La importancia de las concepciones en el asesoramiento psicopedagógico


La importancia de las concepciones en el asesoramiento psicopedagógico


                                                                                                   La importancia de las concepciones

En el mundo del asesoramiento, existen numerosos problemas a los que día a día se tienen que enfrentar los servicios de orientación psicopedagógicos. El primero de ellos, es averiguar si la intervención psicopedagógica está cumpliendo con sus objetivos.

Tenemos que tener en cuenta, que en el asesoramiento psicopedagógico ejercido por los profesionales de la educación la colaboración es esencial, al igual que el diálogo y la comunicación. Los orientadores tienen que efectuar la orientación de los centros educativos ayudados por los y las docentes, pero a veces esto no es fácil y existen multitud de disputas o desacuerdos entre ellos.

En mi opinión, es labor del psicopedagogo asesor fomentar un buen clima de trabajo, por lo que las competencias y habilidades sociales del mismo/a juegan aquí un papel fundamental. El orientador y asesor debe ser el que inicie ese buen ambiente para trabajar, a través de la cortesía y la amabilidad. Muchos docentes se ponen a la defensiva o se sienten juzgados cuando un asesor/a intenta ayudarlos en la orientación de sus alumnos/as, por lo que es imprescindible que se parta de una relación entre iguales, añadiendo además que  debe poner de manifiesto el o la orientador/a que lo que pretende es conseguir un objetivo que es común para ambos: el pleno desarrollo socioeducativo de los niños/as.

Problemáticas de este tipo producen que el asesoramiento en los centros educativos y en el proceso de enseñanza-aprendizaje sea escaso, por lo que los orientadores y profesores deben colaborar tomando decisiones consensuadas entre ambos. La calidad educativa será la principal beneficiada de estas actitudes positivas.

Otra de las dificultades que se menciona en este documento y que me ha llamado la atención, son las expectativas que pueden tener los orientadores sobre los docentes y viceversa. Un profesor podría querer que el orientador emprendiera una acción que este no considere parte de su trabajo, y lo mismo podría ocurrir al contrario. En mi opinión, el desconocimiento de las labores de cada uno de estos profesionales tiene fácil solución a través del diálogo y la comunicación. No podemos decir que este problema es complicado de resolver, pues no requiere nada más que lo mencionado anteriormente.

Por último, el dato recogido de que los orientadores mantienen más frecuentemente que los docentes una concepción constructivista, mientras que éstos se decantan más por posiciones interpretativas y directas, me ha parecido muy interesante. En mi opinión, esto se puede deber a la formación que cada profesional de la educación ha recibido como base. De este modo, los orientadores se centran más en las necesidades de los alumnos y alumnas, mientras que los y las docentes tienen más en cuenta los contenidos que es preciso que aprendan.