La clave está en los maestros.

A continuación, recojo una noticia que me llamó la atención, más bien una crónica personal de un periodista, como todas aquellas que llevo recogiendo hasta ahora, ponen en entredicho lo que se está haciendo con la educación, así como diversas opiniones al respecto.

En este caso se trata de Francisco Muro de Iscar que titula su post "La clave está en los maestros". Éste hace mención con este título, a los resultados de España obtenidos en el Informe Pisa, pues tal y como él señala, la clave de que la educación no progrese es que "tenemos buenos profesores, no todos, pero necesitamos los mejores".

Esta frase, que yo discrepo en algún punto, pone en entredicho que la culpabilidad hacia los maestros de los malos resultados, lo cual no apoyo en ningún momento, sino que más bien lo atribuiría a la base legislativa, bajo la cual se rige nuestro sistema de enseñanza y que, por ende, parece que empeorará.

Sus comentarios dicen así:

PISA MARCA la clave. Informe tras informe es evidente que la educación española no funciona por razones estructurales, por errores históricos, por reformas educativas que han primado la escolarización pero se han olvidado de la calidad, de la exigencia y del esfuerzo, que han restado autoridad a los profesores y que han cercenado la autonomía de los centros. Y también dejan claro que el problema no es la inversión en educación, ni siquiera la limitación del número de profesores, sino el sistema.

La brecha social educativa en España no es tanto entre pobres y ricos sino entre calidad y fracaso. Por eso mismo, la reforma educativa de Wert -mal gestionada, peor defendida y lamentablemente pactada con nadie- se justifica y sus oponentes no pueden escudarse en la protesta proque eso sólo nos lleva a mantener todo lo que nos ha conducido a un fracaso estrepitoso.

Lo peor de todo es que salvo en alguna autonomía, como la de Madrid, apenas se han tomado medidas extraordinarias para mejorar la calidad de la educación. Y cuando se toman medidas, se consiguen resultados - Madrid y Navarra encabezan el ranking-, a pesar de que, precisamente sea en Madrid donde la protesta es más fuerte. Hay otras autonomías que critican la reducción del profesorado este curso, pero esa reducción no ha sido igual en todas las autonomías. Cada una debe responder de lo que hace. Lo que Pisa ha dejado claro es que más dinero no es garantía de mejor educación. Y que lo que los centros necesitan es competitividad, exigencia y una mayor autonomía para desarrollar proyectos.

Ahora Cataluña se propone poner en marcha un plan para mejorar la calidad del profesorado, con un período de pruebas de tres meses que, si no se supera, impediría al profesor dar clases en un centro público durante años. Algunos temen que pueda ser otro filtro ideológico, imprescindible para otros proyectos políticos y no precisamente educativos. Pero la clave está en el profesorado. A la educación deberían ir los mejores y, para eso, es preciso elevar la nota mínima para el acceso a los estudios, aumentar el nivel de formación y de exigencia especialmente en lengua, idiomas y matemáticas, elaborar una verdadera carrera docente con estímulos y hasta poner en marcha un MIR educativo que garantice que a la educación llegan los mejores profesionales porque todos estamos convencidos de que la educación es la inversión más importante que podemos hacer. Tenemos buenos profesores, no todos, pero necesitamos los mejores. Y necesitamos que los padres respalden la autoridad de los docentes, apoyen a los centros y se responsabilicen de la educación de sus hijos.

Aun así, yo me conformaría  con que en los primeros años de la educación obligatoria, los profesores lograran que los alumnos aprendieran no ya a leer sino a compreder lo que leen, que recibieran una formación básica en matemáticas y que adquirieran competencias sociales. La clave, insisto, no está en el dinero, está en los maestros.