Estudio sobre los Programas de Cualificación Profesional Inicial en Murcia.

          Del documento de González y Porto (2013) http://stellae.usc.es/red/file/view/50640/estudio-sobre-pcpi-murcia, me ha parecido muy interesante traer aquí las valoraciones de los alumnos/as que cursan PCPI, ya que en contadas ocasiones se muestra interés por conocer la opinión de aquellos a quienes están dirigidos los planes de estudio. ¿Realmente los PCPI suponen un cambio de metodología que sirva a aquellos a los que la enseñanza ordinaria no ha sido capaz de atender? Sería preciso señalar que, a pesar de que los PCPI están pensados para mejorar la situación del 30% de los alumnos en riesgo para alcanzar la titulación o para abandonar antes de lograrla,  todavía un tercio continúa en la misma situación. Puede que la opinión de los alumnos/as señale puntos débiles del programa que no se hayan contemplado con anterioridad.

            Los resultados obtenidos con la encuesta realizada a alumnos/as que cursan PCPI en Murcia, se extraen de sus valoraciones sobre las actividades de enseñanza realizadas en clase y a qué aspectos otorgan importancia sus docentes. De éstas valoraciones se puede extraer que:

- el papel de los alumnos sigue siendo pasivo en las clases de PCPI, escuchando y haciendo lo que el docente propone,

- las clases mantienen una metodología tradicional, a excepción de las clases prácticas, que guardan una mayor relación y significado para los alumnos,

- las actividades menos realizadas son aquellas que implican una participación activa del alumnado,

- el profesorado se interesa, principalmente, por la adecuada gestión del aula (que los alumnos permanezcan atentos y se porten bien, que hagan preguntas para resolver dudas, que realicen las actividades que se les encomiendan, que mantengan buenas relaciones entre ellos,...).

            Además, se indagó sobre la implicación de los alumnos en las clases, obteniéndose los siguientes datos:

            - Asistencia y puntualidad: un 15% de los alumnos asisten irregularmente y un tercio es impuntual. Asimismo, más de la mitad de los alumnos (61,3%) reconocen haber faltado el último mes, por lo que se puede  decir que el nivel de absentismo sigue siendo destacable. Por último, también un tercio del alumnado asiste a clase sin todo el material necesario y más de la mitad no lleva el trabajo al día.

            - Actitud en clase: aproximadamente la mitad de encuestados dice prestar atención en clase. Los datos indican que prestan mayor atención cuando los contenidos tratan sobre temas profesionales que cuando lo hacen sobre contenidos “académicos”. Pero el alto porcentaje de atención declarado no es del todo real, ya que existen un considerable número de alumnos que simula atención y esfuerzo. Parece que el nivel de compromiso con el programa no es muy alto (trabajar todo lo posible, aprovechar las clases, aprender, revisar el trabajo para evitar errores) pero sí que intentan sacar mejores notas.

            - Interés y utilidad de las clases: de forma general, más de la mitad de los alumnos valoran positivamente las clases del PCPI (clases interesantes, entretenidas; si les gusta asistir y lo que se hace en ellas; si aprenden y si es de utilidad). Lo que menos gusta es la asistencia obligatoria.

            - Docentes, su trabajo y trato con los alumnos: la mayoría valora a sus profesores. Lo que más valoran desde el punto de vista afectivo es el respeto y apoyo que reciben, desde el punto de vista académico la capacidad para explicar contenidos. Los aspectos relacionados con el trabajo en clase (proponer actividades interesantes y prácticas) son menos valorados.

            - Clima entre compañeros: el aspecto más valorado es la facilidad para hacer amigos, así como los aspectos relacionados con el trabajo en el aula. Por el contrario, los aspectos afectivos y relacionales han sido menos destacados (respeto, confianza, ayuda, apoyo). De hecho, no es inusual que se realicen comentarios hirientes sobre otro en el aula.   

            En general, las valoraciones del alumnado que cursa PCPI en instituciones son mucho mejores que las de los que asisten a IES o centros escolares. Son estos últimos a los que menos les gusta asistir, los que las encuentran menos entretenidas y los que creen que no se aprende bastante en ellas.

            Como se recoge en el estudio, las valoraciones indican que apenas existe un cambio de metodología en las clases de PCPI en relación a las de enseñanza básica más tradicional. Puede que el papel pasivo de los alumnos en la relación entre docente-discente sea la razón de su inadaptación al sistema educativo y parece que no se ha hecho lo necesario para cambiar este aspecto.

            Puede que el motivo del cambio casi inexistente de metodología de los PCPI, se deba a que el profesorado que lo imparte no es diferente del que lo hacía en la enseñanza obligatoria. Es importante recordar que este programa está enfocado hacia la formación profesional, otorgando a los alumnos una certificación de nivel 1. Sin embargo, en gran parte de las ocasiones, estos profesionales no han ampliado su formación o no tienen en cuenta que la enseñanza profesional y la de alumnos en riesgo de exclusión significa investigar estrategias de enseñanza alternativas que proporcionen un papel más activo a los alumnos.

           Durante el periodo de prácticas, he tenido la oportunidad de conocer muchas experiencias de la orientadora de un IES. En una ocasión, me explicó que había recibido quejas por parte del alumnado de PCPI por la docencia de un módulo concreto. La profesora encargada de dicho módulo, apenas había modificado el tipo de actividades que utilizaba para la docencia de otras materias. La orientadora decidió diseñar material con actividades prácticas que fuesen de utilidad para la profesora y los alumnos, pero la docente puso de manifiesto que su implementación le resultaría bastante complicada.

            A modo de conclusión, me gustaría incidir el hecho de que a pesar de todo, los PCPI han conseguido llegar a la mayoría de su alumnado (asistencia regular a clase, mayor nivel de atención, aprendizajes útiles para la vida...) que, en gran parte de los casos ha rechazado la formación dela ESO.Pero, como todavía parte de los alumnos sigue sin adaptarse totalmente, sería necesario modificar aspectos tales como:

- abandonar la metodología tradicional por una más activa y participativa,

- trabajar contenidos prácticos y de interés para el alumnado,

- romper con la similitud entre las clases de los módulos profesionales y lo de competencias básicas,

- mejorar la docencia de los módulos voluntarios, que apenas difieren de la recibida en 3º y 4º de ESO,

- trabajar el clima del aula y las relaciones entre alumnos/as (reforzar el trabajo colaborativo entre el alumnado, potenciando actividades grupales).

             Tras la lectura de este artículo resulta evidente que, si se tuviese en cuenta más a menudo la opinión de los alumnos/as para la elaboración de los planes de estudio éstos resultarían más efectivos y enriquecedores.