• Blogs
  • Yesshenia Vilas
  • El malestar como rechazo al cambio. El bienestar como comprensión de la evolución del ser humano.

El malestar como rechazo al cambio. El bienestar como comprensión de la evolución del ser humano.

 

En clase nos solicitaron una reflexión que girara en torno al bienestar o al malestar docente. Yo sinceramente no me veo capacitada para subir una sola entrada en la que teorice sobre esta temática. Por ello y después de leer artículos de Paulo Freire, Gadner, Goleman, Neill y Hargreaves, entre otros, he decidido dedicar una sección a esta temática formada por cuatro entradas que aparecerán posterior a ella. Las cuatro entradas que pretendo seguir son las siguientes:

1-. El malestar docente causado por el rechazo al cambio.

2-. El malestar creado por la desestructuración y contradiciones en la educación y su relación directa con la vida y la sociedad.

3-. El malestra docente creado por el divorcio entre el desarrollo cognitivo y el afectivo.

 

 

El malestar como rechazo al cambio. El bienestar como comprensión de la evolución del ser humano.

Normalmente los docentes hablan de “enseñar a los niños”, o en su defecto intentan hacerles entrar al respetable nivel de una especie de educación generada mágicamente, por quien cree poseer el misterioso poder del conocimiento. Bajo la histórica premisa del proceso enseñanza y aprendizaje, tenemos la nada alentadora costumbre de mantenernos como adultos, fragmentando muchas veces experiencias de aprendizaje realmente profundas, múltiples, bidireccionales, armónicas, realmente democráticas e innovadoras. Sin culpa alguna o inconscientemente, poseemos la tendencia a repetir viejos modelos y paradigmas impuestos a nosotros desde una infancia (algunas veces traumática) o en todo caso, podemos consolidar mapas mentales fijos, ajenos a una cultura de libre creación, investigación, autocrítica y crítica constructiva y es aquí donde entra en profundidad la idea de malestar. ¿Cómo no vamos a sentir ese malestar si queremos cambiar los paradigmas pero a la vez nuestros actos consolidan el paradigma anterior (al que nosotros rechazamos)?.

 El crecimiento personal como esencia educativa implica su evolución desde el ser interior, hasta abarcar el entorno social, la otredad. Todos somos víctimas de las mismas cadenas de malestar, incomprensión y violencia, propias de los diferentes procesos históricos vividos y de la misma sociedad y evolución del pensamiento (reflexión) y de la praxis (acción), que sometidos a cambios y transformaciones constantes y generacionales, cada vez deben reinventarse y replantearse mediante el aprendizaje (tesis-antítesis-síntesis) recordando el marco propio de la dialéctica.

El aprendizaje es un asunto que escapa a los títulos académicos, ojalá nos enseñaran como cambiar lo establecido sin sentir impotencia o rabia. El aprender es un proyecto de vida que no acaba sino hasta segundos antes de la muerte. Es decir la escuela es de por vida, no hay cupones que aseguren al ser un estático nivel de sabiduría plena o de cierta plenitud y desde ahí es de donde deberíamos ver las otras caras que se vislumbran desde el malestar para crear el bienestar. De acuerdo, nos cuesta cambiar, caemos en los tópicos que cayeron nuestros profesores, nos sentimos desorientados, formamos parte de un sistema con desigualdades...pero debemos ser conscientes que no siempre nos vamos a comportar así. Siempre estamos educando y siendo educados, y esa educación creará el cambio cognitivo que muchos de nosotros necesitamos para no sentirnos perdidos en la nuestra propia praxis. Sólo nos hace falta entender que el conocimiento es cambiante y evoluciona junto al ser humano.

Fdo. Yesshenia Vilas Merelas.