Entrevista a Josie Fraser, especialista en tecnología social y educativa

Learning Review: Dada su amplia experiencia como consultora, ¿cuáles diría son las principales dificultades a las que escuelas y organizaciones se enfrentan a la hora de integrar las TICs en sus procesos de enseñanza?

Josie Fraser: Hay una gran variedad de asuntos que resolver cuando se piensa en la adopción de tecnologías para apoyar la enseñanza y el aprendizaje en escuelas y organizaciones. Dejando de lado cuestiones prácticas relacionadas con infraestructura, equipamiento y aplicaciones, los retos más importantes giran en torno a la cultura organizacional y crucialmente al compromiso de toda la comunidad.

La alfabetización digital consiste primordialmente en apoyar y desarrollar otras alfabetizaciones; no es sobre el uso de la tecnología por sí misma o como práctica aislada.

La adopción de programas y equipamiento específico (pensando particularmente en el uso de pizarras electrónicas y el PowerPoint en las escuelas, y hasta cierto punto el uso de Ambientes Virtuales de Aprendizaje) ha sido en mayor o menor medida difundida, al menos en el Reino Unido. Casi todas nuestras escuelas tienen gente que está usando la tecnología en formas interesantes, llamativas y efectivas, y quizás haya una o dos personas realmente innovadoras que están probando nuevas tecnologías con sus estudiantes. Pero lo que en general no vemos son acercamientos institucionales a la revisión de la formación práctica del staff, ni una integración del desarrollo de los empleados como una práctica continua, que fomente la experimentación y permita compartir la experiencia de modo efectivo. No tenemos una cultura que rutinariamente explote la tecnología para apoyar el desarrollo compartido, o que se enfoque en el aprendiz como el diseñador del contenido en términos de la currícula.

Yo estoy interesada, y actualmente trabajando, en cómo podemos utilizar el gran cuerpo de trabajo e investigación sobre comunidades de práctica y redes de aprendizaje personal para transformar los enfoques institucionales hacia el desarrollo del staff y la participación educativa comunitaria. No es suficiente tener algo de práctica y algunos proyectos inspiradores; yo estoy interesada en descubrir cómo asegurarle a cada aprendiz los beneficios que la tecnología hace posibles, y cómo todos nuestros estudiantes pueden dejar el sistema educativo con la capacidad de movilizar críticamente a la tecnología para su propio beneficio y el de sus comunidades.

La Tecnología Educativa, como cualquier persona que ha trabajado en el campo podrá decirte, tiene mayormente que ver con la psicología individual e institucional. Debemos encontrar formas de desmitificar y humanizar lo que la tecnología es y puede hacer, y asegurar que las personas se sientan lo suficientemente cómodas para correr riesgos, tanto en ambientes cara a cara como digitales. La cuestión de la confianza es crítica. Prácticamente todos experimentamos inseguridad sobre una cosa u otra en nuestras vidas diarias, y las organizaciones también pueden ser proclives a ello. Y eso está bien, pero cuando impide que los educadores puedan explorar la tecnología y ayudar a sus estudiantes a obtener lo mejor posible de sus experiencias de aprendizaje, entonces no es tolerable.

Lograr que una organización cambie no es sólo cuestión de un gran liderazgo y gestión, o de maestros excelentes que estén dispuestos a verse a sí mismos como aprendices, o de estudiantes motivados a ser agentes activos, o de diálogo con comunidades más amplias como padres, residentes locales y especialistas en tecnología educativa. Necesitamos a todo el mundo involucrado, y necesitamos estar seriamente enfocados en cómo puede darse el compromiso significativo en su sentido más amplio.

El aburrimiento y la irrelevancia son barreras muy subestimadas en la adopción de la tecnología. Ésta debería ser interesante y sociable; algo en lo que los docentes y estudiantes quieran involucrarse. Sin embargo, repetidamente continúa siendo presentada en la manera más aburrida posible. Si jugar con las transiciones de las diapositivas es lo más emocionante que está aconteciendo en tu programa de desarrollo de staff, entonces tienes un gran problema.

LR: Se ha hablado mucho sobre las nuevas generaciones, los “nativos digitales”, y sus necesidades de aprendizaje propias, y sin embargo también se habla del problema de la alfabetización digital. ¿Cómo explicaría esto?

