El asesoramiento psicopedagógico como construcción de significados compartidos

  

El asesoramiento psicopedagógico comconstrucción de significados compartidos

  Construyendo significados compartidos

Es importante comenzar preguntándonos qué es el asesoramiento. Según exponen diversos autores [Erchul y Conoley, (1991); Davison, (1990); Miezitis y Scholten, (1990); Bolívar, (1997)], el asesoramiento es “un proceso de resolución de problemas del que deben responsabilizarse, conjuntamente, tanto el profesional que asesora como el que es asesorado”. Se asume por otro lado, que este proceso es influido por la cultura e historia del contexto en el que tiene lugar, tanto institucional como sociopolítico, condicionando así las expectativas que cada profesional puede tener del mismo.

Expliquemos ahora, cómo es el proceso de asesoramiento y sus pasos a seguir. En primer lugar, la relación de asesoramiento normalmente surge a petición del asesorado, cuando éste solicita ayuda para resolver algún problema detectado en el ejercicio de su labor. Por otro lado, los pasos a seguir en beneficio del asesorado son tres: definir con precisión los problemas que el asesorado ha de afrontar, buscar soluciones viables a los mismos y  evaluar la puesta en práctica de esas soluciones. Se recomienda que este proceso de resolución de problemas dé en un proceso en conjunto, donde tanto el asesor como el asesorado se responsabilicen de cada una de las tareas que implican. La clave de este proceso, es permitir al asesorado asumir gradualmente toda la responsabilidad que sea capaz de receptar y se le anime a intervenir paso a paso. De este modo, a medida que el proceso avance el asesor podrá ir reduciendo su participación en las fases del mismo para que el asesorado vaya asumiéndolas, hasta llegar a hacerlo plenamente.

A medida que ha adquirido relevancia el papel concedido a los centros escolares en los procesos de mejora educativa, la misión de los asesores ha ido definiéndose como un acto de colaboración que ayude a los centros a definir y alcanzar sus objetivos, a incrementar sus recursos y a impulsar el desarrollo profesional de sus docentes. Ahora bien, es importante tener en cuenta la dificultad que esta tarea se lleve a la práctica. ¿Qué requiere colaborar para un asesor? Colaborar requiere compartir en algún grado una determinada visión del mundo, pero está claro que tanto los asesores como los docentes pueden tener visiones antagónicas de un mismo hecho educativo, lo cual no quiere decir que el camino elegido tenga que ser el de la discrepancia. La clave de todo esto, es querer acercar las posturas de todos y cada uno de los profesionales de la educación que conviven en el centro educativo.