La colaboración entre profesionales siempre es difícil

Título: La colaboración siempre es difícil

Autora: Yasmina Mª Souto Taboada

Fecha: 5 mayo 2012

 

Ya llevamos un par de sesiones analizando los pros y los contras, de desarrollar una práctica de colaboración en los centros escolares. Y, a lo largo de las mismas, nos hemos dado cuenta de la importancia que representa la colaboración; de cara a establecer un buen clima de trabajo entre los docentes, de forma que puedan compartir ideas y experiencias, con el consiguiente enriquecimiento mutuo.

Sin embargo, tal y como hemos comentado en la sesión del 3 de mayo, el proceso para llegar a instaurar esa dinámica de trabajo en un centro resulta ser ardúa y difícil. Pues, representa una cara de una misma moneda, donde por un lado situaríamos el individualismo (donde cada docente trabaja de forma aislada) y; por el otro, se encontraría la colaboración (donde los profesionales de un centro establecen múltiples interacciones e intercambio de opiniones, experiencias, ideas, etc).

Primeramente, para poder trabajar en equipo bajo un clima de colaboración, es necesario que todos los miembros de ese grupo; se sientan como parte integrante del mismo. Pues siempre debe existir un nexo de unión en todos los grupos, que es lo que le confiere ese sentido y carácter de grupo. Unión, que no tiene que venir dada por el intercambio de sentimientos con los otros componentes del mismo, sino que puede limitarse a la lucha por alcanzar un objetivo común; que en el caso de los centros escolares, debería ser el de buscar una educación de calidad, para poder ofrecérsela al alumnado correspondiente.

Es importante que en toda unión nadie trate de imponerse a nadie, sino que todos los miembros de un mismo equipo, se sitúen en un mismo nivel desde el cual todos puedan realizar sus aportaciones; porque cuando no se establece este nivel de igualdad, suelen surgir los conflictos.

Debemos tener en cuenta, que es distinto hablar de individualismo, que hablar de cultura individual; pues el primero hace referencia a esa tendencia a trabajar de forma aislada, mientras que el segundo concepto se refiere al carácter individual de cada persona, es decir, aquello que nos caracteriza y nos hace únicos. Éste último término, es el que se debe tener en cuenta en todo trabajo en equipo, pues atañe a las aportaciones individuales que realiza cada persona y que provienen de su conocimiento, experiencia, etc; y es, lo que le aporta realmente esa riqueza al trabajo en equipo y a la colaboración con otros profesionales, es decir, el enriquecerse de las vivencias y conocimientos de los demás.

Por lo tanto, y tal y como venimos describiendo, a ser profesional se aprende; es decir, es necesario que para cualquier equipo funcione bien, se dejen de lado los problemas o roces personales, y éstos se centren en la meta común que les une.

Por ello, nosotros como psicopedagogos deberíamos de fomentar estas prácticas en los centros, a través de establecer diferentes estrategias para que los docentes se conozcan; y, a raíz de ahí, puedan empezar a intercambiar experiencias, ideas, etc, con el fin de establecer un buen clima de colaboración en el centro que luche por una educación de calidad.

En conclusión, implantar una cultura de colaboración en un centro escolar es muy difícil, siempre y cuando no exista un apoyo pleno por parte de los profesores.

No obstante, esto no debe resultar un impedimento, sino más bien un reto que se debe superar para lograr un enriquecimiento profesional mutuo entre los docentes.