Educación en las cárceles

Cuando hemos fracasado, cuando todas las personas que conformamos la sociedad hemos fracasado, o a nivel individual se ha fracasado, el último contexto de enseñanza y aprendizaje es el que realmente no funciona y en el que tan necesaria es la educación. 

La educación es un derecho irrenunciable de la población reclusa, la puerta grande para la reinserción social, y el objetivo de su estancia en las cárceles. Ya que, las tres riquezas que existen en ellas son el  valioso tiempo, la des-motivación o motivación (depende del interes y apoyo que nos destinen a automejorarnos) y la multiculturalidad existente entre las infraestructuras de la carcel.

En una cárcel hay personas de todo tipo, que están alli por causas diferentes, pero con un objetivo común: la re-inserción laboral, social y personal y el aprendizaje y la dedicación a desarrollar y pertener a programas, proyectos diferentes que  le hacen más llevadero su estancia allí e incluso le dan sentido a la condena.

Hay que educar para seguir siendo y formando parte de la sociedad. 

Y no podemos caer, en lo tópico que es educar a los que ya saben el camino, a los que van a triunfar en la vida, a los que la suerte les brindo con su alegría y les hizo que el camino de la vida fuese mucho más fácil, que fueran tan fuertes que jugaran con ventaja, y que no tuvieran un error en su vida, y que si en un momento lo tuvieron había alguien que los supo volver a guiar y llevarlo al camino adecuado.

Recordemos que cualquiera de nosotros puede estar cualquier día al otro lado de esos muros y no trabajando, si no, siendo el cliente y que al igual que ellos necesitemos un guía, un apoyo, una segunda, tercera oportunidad. 

Hay que abrir el camino a los ojos de aquellas personas que no ven mayor solución que la corrupción, que la violencia, que la maldad...y brindarles nuestra sabiduría y aportarles los instrumentos necesarios para que triunfen ellos tambien en esta sociedad tan elitista.

 

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