanza eficaz y otra que no lo es. Por ello hoy, la calidad de la docencia se evalúa.

En tercer lugar, también existe el mito de que el “entrenamiento haría a todos los profesionales iguales” y en contrapoposición a esto existe la propuesta de que no hay una vía única para hacer mejor la tarea docente e incluso es recomendable la diversidad y la alternancia. Pues, no hay una respuesta única  o óptima para cada problema docente. El profesor debe tener como una especie de “repertorio de soluciones” cuanto más amplio mejor, pero debe ajustarse a su personalidad, a los alumnos y a la circunstancia. Es decir, debe elegir entre las soluciones posibles, aplicarlas a la circunstancia concreta y por último evaluar los resultados obtenidos, esto es, ser un profesional que reflexiona sobre su práctica laboral.

Por estos mitos, la formación pedagógica inicial de los profesores universitarios queda relegada a la intuición y voluntarismo de los mismos (Cruz, Grad y Hernández, 1990; Elton, 1987; Main, 1987). Pues parece que la mayoría de las universidades españolas se preocupa por la formación del aspecto científico o investigador de sus futuros profesores y se desconsidera el importante aspecto pedagógico de los mismos.

Por  tanto, podemos ver que la actividad académica universitaria está atravesada por concepciones o representaciones muchas veces contrapuestas y otras articuladas con respecto a la relación teoría-práctica, cuyo conocimiento da cuenta de los supuestos o racionalidad que sustentan dichas prácticas. Debido a inclinaciones organizativas, didácticas, políticas,  desde la tradición se le confiere a la teoría,  la misión de anticipar a la práctica, siguiendo un propio esquema de la racionalidad técnica que trae aparejada, como consecuencia, la dicotomía entre ambas.

Así, según Montero (2002:58): “La conceptualización de la relación teoría-práctica que otorga a la primera superioridad para guiar la segunda, ha dominado el pensamiento occidental desde el surgimiento de la ciencia en el siglo XVII, proyectándose en los ámbitos curriculares de la enseñanza y de la formación del profesorado, expresión de la hegemonía de la racionalidad técnica en la construcción del conocimiento profesional y en la formación de profesionales. Su proyección concreta es la de la dicotomía teoría-práctica, teóricos-investigadores prácticos- profesores. Los unos conocen, construyen el conocimiento científico en un determinado campo; de los otros se espera que los utilicen en situaciones concretas.

Por ello, desde lo curricular, específicamente en lo referido a la formación docente, se ha interpretado erróneamente que la teoría aprendida en los primeros años de la carrera, será luego “aplicada” en las aulas, a través del clásico modelo de sucesión teoría-práctica, confundiendo lógicas y supuestos epistemológicos subyacentes.

Según la opinión que los alumnos tienen sobre la clase “teórica” universitaria, y a mi modo de ver, dependiendo de la asignatura (y ya no tanto de esta sino de la metodología empleada por el profesor), dicen aprender que deben ocupar un lugar pasivo y receptivo, en el reconocimiento de un lugar “inferior” ante el saber. Por lo contrario, en las clases “prácticas, los alumnos asumen que pueden participar, formular preguntas, ocupar un lugar activo. Por todo esto, pienso que la clave está en saber cómo combinar esa teoría a la práctica, una alternativa serían las metodologías innovadoras que hoy en día se utilizan con los alumnos, o nativos digitales, en determinadas asignaturas que hacen que el alumno desarrolle un espíritu crítico y se enfrente a la realidad del conocimiento, siendo un ser más autónomo, tal es el ejemplo como el de esta asignatura: “formación y desarrollo profesional del profesorado” en la que se utiliza una metodología basada en el aprendizaje en red, un reto para los alumnos que requiere esfuerzo, pero, que personalmente los resultados creo que son muy enriquecedores.

 

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

Herraiz, F. y Martínez Pérez, S. (2013). Formación inicial: entre la teoría y la práctica. En Cuadernos de Pedagogía, nº436, pp. 46-49.

http://www.um.es/web/centrodeformacion/contenido/formacion/pdi/inicial

http://www.ub.edu/forum/Conferencias/sadu.htm

http://institucional.us.es/revistas/universitaria/7_8/art_1.pdf

http://www.fchst.unlpam.edu.ar/iciels/184.pdf