Revolución anti-tecnología

Hoy en día, al haber tanta tecnología presente en los niños como la televisión, los videojuegos, los ipad, los ordenadores, etc; no exigen que los padres jueguen con ellos, les enseñen a hacer manualidades o les cuenten cuentos; ya que su tiempo de ocio lo pasan delante de pantallas.

Imaginad que algún día, hartos de tanta tecnología, los niños se revelen y les exijan a sus padres que les cuenten cosas, cuentos, etc. ¿Como creéis que reaccionarían los padres? Si esto pasa dentro de unos años, cuando los padres sean ya la generación de nativos digitales que desde pequeños han usado las tecnologías,y si sus padres a ellos no les contaron muchos cuentos; para ellos esto esta iamgen sí será una gran revolución ya que no sabrán casi ni como hacerlo. ¿Creéis que la tecnología va dismuyendo esa creatividad que tenían los padres al pasar tiempo haciendo cosas con sus hijos (tener que inventarse cuentos, hacer manualidades, juegos, etc)?

Comentarios

  • a

    No creo que la culpa sea de la tecnología,sino de los padres.Ellos son los que deben decidir lo que es bueno o no, y como siempre digo en estos casos,todo en su justa medida no es malo.Lo malo es que los padres porque esten cansados,no tengan ganas o no les apetezca les enchufen el Pou,la Wii o el ordenador al niño.A los niños les encantan jugar con las tecnologías pero tambien jugar al aire libre,salir en bicicleta o correr entre la hierba,por mucho que se intente decir lo contrario.Lo que habría que replantearse son las jornadas laborales de los padres,que en gran parte de los casos imposibilitan que puedan dedicarles tiempo a sus hijos.

  • Nerea Bastón Martínez

    "Cuentos.... y cosas." Que bueno jajaja.

    Siempre diré que la culpa es nuestra, de cómo las utilicemos. Pero lo que nunca se puede perder es la comunicación tanto familiar como con cualquier otra persona de nuestro entorno, es vital y es necesaria para crecer como personas y, aunque sea, para tener anécdotas que contar.

  • Talia Rodriguez Arribas

    Tenéis razón en que en gran parte es culpa de los padres, que a veces no tienen tiempo para dedicarles a sus hijos o están cansados. Pero también es verdad que muchas veces los niños prefieren pasarse toda la tarde jugando a la consola que jugar con sus padres a un juego de mesa por ejemplo. Por esto, pienso, que la culpa es tanto de unos como de los otros.