Modelos de orientación e intervención psicopedagógica

MODELOS DE ORIENTACIÓN E INTERVENCIÓN PSICOPEDAGÓGICA

Con esta entrada pretendo definir, reflexionar y comparar entre distintos modelos de orientación e intervención psicopedagógica aquellos aspectos que desde mi punto de vista son relevantes. Así mismo, también me gustaría reflexionar acerca de la validez de estos modelos tienen para la práctica asesora.

Para la realización de este análisis me centraré en dos clasificaciones, la llevada a cabo por Pardo Pérez y García Tobío  y la que Montero y Sanz recoge en el documento “Entre la realidad y el deseo: Una visión del asesoramiento”.

Me parece de gran relevancia introducir el análisis empezando por definir lo que significa el concepto modelo, por ser nuestro objeto de estudio. Por lo que indagando en documentos y echando mano de aspectos mencionados por la profesora en el aula, voy a definirlo como “Un plan o guía para la acción que describe los diferentes diseños, estructuras y componentes de un proceso de intervención psicopedagógica”. Es decir, nos servirán como marcos de referencia a la hora de diseñar planes de actuación y presuponen un punto de vista sobre la realidad educativa que estamos tratando, ya que sobre todo un modelo es una representación de la realidad que lleva incorporada una acción-actuación. Tenemos que ser conscientes que detrás de cada modelo existe, implícita o explícitamente, un enfoque teórico concreto que tendremos que tener en cuenta. Los modelos se complementan unos a otros y cada uno de ellos se utiliza en función de los factores y necesidades existentes en el contexto, no podemos cometer el error de anclarnos en una única referencia sino que hay que intentar ver lo mejor de cada uno y trabajar así con diferentes puntos de vista.

Por supuesto la bibliografía siempre muestra una forma mejor de decir las cosas,  Escudero (1981) propone la siguiente definición: “Un modelo es una construcción que representa de forma simplificada una realidad o fenómeno con la finalidad de delimitar algunas de sus dimensiones (variables) que permite una visión aproximativa, a veces, intuitiva, orienta estrategias de investigación para la verificación de relaciones entre variables y aporta datos a la progresiva elaboración de teorías.”

Según los autores Pardo Pérez y García Tobío existen tres modelos de orientación:

a) El modelo clínico- psicométrico este modelo fue, y probablemente siga siendo en la actualidad, la forma predominante de intervención psicológica en la escuela. Entre sus objetivos encontramos: conocer las capacidades y aptitudes de los escolares con el fin de “orientarlos” académica y profesionalmente; diagnosticar a los alumnos con algún tipo de deficiencia de cara a tomar decisiones sobre su escolarización y elaborar programas individuales de tratamiento al margen del currículum escolar. Tiene una función selectiva y clasificadora y los principales instrumentos utilizados son los tests psicométricos. El orientador es visto como un técnico, experto en el diagnóstico y en el tratamiento de problemas individuales de comportamiento, dificultades de aprendizaje y retraso escolar. Es un modelo de actuación individualista (sitúa el problema y el diagnóstico y tratamiento en el individuo). Generalmente prescinde de y no cuestiona las variables contextuales, legitima los factores y prácticas educativas que, con frecuencia, se encuentran en el origen de las disfunciones de los alumnos y tiene una escasa o nula capacidad transformadora del sistema educativo.

b) El modelo psicopedagógico también conocido como constructivista, ecológico o contextual que relaciona el currículum con la intervención psicopedagógica. Es una actuación sobre los factores del contexto escolar que influyen en el aprendizaje de los alumnos. Su objetivo principal es modificar las formas y pautas de actuación adaptándolas a las características, necesidades, capacidades, intereses y motivaciones de los alumnos. Tiene por objeto los procesos de enseñanza–aprendizaje que diseña la escuela, y la propia institución en conjunto. Se trabaja con profesores, alumnos, con la institución, familias y otros servicios. Se trata de un trabajo relacional que coloca las dificultades en el contexto del alumno. En este modelo destaca la colaboración entre los distintos profesionales.

c) El modelo sociopsicopedagógico o socio-comunitario que se diferencia del anterior en el alcance de la intervención. La idea principal es que parte de una intervención que abarca las relaciones que tiene la escuela con la comunidad. Es un trabajo coordinado entre profesionales del servicio de orientación e intervención psicopedagógica con profesionales externos.

Desde un punto de vista actual me parece que los dos últimos modelos son bastante más útiles, aunque debo decir que me parece que en algún caso concreto el modelo clínico podría funcionar, siempre que el problema estuviera claro y se hubiera excluido la existencia de factores significativos externos al alumno. Por lo menos como un primer paso interventivo previo a la aplicación de otros modelos.

Con todo es evidente que la contextualización es el primer paso que debe dar todo profesional, y me parece muy acertado lo que hace el modelo socio-pedagógico de extender esta contextualización al conjunto de variables que influyen sobre el niño, y no sólo las escolares. También resulta claro que en el primer modelo se acerca más a la línea de un asesor experto que al de asesor que participa de una estructura colaborativa junto a los otros profesionales implicados.

 

Montero y Sanz en el documento “Entre la realidad y el deseo: Una visión del asesoramiento” propone cuatro modelos de asesoramiento;

a) Técnico operario “reparador” o modelo reparador relacionado con el  modelo clínico explicado con anterioridad.

Es decir en este modelo se percibe al alumnado como “problemático” y no como a un alumno con “problemas” que es derivado por el profesor a un orientador que actuará en solitario para solventar ese problema. El objetivo principal es el diagnóstico de la deficiencia cara a la toma de decisiones y la elaboración de programas individualizados. Parece muy obvio que este modelo es un espejo del modelo que la clasificación anterior cita como modelo clínico.

 

b) Modelo de consulta triádica.

Ahora ya no hablamos de deriva hacia un experto que actúa sino que se produce una consulta tras la que el profesor lleva a cabo la intervención. Un aspecto relevante de este modelo es el papel de mediación que el profesor hace entre los otros dos elementos de la relación. Las diferencias entre este modelo y el anterior se relacionan sobre todo con el agente que actúa, el profesor.

c) Colaborador animador o modelo cooperador o colaborador relacionado con el modelo psicopedagógico. 

El orientador y el profesor mantienen una colaboración con otros miembros de la comunidad educativa, es un paso adelante con respecto a los modelos anteriores. El orientador asesora al profesor que luego ayudará al alumno pero al mismo tiempo, tanto el orientador como los otros agentes pueden intervenir de forma directa en un momento determinado. Es una consulta y una acción-actuación colaborativa, pero entiendo que sobre todo orientada hacia los procesos de enseñanza aprendizaje por lo que se relacionaría con el modelo psicopedagógico en la clasificación anterior.

d) Transformador, investigación o  modelo transformador relacionado con el  modelo sociopsicopedagógico.

 

 Hace referencia a un modelo más complejo que se basa en una pequeña compilación de todos los anteriores, no nos quedamos con un único modelo sino que optamos por una mezcla de todos ellos. Por supuesto toda la comunidad está relacionada y produce un trabajo más sistémico y más productivo. Hay que destacar el trabajo en red para que las propuestas se lleven a cabo y para que se puedan alcanzar las metas educativas que un centro se propone. La interrelación de los elementos implica que cuando uno de ellos se mueve el conjunto también lo hace por lo que el asesor debe estar atento a todo el proceso no tanto para poder interpretar los cambios sino para favorecer la comunicación entre todo el conjunto y la búsqueda de soluciones en un sistema de trabajo colaborativo, es un modelo relacionado con el que Pardo y Tobío denominan como sociopsicopedagógico.