Reflexión sobre el 13-03-2012

En esta sesión se prosiguió con la temática que estábamos abordando en la clase anterior: los modelos de asesoramiento.

En primera instancia, y como recordatorio conclusivo, la profesora hizo hincapié en dos ideas que tendríamos que tener claras para abordar estos modelos, en las cuales no me expandiré en su reflexión, ya que ya fueron expuestas anteriormente.

-          La complejidad del asesoramiento descansa en sus orígenes.

-          La importancia de los marcos conceptuales que guían la acción profesional.

Para el análisis de los modelos de asesoramiento, nos centramos en el artículo de Jesús Domingo (2010), “Comprender y redireccionar las prácticas de asesoría”, en el cual se nos expone entre otras ideas, los propios modelos que él cree que se pueden tipificar. Lourdes creía conveniente  profundizar en el artículo, por lo que preguntó cuál podría ser la forma de analizarlo de forma que se produjera un verdadero aprendizaje. Se extrajeron diferentes actividades como la comisión de críticos, la técnica de Heisenberg de los dos círculos, el aprendizaje como posicionamiento profesional, la creación de un debate a través de un hilo argumental de preguntas suscitadas por los alumnos, etc.

Para el análisis final, se creyó conveniente realizar una mezcla entre la técnica de Heisenberg y la comisión de críticos, lo que se desarrolló en la siguiente sesión, a la cual no pude asistir.

Finalmente, la profesora introdujo dos interrogantes: ¿Qué significa ser experto? y ¿Qué modelos se plantean y en qué contexto?  Según podemos encontrar en diferentes sitios, una definición típica de experto sería “una persona con un conocimiento amplio o aptitud en un área particular del conocimiento, que excede el nivel que tendría una persona común. Alguien que domina un tema, técnica o habilidad sobre un determinado campo y que, por ende, puede opinar o decidir de una forma correcta, justa e inteligente en un área en particular”. Según mi punto de vista, se podría hacer un simil entre experto y especialista en una materia en un contexto como el que estamos tratando, por lo que concluyo que ser experto en algo contiene un saber, un saber ser y un saber hacer, es decir, tener las competencias necesarias para actuar en una determinada situación determinada (o especializada). La segunda pregunta la a bordo de manera más correcta en la entrada referente al texto de Jesús Domingo, por lo que no la expondré aquí.