**La ley Wert y "el solitarismo"**

Desde la aprobación de la LOMCE, desde sus inicios denominada Ley Wert por el rechazo multitudinario social, han surgido numerosos debates de diferentes personas de distintos ámbitos profesionales (periodistas, políticos, profesores, etc.).

Es por ello que he decidido recoger diversas noticias donde este mutuo desacuerdo y diversas críticas se recogen, entre otras achacando "el solitarismo", "un día tristre para la democracia de nuestro país", "retrotrae a la educación de la dictadura franquista", "los centros privados salen reforWzados porque sus peticiones y deseos serán cumplidos", etc. son muchas de las frases descriptoras de este suceso que tantos comentarios acarrea desde su conocimiento público. A continuación, veremos tres de las noticias que más interesantes me parecieron, junto con muchas otras ya publicadas anteriormente. La primera ""El PP aprobó la Ley Wert en solitario" hace una crítica hacia su aprobación, los diferentes puntos que en ella se modifican comparandon con la situación actual, y muchos otros aspectos en su aprobación. En la segunda "La educación, un fracaso colectivo", recoge críticas hacia el fracaso que esta ley conllevará para todas las posteriores generaciones desde su implantación, la antidemocracia en su aplicación, el desacuerdo en su aprobación y posible desarrollo, una ley que nace con fecha de caducidad, la importancia de su aparición a raíz de los desastrosos resultados en diversos informes internacionales, etc. Y en la última, quise relacionar ese último aparatado de la noticia anterior con lo recogido en esta, la cual bajo el titular "El día siguiente de Pisa" donde se hace referencia a, tras los malos resultados obtenidos en el Informe Pisa 2012, Wert los ha atribuído a la herencia recibida, justificando así su reforma educativa y los recortes en educación. Además también recoge críticas hacia la importancia que se le dá a dicho informe desde el partido, la comparación con otros países donde se dan las notas más elevadas en este informe, de ahí las evaluaciones externas que tanto requiere el ministro Wert, ... Me parece una aportación relevante en esta última noticia la reclamada "conferencia interterritorial de Educación para intercambiar los ejemplos de éxito que han hecho que las catorce comunidades autónomas que han participado en el estudio se sitúen por encima de la media" en lugar de intentar copiar o traponer fórmulas de los países que ocupan los primeros puestos.

A continuación os dejo las críticas, muy interesantes, de dichos periodistas.

 

EL PP APROBÓ LA LEY WERT EN SOLITARIO

José  Luis Adrio Poza. Diario de Pontevedra (1 de octubre de 2013).

En http://diariodepontevedra.galiciae.com/nova/294617-pp-aprobo-ley-wert-solitario

El ministro José Ignacio Wert, ya tiene aprobada “su reforma educativa” con el único apoyo del Partido Popular. Todos los restantes grupos políticos representados en la Cámara lo han rechazado con la única excepción de UPN, que se abstuvo. La pírrica victoria del ministro y del Gobierno del PP pone de relieve que gran mayoría de españoles rechazan una ley que, en algunos apartados, recuerda el nacional catolicismo franquista. El ministro se supone que apoyado y con la aquiescencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha sacado a trancas y barrancas una ley que, a tenor del posicionamiento de todos los partidos políticos representados en el Parlamento no tendrá muy larga vida si, en las próximas elecciones generales, el PP no obtiene mayoría absoluta. Las intervenciones de los portavoces de todo el arco parlamentario –con excepción por supuesto del PP- lo pusieron de manifiesto con duras críticas al ministro y, por tanto, al Gobierno presidido por Mariano Rajoy, recordando la intención de derogar la ley en cuanto puedan, así como recurrirla ante el Tribunal Constitucional. Pero no solo es rechazada esta ley por los partidos políticos, ya que gran parte de la comunidad educativa también ha mostrado su disconformidad. Una amplia mayoría de profesores, alumnos, padres reunidos en torno a la Plataforma en Defensa de la Escuela Pública, llevaron a cabo huelgas generales al estimar que esta ley significa la puntilla para la educación pública a la vista de los recortes económicos y de plantillas del profesorado llevados a cabo. Por lo visto en la consideración del ministro –y por tanto del PP- los únicos que poseen la verdad absoluta son ellos y rechazan cualquier crítica a su actuación con la escuela o la universidad pública, la que dicen defender y proteger, aunque por sus actuaciones no lo parece. Los demás, según el sentir del partido conservador, están equivocados e influenciados quién sabe si por “el maligno”.

