La importancia de las habilidades sociales


La importancia de las habilidades sociales


¿Estamos perdiendo nuestras habilidades sociales?

 

Ningún niño o niña nace sabiendo relacionarse adecuadamente con las personas que los y las rodean. De este modo, se le adjudica a la familia, a la escuela y a la comunidad la responsabilidad de la socialización del niño/a. Esta es una compleja labor, que debe ser desarrollada con mucha atención. Desde que nacen, los niños y niñas van aprendiendo las habilidades, comportamientos y conductas que les permitan interactuar de manera efectiva y satisfactoria con los demás. Poco a poco, van dando pasos hasta llegar a la vida adulta, donde deben interactuar con infinidad de situaciones e individuos. El problema, es que muchos adultos no han podido desarrollar de niños estrategias para poseer una buena base que permita unas relaciones sociales óptimas y que ayuden a obtener el desarrollo pleno del individuo.

Pero ¿qué son las habilidades sociales? Las habilidades sociales se conciben como conductas aprendidas, adquiridas a través de la experiencia y mantenidas y modificadas por las consecuencias sociales de las mismas, modificándose según patrones de contingencia. En este proceso, tiene gran relevancia tanto los factores intrínsecos a las personas (procesos cognitivos), como los factores extrínsecos (ambiente). Pero es la interacción entre ambos factores lo que configura las habilidades sociales, principalmente.

De este modo, si las habilidades sociales son conductas aprendidas eso significa que también pueden ser enseñadas a través de un procedimiento de intervención: el entrenamiento en habilidades sociales basándonos en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

A lo que me gustaría llegar es que si bien la importancia de las habilidades sociales es enorme para su desarrollo tanto social como académico, se le debe dar la prioridad que no se le está dando en este momento. El entrenamiento en habilidades sociales a los niños y niñas, desde bien pequeños, implica que éstos y éstas tengan en el futuro más aptitudes y facilidades para manejarse a la perfección en su vida diaria en todo tipo de ámbitos. Me llama la atención, como anécdota personal, que niños y niñas con unas capacidades cognitivas excelentes, además de otros con capacidades menores más próximas a la media, luego tengan grandes dificultades para relacionarse porque no se les ha enseñado, y sólo ha primado potenciar esa gran facilidad para aprender conceptos.

Por tanto, creo que es competencia de un psicopedagogo/a, asesorar y orientar a los profesionales que trabajen en un centro educativo, por ejemplo, para que intenten llevar a cabo labores de potenciación de las habilidades sociales, y crear estrategias para conseguir dicho objetivo.