MICRORELATO SOBRE COLABORACIÓN INTERPROFESIONAL

Corría el 25 de Enero del año 2010, cuando me adentré por mi primera vez en un departamento de orientación. Yo era alumna en prácticas de la especialidad de pedagogía terapética, y todo cuanto me rodeada me resultaba extraño y hostil. Miradas curiosas y malintencionadas me inspeccionaban cual escaner y yo parecía que me desnubaba delante de tanta gente desconocida.Por un momento sentí la necesidad de huir, de cirrer a no sabía donde, quizá me había equivocado de camino, quizá era aún de masiado joven e inexperta. Pero entonces contuve la respiración, y miré al frente, con la cabeza muy alta y saqué fuerzas de flaqueza. Sentí entonces por mí misma una seensación de orgullo que nunca antes había experimentado.Embargada por esa emoción me hallaba, cuando una fano firme y tibia me tocó el hombro. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y me giré de inmediato. Era el orientador del centro y a ñla  vez mi tutor de prácticas.

A decir verdad, creo que es momento de confesar que llevaba muchos prejuicios en la mochila, y que ninguno de ellos permanece en pie hoy día . Aquel hombre de mediana edad y aspecto desgarbado, me enseñaría entonces una lección fundamental: que todos  somos partes de un todo, todos somos imprrescindibles, y que incluso yo, que me sentía tan pequeñita, era importante allí en ese preciso instante. Me hizo entonces comprender, que yo como ellos, empezaría ser importante para aquellos jóvenes perdidos e invadidos por una pubertad que les quedaba grande. Yo sería su modelo su ejemplo, aunque apenas fuesen un par de meses, por eso era esencial.

Y así, pasaron los días y con ellos las semanas. Cada vez más fuerte, cada vez más segura, y cada vez con más maestros a los que agradecer cuanto aprendí en aquellos días.

Fuí participe de las reuniones, de las actividades y proyectos y sobre todo, fuí agente activo, y no sólo una mera observadora.  Y cuando ya debía marchar, dejarles, las lágrimas en mis niños, y el consejo de los mayores me hicieron entender que era cierto, mi vida había cambiado, yo había cambiado, como también había cambiado su existencia para siempre.