Bienestar y salud docente

Continuando con la búsqueda de información sobre las diversas causas de malestar y bienestar docente, encontré este artículo de Esteve denominado: Bienestar y salud docente.

En él, el autor comienza haciendo una breve introducción al tema que nos concierne con el mito de Jano (el de las dos caras, y del cuál ya hemos hablando en clase). Destaca que por una parte, la profesión de maestro se puede desarrollar con optimismo y convertirse en una forma de autorrealización, mientras que por otra las exigencias a las que nos vemos sometidos y los juicios externos que ponen a prueba la práctica docente, se convierten en fórmulas de malestar docente.

Con el fin de no caer en el malestar docente y, por tanto, gozar de bienestar, el autor subraya la necesidad de cambiar la formación inicial del profesorado; debido a que en muchas ocasiones ésta se fundamenta en una visión idílica de la profesión docente, que no prepara a los futuros profesores para hacer frente a las dificultades reales con las que habrán de encontrarse en su trabajo cotidiano en las aulas. De esta forma. Respecto a dicha formación inicial, es imprescindible que se le enseñe al futuro profesor a hacer frente a los siguientes problemas. 

El primero de ellos, hace referencia a evitar distorsiones en la definición de rol de profesor. Este aspecto hace referencia a subsanar la dificulta de definir la propia identidad profesional, es decir, a encontrar una respuesta personal y coherente de cuestiones tan básicas como: ¿quién soy?, ¿para qué voy a clase?, ¿cuáles son mis objetivos?, ¿qué sentido tiene lo que hago? Ésta, en mi opinión, es una de las cuestiones más difíciles que se le plantean a los docentes: la falta de confianza en sus criterios pedagógicos, la idea de que los familiares y la sociedad son especialistas en educación… son algunas de las dificultades que se encuentran a la hora de definir su identidad profesional.

La segunda cuestión, definir los objetivos del rol docente, se orienta hacia la idea de que no tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado las preguntas, por lo que la tarea básica del profesor es recuperar las inquietudes del alumnado con el fin de convertirse en el maestro de la humanidad. Esto me lleva a pensar en la importancia de motivar al alumnado para que recupere las ganas de aprender, lo que a su vez requiere, comprenderse a sí mismos y ubicar el sentido de su vida y su profesión en el contexto del mundo que les rodea.

Esteve denomina el tercer problema como perfilar la propia identidad profesional. Este punto se encuentra estrechamente relacionado con el primero de los problemas. La idealización de la enseñanza dificulta en muchas ocasiones la elaboración de la propia identidad profesional. Esto lleva al autor a pensar que lo único importante son los alumnos, y que la tarea con la que debemos identificarnos es aquella transmisora de conocimientos.

Dominar las técnicas de interacción y comunicación en el aula, se perfila como el siguiente problema que debemos subsanar. El profesor es un comunicador que actúa de intermediario entre la ciencia y el alumnado que necesita dominar las técnicas básicas de comunicación. Asimismo, Esteve destaca que el problema no consiste sólo en presentar los contenidos correctamente, sino también en saber escuchar, preguntar y distinguir el momento en el que debemos de abandonar la escena.

Respecto al quinto problema, capacidad de organizar el aula con un orden productivo, es preciso superar la inseguridad que sienten los profesores respecto a los problemas de disciplina. En relación a este aspecto, lo considero muy en auge actualmente, debido, en gran medida, a la degradación de la figura del maestro. Éste es uno de los aspectos que destaqué con una viñeta subida a la plataforma el día 11 de abril bajo el título: desvalorización de la figura del profesor.

Finalmente, adaptar los conocimientos de enseñanza a nivel de conocimientos de los alumnos, se plantea como el último problema que debemos solventar. Personalmente, considero que el enfoque constructivista aboga por esta premisa, basándose en ideas de autores tan destacables como Piaget, Vigotsky, Ausubel o Bruner, que defienden partir de los conocimientos previos de los niños con el fin de adaptarse a sus características y necesidades, y mejorando así los aprendizajes.

El artículo finaliza con la afirmación de que la primera llave que conduce a la autorrealización en el ejercicio profesional de la docencia está en la formación inicial. Ésta me ha llevado a reflexionar sobre los planes de estudios existentes, y más concretamente, al que yo he cursado en años anteriores. En mi opinión, considero que es cierto que desde la carrera nos idealizan la profesión de docente, llevándonos a pensar que todo es perfecto, cosa que no comprobamos en los periodos de prácticas. De esta forma, considero esencial realizar un cambio en los planes de formación, la lo cuál la figura del asesor desempeñaría un puesto clave.

 

Bibliografía:

  • Esteve, J.M. (2005): Bienestar y salud docente. En Revista Prelac- proyecto regional de educación para américa latina y el caribe, nº 1, 116-134. Disponible en:

http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001446/144666s.pdf (26/04/2012).

 

Ana Fernández Viso

26 de abril de 2012