En la LOMCE hay varios apartados que ponen de manifiesto el carácter de esta ley que, en algunos casos, retrotrae a la educación de la dictadura franquista –que se suponía superada con la llegada de la democracia- por la aparición de claves que permiten rememorar viejos y trasnochados tiempos. La aparición de las reválidas en secundaria y bachillerato supondrá que las o los alumnos que suspendan no podrán seguir estudiando. Desaparece la selectividad y las universidades podrán realizar pruebas de acceso. Vuelve la Religión a tener preponderancia en los estudios y se elimina Educación para la Ciudadanía que, parece ser era una materia “indeseable” ya que ofrecía enseñanzas sobre “temas muy conflictivos o innecesarios” para los estudiantes españoles. Quizás Educación para la Ciudadanía tiene, o tenía, el peligro de permitir pensar a los jóvenes, lo cual no interesa a algunos sectores casposos.

Se permite la separación por sexos en los colegios. Nada mejor que las niñas con las niñas y los niños con los niños. Los centros que asuman esta segregación podrán optar a subvenciones públicas cosa que la anterior ley (LOE) lo prohibía según dictaminaron los tribunales. Esta separación por sexos satisface los deseos de los colegios de diferentes sectas religiosas católicas que, s bien lo estaban llevando a cabo, no percibían subvenciones públicas. Ahora cual agua bendita, todos esos centros podrán disfrutar de unas prebendas que, posiblemente, obtendrán en detrimento de ayudas a los colegios públicos, tan necesitados de apoyos económicos para sus bibliotecas, comedores, ampliación de profesorado y un etcétera muy largo. La enseñanza pública sigue sufriendo todo tipo de recortes. En cambio los centros privados, con la ley Wert, salen reforWzados porque sus peticiones y deseos han sido cumplidos.

El ministro Wert puede sentirse orgulloso del “gran trabajo” realizado para sacar adelante su nueva ley, la LOMCE. Aguantó lo que no está en los escritos. Huelgas, debates en la Cámara muy duros, críticas de un amplísimo sector de profesionales de la educación, sufrió desplantes de rectores de las universidades de toda España. En suma recibió todas las críticas de miles de ciudadanas y ciudadanos españoles. El ministro como don Tancredo, aguantó el chaparrón. Es de suponer que recibirá el abrazo y agradecimiento del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por la “labor bien hecha”. El ministro, como buen peón de brega, recibió todas las críticas y rechazos. Mientras, el presidente del Gobierno, sale incólume de esta “desfeita”. Quizás llego el momento de cesar a José Ignacio Wert, una vez cumplido el objetivo propuesto, “agradeciéndole los servicios prestados”.

 

LA EDUCACIÓN, UN FRACASO COLECTIVO.

Andrés Aberasturi. Diario de Pontevedra. 1 de octubre de 2013.

Sabemos que no está en su mano la paralización de dicha ley, pero sí debe usted ser consciente, y este es uno de los motivos de esta carta, <<que hoy es un día triste para la democracia de este país>>.

De esta forma se expresaba, a propósito de la aprobación de la LOMCE, la Plataforma Estatal por la Escuela Pública en carta dirigida al presidente del Congreso, Jesús Posada. Y tienen razón aunque muchos no comparamos todos los motivos del rechazo de la Plataforma a la llamada Ley Wert. Pero lo que resulta evidente es que, una vez más, la aprobación solo con la mayoría del Partido Popular de la Lonce fue un día triste para la democracia, para el sentido común, para la resolución de un viejísimo problema que van heredando gobierno tras gobierno incapaces de llegar a un acuerdo sobre un asunto tan serio como el sistema educativo que en cualquier país se considera que está por encima de las ideologías y los partidismos.

Aquí no. Desde la democracia nos llevamos tirando a la cabeza las leyes de educación con los desastrosos resultados que todos conocemos en los diversos informes internacionales; aquí hay una educación del PP y otra del PSOE, una fe los docentes de izquierda y otras de los docentes de derechas, una de los padres de la Concapa y otra de los padres de la Ceapa, una del Gobierno central y otra de las comunidades autónomas, una de los centros concertados y otra de los públicos. Y así nos va.

¿Tan absolutamente imposible es llegar a un acuerdo? ¿Sirve de algo aprobar una ley que la oposición ha anunciado que cambiará en cuanto llegue al poder? ¿Merece la pena empezar a desarrollarla cuando ya tres importantes comunidades autónomas se han declarado insumisas y no la piensan aplicar? Así no vamos a ninguna parte. Ni la Lomce puede ser tan rematadamente mala como para que todos se opongan a ella, ni tan absolutamente buena como para aprobarla por mayoría matemática y con fecha de caducidad. ¿Es que no hay un término medio? ¿Por qué son incapaces los partidos y las autonomías de llegar a ese acuerdo que viene siendo urgente y necesario desde hace décadas?

