La adicción y la obsesión de las nuevas tecnologías.

Esta imagen nos hace ver la adicción y la obsesión que traen consigo el uso de las nuevas tecnologías, si no se tiene un criterio crítico ante las mismas.

A continuación, os dejo una serie de preguntas que he encontrado sobre esta temática, que ha hecho Joaquín Nieto Munera, que es profesor de psiquiatría y psicología médica en la Universidad de Murcia.

¿Cómo o cuando comienza la posible adicción a la red?

Cuando se es un "nuevo usuario" o se descubre un nuevo recurso en Internet se produce una fase de "encanto", que se caracteriza por elevados tiempos de consumo y cierta “obsesión”. Tiempo después aparece una caída del uso que corresponde con una percepción más objetiva de lo que es Internet en sí o el recurso recientemente descubierto, apareciendo una fase de "desencanto". Finalmente aparece una fase de "estabilidad" donde el recurso o el uso de Internet en sí mismo hallan su espacio natural en las actividades del sujeto.

También resulta interesante la propuesta de King (1996) quien sugiere que quizá sean adictos quienes usan Internet, refiriéndose a rasgos de personalidad específicos que determinarían un elevado uso de estos recursos.

Una vía alternativa reside en considerar la existencia de un uso abusivo de la tecnología en general, hipótesis propuesta por algunos autores en la propia red. Este uso podría evolucionar de modo adaptativo (de hecho son habituales los casos de sujetos que hacen un uso intensivo de sus ordenadores, teléfonos móviles, televisión en cualquiera de sus vertientes, etc.) o bien desviarse hacia situaciones desadaptativas ya sea en modo generalizado o en algún aspecto específico.

¿El tiempo dedicado a la utilización de internet informa sobre la posible adicción?

En primer lugar habría que delimitar cual es el tiempo de conexión que puede ser considerado "normal". No existe unanimidad respecto a esto. Las cifras que barajan distintos autores giran en torno a las 10h semanales de conexión incluyendo una banda que va de las 10 a las 30h semanales. Sin embargo este criterio de cantidad no parece ser el único determinante a la hora de establecer un posible diagnóstico de adicción a internet, quizás el criterio cualitativo sea más interesante a la hora de caracterizar ciertas formas de abuso de la red.

Debemos considerar que existen a grandes rasgos dos tipos de usuarios de internet (J. Estallo, 2000): Usuarios regulares y usuarios ocasionales, los primeros se caracterizan por conectar prácticamente a diario (4 o más veces a la semana), manteniendo actividades regulares en la red (email, grupos de news, chat etc) y suelen invertir un promedio de 10 h. cada semana. Los usuarios ocasionales, conectan esporádicamente y no mantienen actividades regulares y sus tiempos de conexión semanal son netamente inferiores.

De modo que el criterio cualitativo podríamos considerarlo más útil a la hora de establecer posibles adicciones, tales como la valoración de los cambios en los hábitos de vida, la disminución de la actividad física, el descuido de la salud, los cambios en los patrones de sueño, la disminución de la sociabilidad, la negligencia respecto del trabajo u otras obligaciones personales y familiares.

¿Existen mecanismos psicopatológicos que puedan explicar la adicción a internet?

En realidad existen diversos mecanismos psicológicos que nos ayudarían a explicar posibles adicciones a la red, sin embargo quizás sería necesario que se presentaran en sujetos predispuestos. Según Young (1997) son varios los mecanismos psicológicos responsables:

1. Las aplicaciones adictivas: Los usuarios no dependientes usan Internet para encontrar información y mantener relaciones preexistentes, mientras que los dependientes la usan para socializarse y conocer nueva gente, para implicarse en un grupo.

2. Apoyo social: Los grupos se forman rápido en el ciberespacio.. Estos grupos llenan la necesidad de apoyo que tenga la persona en situaciones estresantes de enfermedad, jubilación o divorcio.

3. Satisfacción sexual: En estos lugares se sienten libres de ataduras por el anonimato. Por otro lado las personas que se sienten poco atractivas físicamente se ven liberadas de este problema.

4. Creación de personalidad ficticia: Internet permite crear una personalidad virtual modificando las propias características físicas que en el mundo real son inamovibles. Es una forma de reinventarse a sí mismo, de cubrir necesidades psicológicas previamente no afrontadas enmascarando la inseguridad interpersonal.

