Lucía Vicente Pérez

Futura pedagoga. Mística. Adicta a las cosas buenas de la vida.

LIBERTAD PARA APRENDER Y ENSEÑAR

 

 DIFERENTES PARADIGMAS EN LA EDUCACION.

¿Cual manda en la actualidad?

 

INTRUCCION vs. APRENDIZAJE

 

El Paradigma del Aprendizaje surgió como respuesta ante las críticas al Paradigma de la Instrucción, que valoraba principalmente el acto de enseñar y priorizaba el papel del profesor, dejando a un lado el acto de aprender y el papel de los alumnos.

Desde el Paradigma Pedagógico del Aprendizaje se tiene en cuenta la actividad cognitiva de los alumnos, su estilo de trabajo y de aprendizaje y su autonomía intelectual, al contrario que ocurría con su predecesor que se limitaba a la observar el modo en que se reproducían los saberes, los procedimientos y las formas de reaccionar.

Desde este punto de vista, el acto de aprender se relaciona con el desarrollo de competencias cognitivas y con la apropiación de contenidos construidos por otros. Se aprende cuando somos estimulados a pensar y a aprender a aprender. De esta forma, el desarrollo cognitivo de los sujetos y de las dinámicas subyacentes, podrán garantizar la ocurrencia del aprendizaje.

El papel protagonista de los estudiantes es una base fundamental en este Paradigma del aprendizaje actual. Este protagonismo guarda relación con el estadio de desarrollo cognitivo en el que se encuentra, pero también con el conjunto de informaciones, con el dominio de los instrumentos y de los procedimientos que cada alumno es capaz de manipular. Por lo tanto, a todo proyecto de educación escolar le interesa conocer la actividad cognitiva o estilo de trabajo y de aprendizaje y/o la autonomía intelectual de los estudiantes, siendo estas condiciones que garantizan la posibilidad de apropiarse del patrimonio cultural que tenemos en nuestra disposición.

 

Desde esta perspectiva se abandona la concepción que existía en el Paradigma Pedagógico de la Instrucción en el que los alumnos eran simples receptores pasivos de la información y conocimientos para comenzar a ser considerados como parte activa de su propio aprendizaje. La adquisición progresiva de autonomía le hace ser capaz de buscar y encontrar por si mismo los conocimientos y conceptos que necesita y de formarse opiniones personales, lo que conocemos como aprender a aprender: “O professor deve perguntar aos estudantes o que eles querem aprender, dar-lhes a possibilidade deles seleccionarem o que querem aprender”.

 

Los alumnos son vistos como poseedores de teorías más o menos coherentes sobre el mundo. Estas teorías personales pueden volverse más coherentes y eficaces para explicarlo, no simplemente por medio de exposiciones didácticas, sino en la medida en la que los alumnos las discuten y son animados por los profesores a compartirlas y discutirlas unos con otros: “O professor deve ter sempre presente que o aluno é alguém com quem se pode dialogar, o que requer autenticidade, disponibilidade, respeito pela privacidade”.

 

El acto de aprender adquiere una importancia decisiva y un desafío que permite a la escuela constituirse como un espacio capaz de promover y suscitar aprendizajes. Además se trata de un contexto en que en que se deben reconocer a los alumnos con sus singularidades psicológicas y sus actividades como factores pedagógicos nucléales a tener en cuenta en el ámbito de las acciones de carácter educativo que tienen lugar en las escuelas.

 

Por otra parte, para el Paradigma Pedagógico del Aprendizaje enseñar consiste en crear las condiciones que favorezcan el desarrollo cognitivo, la autonomía intelectual, la capacidad de cooperación, la capacidad para generar estrategias y las competencias metacognitivas de los alumnos: “Devemos fazer com que eles formulem as suas perguntas, a partir das suas perspectivas”. Desde el abordaje cognitivista no se concibe al aprendizaje como subordinado al acto de enseñar. Asubel hace una diferenciación entre aprendizaje por recepción y aprendizaje por descubrimiento y aprendizaje por memorización y aprendizaje significativo. Cualquiera de estas modalidades puede ser válida, si se entiende que una intervención educativa debe tener la finalidad de influir voluntariamente a la estructura cognitiva de los sujetos. Además defiende que la posibilidad de que alguien aprenda depende de la calidad de la información de la que dispone: “Devemos ensinar a capacidade de buscar a verdade e não ensinar a verdade, pois não há uma única racionalidade”.

 

La función de los docentes consiste en ser capaces de comprender lo que los alumnos piensan, y de esta forma ayudarles a entender mejor y de forma más consistente el mundo que les rodea. Dicho de otro modo, el trabajo de los docentes debe entenderse como la creación de condiciones para que los alumnos busquen las soluciones para sus problemas y construyan teorías más adecuadas sobre la realidad: “Ensinar é fazer com que o aluno aprenda a seleccionar as várias possibilidades que se lhes apresenta, aprenda a reduzir as complexidades dos asuntos”. Además deben procurar poner en disposición de los alumnos los recursos para que puedan trabajar, aprender y desarrollarse en términos cognitivos, relacionales y psicológicos.

Por lo tanto, la labor de los profesores queda reducida a proporcionar el conjunto de recursos que los alumnos deben utilizar lo más autónomamente posible para que su aprendizaje pueda tener lugar: “Ensinar é fazer com que o aluno aprenda a questionar, a colocar as questões fundamentais”. Esta acción facilitadora de los profesores está en clara oposición con la que proponía el Paradigma Pedagógico de la Instrucción en la que el profesor tenía la labor de transmitir información: “Ensinar não é transmitir conteúdos, mas ensinar processos".