Es que no estamos hablando de subir o no subir un punto el Iva o de cambiar el límite de velocidad en las autovías. Lo que nos jugamos en este país cada dos por tres es nada menos que el futuro de muchas generaciones, la base sobre la que se tiene que levantar nuestra Historia, así, con mayúscula. Es que no es de recibo que el fracaso permanente de nuestro sistema educativo solo genere polémicas y desacuerdos en lugar de soluciones consensuadas, perdurables y positivas. Imagino que hay dónde mirar, dónde inspirarse en lugar de echar las patas por alto cada vez que cambian de gobierno. Lo he dicho: así no vamos a ninguna parte y la culpa no es solo de uno, hay una responsabilidad colectiva en la que estamos fracasando como sociedad y cuyas consecuencias estamos pagando. El problema del fracaso de todos es que nadie se hace responsable y se va heredando sin la menor grandeza. Es triste, pero parece que estamos condenados a no entendernos. Y me niego.

 

El día siguiente de Pisa

Fernando Lussón, Diario de Pontevedra, jueves 5 de diciembre de 2013.

La comparecencia pública del ministro de Educación al día siguiente de la publicación del informe Pisa, que evalúa la competencia de los alumnos de 15 años en comprensión lectora, matemáticas y ciencias en más de 60 países, campos en los que España está por debajo de la media de la OCDE, le ha servido a José Ignacio Wert para hacer un panegírico de la Lomce, recién aprobada exclusivamente con los votos del PP, como el bálsamo de Fierabrás que va solventar todos los males que se atribuyen al sistema educativo español.

En primer lugar, el ministro se ha lavado las manos con respecto a los resultados obtenidos en el “Pisa 2012” y los ha atribuido a la herencia recibida, porque el estudio fue realizado en el mes de abril de 2012, y antes de que comenzaran a aplicarse los recortes en Educación. Con estos  dos factores ha justificado tanto la necesidad de la reforma educativa recogida en su ley, con la reimplantación de las reválidas, porque afirma que todos los países que tienen este tipo de controles externos son los que consiguen mejores y más rápidos resultados, como el recorte del gasto educativo, dado que los propios autores del informes señalan que a partir de los 36.000 euros empleados en la educación de los alumnos hasta los 15 años –España está en los 60.000-, la inversión deja de ser determinante en la mejora de la educación, y por lo tanto las diferencias entre unos países y otros hay que buscarlas en oras causas, y lo que al ministro le parece más grave es que ese elevado gasto público tenga escasos resultados a efectos de la empleabilidad de los jóvenes que salen de la escuela y que no haya atajado el abandono escolar temprano, que en España se sitúa en el 25%.

Pero si España se ha mantenido una posición estable con respecto a otras ediciones en cuanto a los conocimientos pese al incremento del nivel socioeconómico y de la inversión realizada antes de la crisis, el informe Pisa pone el acento en el desvío de la equidad, que determina que los alumnos de posiciones socioeconómicas más favorecidas obtienen mejores resultados que aquellos que proceden e familias con menos recursos, de la misma forma que ocurre con los alumnos de las comunidades autónomas más ricas.

Pero el ministro de educación ha hecho hincapié en que donde más se rompe la igualdad de oportunidades es en los propios centros educativos, y por ahí se puede quebrar su discurso sobre una innecesaria mayor inversión en educación. Es en los centros con más alumnos repetidos y más población inmigrante donde son más necesarios los profesores de apoyo y la aplicación de procedimientos educativos que contribuyan a elevar el nivel del conjunto sí, per a no dejar a nadie por el camino, también. Y aunque está claro que no se pude trasponer de un país a otro formulas que les hacen ocupar los primeros puestos en el informe Pisa, al menos no estaría de más la celebración de una conferencia interterritorial de Educación para intercambiar los ejemplos de éxito que han hecho que la mitad de las catorce comunidades autónomas que ha  participado en el estudio se sitúen por encima de la OCDE entre seis y diez puestos en las tres competencias estudiadas.

Y queda la cuestión de la implicación y formación del profesorado y la gestión autónoma de los centros a la que el informe Pisa concede una importancia fundamental. Y sin embargo, los directores de centros públicos van a ser nombrados a dedo, el Mir para el profesorado que llevaban todos los partidos en sus programas electoras sigue en el limbo,  el Estatuto Docente va para largo.