Meta aprendizaje y reflexión en la materia de Formación y Desarrollo del profesorado

Llegando a la recta final de la materia quería manifestar una reflexión a modo de conclusión personal acerca de la materia, desde el momento de su elección hasta ahora, indicando a grandes rasgos lo que pude extraer en este proceso docente en la materia de Formación y desarrollo del profesorado.

Para comenzar voy a trasladarme a Agosto, y al momento exacto en el que tuve que escoger mi matrícula para el último y traumático curso del Grado en Pedagogía,  y había una nueva variable, la opción de elegir entre materias e itinerarios. Sin tener mi futuro inmediato decidido, opté por olvidarme de itinerarios y centrarme en las materias que más llamaban la atención referidas a su temática. Fue aquí donde empecé a hacerme preguntas acerca de mi concepto de formación del profesorado y a su relevancia en el ámbito escolar. Reflexionando en base a mi experiencia educativa con los maestros, llegué a un punto clave dentro de las razones que me llevaron a escoger este camino en los estudios superiores, y era la importancia que había dado a lo largo de mi experiencia académica a la diferencia entre un ‘’buen’’ y un ‘’mal’’ profesor.  Es muy habitual concluir en esto ya que,  ¿Quién no le dio importancia a lo largo de su formación al tener un ‘’buen’’ o un ‘’mal’’ profesor?. En mi caso llegó a ser un tema bastante radical, según considerara yo que un profesor era bueno o malo, modificaba totalmente mi disposición en el aula y en la materia.

Si el profesor me parecía me parecía ‘’malo’’ adoptaba una disposición de pasividad ante la materia y su docencia, llegando a tener serios problemas para aprobarla a fin de curso, y daba igual la materia que fuera, no había manera. Mientras que si  consideraba al profesor ‘’bueno’’, trataba de obtener la mejor calificación en la materia,  y ya no solo eso,  sino que defendía a capa y espada al maestro frente a las ‘’típicas’’ acusaciones de mis compañeros de clase con el único objetivo de hacer reír al ‘’personal’’, llegando a situarme en una posición totalmente incómoda en el contexto compañeros-clase. Valoraba al buen docente como una reliquia, y ya no intentaba sacar buenas calificaciones por mi propio beneficio sino que también existía un sentimiento de reciprocidad con el profesor/a, entendiendo que tenía que responder para que el profesor valorara positivamente su trabajo. Una actitud que me llevaba a un constante vaivén en mis calificaciones, que a mis padres no les hacía especialmente gracia. Llegado a este punto decidí escoger la materia de formación del profesorado ya que quería conocer más en profundidad el mundo del docente.

Situándome ya en el presente y a modo de revisión de la materia recibida, he de decir que salgo muy satisfecho de la elección de la misma. Durante la carrera siempre vivimos nuestro futuro como formadores desde una perspectiva lejana, en cambio en esta materia noté que íbamos un paso más allá y nos poníamos en la piel del docente en ejercicio, entendiendo sus problemas, sus necesidades, su identidad, la imagen que proyectan a la sociedad española, datos, estadísticas, necesidades de la formación, es decir, nos encontramos con muchas variables que desconocíamos y que otorgan ese grado de complejidad que está adquiriendo la profesión docente dentro, como bien decía Berliner, esta ‘’sociedad V.I.C.A’’ en la que vivimos.

Descubrir las entrañas de la docencia, relacionándola con la amplia experiencia que tenemos sobre ellos desde nuestra escolarización, estrechando también el espacio que nos separaba , entendiendo también que no dentro de mucho seremos nosotros quienes tomemos el relevo. Personalmente y sin centrarme en ningún aprendizaje adquirido concreto tengo que decir que valoro mucho más la imagen de la profesión docente, asumiendo la cantidad de aspectos a los que se tienen que enfrentar, y desde una infinidad de roles. Comprendí el trabajo que tenían detrás esos docentes que yo consideraba ‘’buenos’’ profesores y entendí también los motivos de la existencia de esos ‘’malos’’ profesores y su parte de  responsabilidad  en ganarse ese adjetivo. En definitiva, estoy muy satisfecho de alcanzar mis expectativas.