JF: Lo explicaría de una manera muy directa. Los Nativos Digitales jamás han existido. El trabajo de Mark Prensky fue publicado hace casi una década, en 2001. Prensky usó la dicotomía del nativo y el inmigrante digital para explicar las diferencias en el enfoque y la experiencia entre usuarios que han crecido con las tecnologías (los nativos) y usuarios mayores que encuentran difícil el acceso a las nuevas culturas y prácticas tecnológicas (los inmigrantes) no sólo cultural sino neuro-biológicamente. La metáfora se hizo tan popular porque conceptualizó claramente una serie de diferencias entre los jóvenes y los mayores, y podía utilizarse para movilizar a las escuelas y educadores en el sentido de cambiar el panorama tecnológico, asegurándoles al mismo tiempo que no necesitaban entenderlo ellos mismos para hacerlo.

Dejando de lado las objeciones a la conceptualización del desarrollo de Prensky, el problema principal que tengo con la idea de los nativos digitales es la manera brusca en que la metáfora fue adoptada por los profesionales educativos, como una manera de dividir tajantemente a los niños de los adultos, y definir a todos los jóvenes como poseedores de aptitudes tecnológicas innatas.

La idea de que los jóvenes desarrollarán habilidades y destrezas por osmosis más bien les quita responsabilidad a los adultos. El escenario es mucho más complejo, dado que en el mundo real tenemos niños que se enfrentan a temas de accesibilidad y conectividad, desventajas sociales y económicas, el impacto de algunas discapacidades, las inseguridades y etapas de transición de la pubertad, así como la compleja pregunta por las maneras en que están usando las tecnologías, participando online, y los tipos de comunidades que pueden acceder y crear.

La metáfora se ha convertido en un peso muerto, y agradeceré mucho a David White cuando finalmente pueda publicar su trabajo sobre los “visitantes y los residentes”, algo que creo finalmente cambiará el argumento. Su trabajo remarca la importante del “estar ahí”; la distinción entre usuarios que habitan un espacio o lugar online, y los usuarios que no se ven a sí mismos teniendo algún tipo de compromiso no funcional con los ambientes y las herramientas online. Estas son distinciones mucho más granulares, lo suficientemente fuertes para actuar por sobre diferencias socioculturales, y lo suficientemente ágiles para abarcar una amplia variedad de comportamientos.

La Alfabetización Digital, por otro lado, es crítica para toda la población; no sólo algo en lo que debemos ayudar a niños y jóvenes. Si por ejemplo miramos al cyberbullying (y para mí la seguridad electrónica cae dentro del espectro de la alfabetización digital), una de las diferencias sustanciales entre el abuso mediado por tecnología y otros tipos de abuso es que el blanco y el abusador ya no dependen de los desbalances de poder tradicionales (el abusador ya no debe ser más fuerte, más grande, más popular, o tener más autoridad que la víctima). Los adultos y jóvenes son afectados por igual, así como capaces de perpetrarlo. Entonces, mientras podamos generalizar sobre una población más joven que tiene más confianza en involucrarse con la tecnología (o quizás pasar más tiempo en algunos servicios, aplicaciones y prácticas), también tenemos el contexto de un paisaje social rápidamente cambiante, donde la conectividad está cada vez más entretejida con lo offline, donde los dispositivos móviles y personales están ampliamente disponibles y accesibles, y donde los servicios de conexión social y Social Media son centrales.

Para mí, la alfabetización digital consiste primordialmente en apoyar y desarrollar otras alfabetizaciones; no es sobre el uso de la tecnología por sí misma o como práctica aislada. Es una práctica de toda la vida: adquirir y mantener una amplia gama de habilidades y competencias en el contexto del desarrollo continuo de las tecnologías y las prácticas sociales, y la habilidad de reflexionar críticamente sobre cómo éstas se aplican. Y fundamentalmente, es compromiso social: colaboración, comunicación y creación al interior de contextos sociales.

No estamos ayudando a nuestros niños si atraviesan el sistema educativo sin ningún tipo de apoyo para el desarrollo de habilidades de alfabetización digital. Mientras que algunos de nuestros jóvenes tienen el privilegio suficiente de tener confianza y grandes herramientas y equipamiento, muchos de ellos no lo tienen. No es suficiente con confiar en que las personas aprenderán las destrezas que impactarán en su involucramiento social y político, o en la riqueza de su vida cultural y sus oportunidades económicas por accidente. Si no estamos enseñando habilidades esenciales, ¿cuál es el sentido del sistema educativo?