5. Personalidades reveladas: Internet puede ayudar a sacar a la luz aspectos de la personalidad que estaban ocultos o reprimidos, como puede ser la agresividad.

6. Reconocimiento y poder: Este es un elemento que se deriva de los juegos, en los que se crea un personaje que va aumentando su poder a medida que consigue puntos, pudiendo llegar al liderato de otros jugadores subordinados.

¿Constituye la adicción a la red una forma de satisfacer otras necesidades que no están cubiertas?

Según Echeburúa y cols. (1998) la red permite cubrir dos tipos de necesidades básicas: la estimulación solitaria (búsqueda de información, imágenes, sonido, juegos, etc.) y la búsqueda de interacción social.

Hay ciertas características de personalidad o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad psicológica a las adicciones. La vulnerabilidad psicológica hacia la adicción a Internet se expresa en los siguientes factores de riesgo (Echeburúa, 1999):

a) Déficit de Personalidad: Introversión acusada, baja autoestima y nivel alto de búsqueda de sensaciones.

b) Déficit en las relaciones interpersonales: timidez y fobia social.

c) Déficit cognitivos: fantasía descontrolada, atención dispersa y tendencia a la distracción.

d) Alteraciones Psicopatológicas: Adicciones químicas o psicológicas presentes o pasadas.

ASÍ, PUES ¿LAS TECNOLOGÍAS SON MÁS UNA NECESIDAD QUE UNA OBSESIÓN, O A LA INVERSA?

WEBGRAFÍA

http://www.cofrm.com/web/DocArt.nsf/5f21179d870a3043c1256b560064e132/b82d7d0b5bff5b95c12570fc0040c61b/$FILE/PONENCIA%20JOAQUIN%20NIETO.pdf (Consultada el día 19/04/2013)

Comentarios

  • Enelina

    Que imaxe máis significativa, pero está claro que cada vez son máis as persoas que non saben vivir sen tecnoloxías especialmente non son capaces de sair da casa sen móbil ou sen estar en continuo contacto coas redes sociais; pero creo que habería que comezar por modificar esta mentalidade e hábitos dende a escola, que é a base da formación das xeracións máis xóvenes, que se convertirán nos cidadáns da sociedade do futuro, e deles dependerá o uso que se lles de ás novas tecnoloxias, e o partido que se lle poida sacar ás mesmas.

     

    Un Saudo

  • Patricia Romero Rey

    Si, esta claro que cada vez son máis as persoas que non sabemos vivir sen tecnoloxías, sen internet, etc. Pero ademais de querer recalcar iso, tamén quería deixar patenten, coas preguntas deste profesor, que moitas veces se fai un uso abusivo das mesmas porque temos outras necesidades que non están satisfeitas, como ben el di. Entón, non deberíamos empezar por concenciar as persoas sobre o uso abusivo, senón empezar por satisfacer esas necesidades que para as persoas son esenciais e básicas. Partiríamos dun primeiro punto, para xa despois centrarnos no segundo, que ti dis.

    E tanto no punto de poder cubrir diversas necesidades, como no de concenciar as persoas ou axudarlle a fomentar un criterio crítico ante as mesmas, estaría como papel central o das institucións, pero tamén o dos pais, o da sociedade, e tamén o dos propios suxeitos.

  • MartaValcarcelRubinos

    Esta entrada me ha gustado mucho, ya que las fases que citas al principio de, "Obsesión", "Desencanto", y "Estabilidad", me identifican. Con las redes sociales me ha ocurrido, al principio era completamente "usuario regular",al pensar que quizás les inviertía demasiado tiempo, decidía por temporadas bloquear las cuentas,  ahí fue cuando me dí cuenta de  la cantidad de horas que disponía  para realizar cualquier otra actividad. Finalmente reactivaba las cuentas pero ya les daba un uso totalmente diferente, no me considero "usuario ocasional" ya que entro en ellas la mayoría de los días, pero no invierto muchas horas en ellas y la mayor actividad que hago en las mismas es para comunicarme con mis amigos. Referente a la pregunta que haces, personalmente las interpreto más como facilidad que como necesidad. Si se interpretara como necesidad imprescindible, bajo mi valoración personal conllevaría a considerarse obsesión.