La docencia, una experiencia compartida

Para empezar, me gustaría decir que este documento “La docencia, una experiencia compartida” (Lorea Fernández, Asunción Martínez-Arbelaiz y Estébaliz Jiménez De Aberasturi) me pareció muy interesante. Además, creo que este monográfico presente en Cuadernos de Pedagogía, sirve de gran utilidad tanto para mí, como para mis compañeros.

En primer lugar, tal y como dice el autor, los docentes o formadores nóveles o que están a punto de serlo, como es en nuestro caso, se/nos mostramos inseguros ante el mero hecho de pensar en enfrentarnos a una aula, a sus alumnos… Tal y como se dice en el texto, muchas veces este hecho, puede llegar a generar angustia o miedo en el aprendiz. Este fenómeno de inseguridad, miedo, angustia… no creo que se deba a una falta de formación inicial, ni por el contacto con el alumnado o compañeros de profesión, sino que más bien se debe a la falta de recursos metodológicos o prácticos de los que disponen. Nos sentimos acongojados tan sólo con pensar algunas situaciones que se nos pudieran presentar en el aula.

Por todos estos motivos, los profesores ”veteranos” o con mayor experiencia, deben ayudar a los nóveles en todo lo que le sea posible. Deben hacerle sentir parte de la plantilla, mostrarle que pueden recurrir a cualquiera si tiene alguna duda, en definitiva, hacer que se sientan seguros de sí mismos, sin complejos. Por otro lado, como parte del profesorado de un centro educativo, las demandas o proposiciones llevadas a cabo por cualquier profesor deben ser atendidas en la medida de lo posible, o al menos ser estudiadas o analizadas, independientemente de que sea novel o no. Desde mi punto de vista, para atender a esta adaptación de los nuevos docentes, se debería fomentar la figura del “mentor” como se lleva a cabo por ejemplo en algunas universidades. Esta figura sería de gran ayuda al formador novel resolviendo sus dudas, dotándoles de nuevos métodos y estrategias…

Como se puede observar, los docentes más experimentados siempre tendrán algo que ver en la “identidad” que el nuevo docente se va creando. Esta investigación de la que hablamos, creo que hace una aclaración muy importante, y es que de todos los docentes se aprende algo, sea bueno o malo, es decir, puedes dar con profesores que lo den todo por ayudar al nuevo formador, resolverle dudas, enseñarle estrategias… sin recibir nada a cambio, por el mero hecho de ayudar. Esto le servirá de mucho al aprendiz ya que le ayudará a formar su propia identidad. En el caso contrario, si el profesor novel se encuentra con algún docente experimentado que no le preste atención, que no le ayude, que no lo tenga en consideración, no le gusten sus métodos… también recibirá un aprendizaje de él, ya que así sabrá cómo no ha de formar su identidad como docente.

Destacar, que esta cooperación entre docentes, no es un tema actual, ya que desde la Pedagogía se viene diciendo desde hace mucho tiempo la necesidad de establecer lazos entre el profesorado. No sólo para resolver dudas, sino para proponer y debatir nuevas prácticas, metodologías, estrategias… que mejoren la realidad de la escuela. Esta cooperación, no debe llevarse por lo tanto, única y específicamente con lo docentes nóveles, sino que ha de extrapolarse a toda la comunidad.

Además, esta cooperación, aunque sea muy compleja, debería extenderse también al alumnado y a sus familias procurando de este modo soluciones conjuntas ante las problemáticas que puedan surgir en la escuela y que les afecta a todos.

Por último, decir que como se puede ver a lo largo de este documento, este tema me suscitó mucho interés, ya que considero que en este campo podemos encontrar numerosas deficiencias o áreas muy poco trabajadas como puede ser la adaptación de los nuevos formadores. Además, como alumno de 4º de Pedagogía, puedo compartir numerosas emociones y modos de pensar de los que aquí se presentan, ya que un periodo de tiempo muy breve, seré yo el que esté delante de personas intentando darle una buena formación y realmente me preocupa mucho como pueden ser esos inicios, las dificultades que tendré… se podría decir que sentimos, al menos muchos de mis compañeros, un miedo escénico a la hora de enfrentarnos a la clase como conjunto, todos sabemos que la práctica  y la experiencia solucionaran estos déficits pero se necesita tiempo.

Bibliografía:

Fernández, L.,Martínez, A. et Jiménez, E. (2013). La docencia, una experiencia compartida. Cuadernos de pedagogía. Nº 436, 58-61.