La alfabetización digital es una práctica de toda la vida: adquirir y mantener habilidades y competencias en el contexto del desarrollo continuo de las tecnologías y las prácticas sociales.

LR: ¿De qué modos cree que los Social Media y la Web 2.0 han cambiado la forma en la que aprendemos hoy en día? ¿Están tanto los alumnos como los docentes listos para recibir este cambio?

JF: Las oportunidades para aprender utilizando los móviles, juegos y Social Media son vastas y en crecimiento. Las personas ahora tienen oportunidades de aprender dentro de diferentes contextos y comunidades. Personas de todas las edades ya han adoptado estas oportunidades por fuera del marco de la educación formal, aunque no son pocos los ejemplos de usos efectivos de wikis, mapas online, blogs, mundos virtuales (y la lista continúa) utilizados por educadores.

Mientras estoy contestándote esta entrevista, veo a mi hijo jugar Halo Reach en la Xbox Live. Le pregunto qué está aprendiendo y me dice: “cómo matar espartanos”. También está aprendiendo mucho sobre resolución de problemas, juego en equipo, cooperación y comunicación. Está aprendiendo a través de la arquitectura del juego y con un grupo de pares. Está usando el editor para crear espacios y retos dentro del juego. Está desarrollando un vocabulario especializado alrededor de los términos del juego, y extendiendo y practicando su vocabulario diario al narrarme su experiencia. También está desarrollando su resistencia, perseverancia y confianza, al enfrentarse a los desafíos intrincados. Halo Reach, como muchos de los ambientes de juegos y mundos virtuales, no es un espacio de fácil acceso. Estas plataformas llevan horas para acomodarse, pero también existen muchas otras plataformas y aplicaciones que ofrecen interfaces muy simples, y los educadores pueden hacerlas funcionar muy rápidamente.

Los Social Media reposicionan al aprendiz dentro del proceso educativo, y amenazan la idea de que el aprendizaje es algo que puede definirse por y estar contenido en una institución.

Uno de los retos fundamentales que los Social Media presentan a los educadores tiene que ver con el reposicionamiento del aprendiz dentro del proceso educativo. La web nos permite no sólo descubrir cosas por nuestra propia cuenta, si no también involucrarnos en discusiones y contribuir a la creación de conocimiento. Es este reto fundamental al estudiante como receptor del conocimiento, y al proceso de aprendizaje como algo pasivo, el que ofrece la mayor oportunidad de transformar nuestro sistema educativo. Amenaza la idea de que el aprendizaje es algo que puede definirse por y estar contenido en una institución.

LR: Con relación a las nuevas tecnologías y la Web, ¿la apertura es un requisito para una experiencia de aprendizaje más rica? ¿Por qué?

JF: Puedes tener una experiencia de aprendizaje extremadamente rica leyendo un libro por tu cuenta, sea dentro de un espacio o comunidad cerrada así como usando un software propietario sumamente caro, si tienes la suerte de estar alfabetizado y tener acceso y oportunidad económica de hacerlo. No hay una relación directa necesaria entre la apertura de algo y la riqueza de la experiencia. Inclusive, los ambientes cerrados pueden ser muy útiles (estoy pensando en cuestiones de privacidad). Sin embargo, la colaboración abierta y el compartir ofrecen muchas más oportunidades y diferentes tipos de enriquecimiento a mucha más gente. La apertura potencialmente le permite a una mayor variedad de personas participar y contribuir, aportando distintas opiniones, experiencias y puntos de vista. La diversidad no es sólo algo agradable para trabajar; tiene que ver con asegurar que no perdamos el talento y la contribución de nadie, y el compromiso de hacer que la información, discusión y participación esté disponible para la mayor cantidad de gente posible, más allá de sus circunstancias personales o sociales.

Fundamentalmente, la apertura dentro de la educación (sea hablando de software open source, recursos de aprendizaje abiertos, open courses y courseware, comunidades abiertas) es importante tanto práctica como políticamente. Un compromiso hacia la apertura no va a resolver todos nuestros problemas, pero sí hará posible la solución de algunos de ellos.

 

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En una parte de la entrevista Josie Fraser dice: "No tenemos una cultura que rutinariamente explote la tecnología para apoyar el desarrollo compartido, o que se enfoque en el aprendiz como el diseñador del contenido en términos de la currícula."

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