Silvia Alvarez Otero

Observadora, intuitiva, temperamental, impulsiva, en ocasiones más emocional que racional, activa, sincera (a veces demasiado), alegre, optimista, habladora... Dicen que incluso gusto de las discusiones...

Docencia y Salud Mental. Reflexiones sobre el bienestar docente y su manera de ser abordado. 29/4/2012

He buscado estudios, artículos o referencias que se refieran en exclusiva al bienestar docente, ya que se nos ha dicho en clase que según un estudio de Díaz Granados son más abundantes los términos de bienestar que los de malestar.

Sin embargo, buscando sobre bienestar docente, incluso sobre este autor, Díaz Granados, las referencias, los estudios o artículos de opinión, es decir, todos los resultados de la búsqueda una vez consultados aluden  al malestar docente, al desgaste, al estrés…

¿Acaso no es posible hablar del bienestar docente sin aludir  al malestar? Ya que en muchos artículos que se habla de malestar docente, no se menciona tampoco al bienestar.

He escogido, entre varias referencias, un artículo que inicialmente hacía pensar que se centraría en el bienestar de la profesión, sin embargo, a medida que iba llegando al final del artículo, pude comprobar que las alusiones al malestar son más frecuentes. Aunque finaliza su artículo abogando, como opinión personal, por el bienestar y los beneficios personales y emocionales que esta profesión aporta.

Recomiendo su lectura para una mejor compresión de lo que la autora pretende transmitir, ya que su extensión es relativamente corta y de fácil lectura.

DOCENCIA Y SALUD MENTAL

Mtra. Laura Leticia Luna Bernal

Congreso SOPPAC 23-24 mayo 2008 .

León, Gto. México.

( Disponible en http://www.sopac-leon.com/soppac/Articulos%5CLetyLuna.pdf   Consulta: 29/4/2012 12:44 )

 

Esta autora afirma que existen pocos estudios que den cuenta del impacto favorable en la salud mental del profesor que genera la práctica docente así como los procesos que se desarrollan en esa práctica”.

Afirma, del mismo modo, que podemos extraer una reflexión de dicho dato que lleve a los docentes a asumir un mayor compromiso social y personal con dicha práctica y que tendrá efectos positivos sobre ella.

En mi opinión, sí puede ser un incentivo para demostrar que la práctica docente no sólo genera malestar y desgaste, pero por otro, es importante tener en cuenta que el hecho de  que existan pocos estudios del impacto favorable en la salud mental de la práctica docente no es un dato muy alentador.

Del mismo modo, afirma esta autora, que según su búsqueda, ha encontrado que existen estudios de diferentes países en los que en todos se habla del desgaste emocional, físico y social que produce la práctica docente y que ha sido este mismo malestar docente el que ha motivado estas investigaciones.  Menciona como referencia el banco de datos del IRESIE donde están reportadas dichas investigaciones.
IRESIE es el Indice de Revistas de Educación Superior e Investigación Educativa. Banco de Datos sobre Educación. UNAM. Universidad Nacional de México. Posee una Biblioteca Pública Digital.

Destaca un estudio de González y Lobato (1988) realizado en Vizcaya en el Servicio Médico de la delegación y un estudio de campo con profesores de 30 a 45 años. Los resultados aluden a lo siguiente:

- Un 68.75% de los profesores manifiesto que se sentía cansado por la mañana

- Un 62% mostró signos de tartamudez en ciertas ocasiones, 56% afirmó tener dolor de cabeza y nerviosismo

- Un 50% confesó que necesitaba más horas de sueño,  que sentía punzadas en el pecho y a veces nudos en la garganta.

Los factores con los que relacionaban con  estos síntomas eran:

- El desinterés de sus alumnos
- Los alumnos problemáticos
- Elevado número de alumnos
- Papeleo burocrático
- Desinterés de los compañeros
- Sensación de impotencia para motivar a los alumnos.

Entre las situaciones más negativas para el profesor destaca:

- Condiciones de trabajo
- Condiciones sociales
- Política de traslados forzados
- Desacuerdos con las autoridades del centro
- Conflictos de la convivencia con los compañeros.

A raíz de estos datos, yo me pregunto si en este estudio de campo se les ha preguntado exclusivamente por aquellas situaciones o factores que les producen malestar, ya que considero que es un aspecto crucial. Si no se les pregunta por aquellas situaciones o aspectos de su profesión que más motivadoras les resultan, que más les satisfacen, el por qué de su vocación… lógicamente es difícil saber en qué medida sienten bienestar o que satisfacción les produce la profesión ante estos indicadores de malestar.

Para finalizar declara su postura apostando por pensar en la educación como la concibe Freire (1975), como la implicación que el proceso educativo supone de acompañamiento al Otro, siendo este un sujeto y no un objeto, como mediador para sacar sus conocimientos, para construir conocimientos a cada momento y visualizado desde esta óptica la práctica docente es fascinante, apasionante, nutridos. Afirma así que le resulta difícil aceptar que todos los docentes sienten malestar y no valoran el provecho comunitario de su quehacer.

Así afirma, y de acuerdo a los argumentos de Freire (1975) que el hecho de favorecer al Otro (sujeto) favorece también lo que uno mismo quiere ser, construyendo una parte de la salud mental propia y en el prójimo.

Afirma que tomar conciencia de este crecimiento personal y bienestar a través de la práctica docente sería crucial para la positiva valoración de la propia profesión y tendría repercusiones favorables en la interacción maestro – alumno.

¿Es suficiente la toma de conciencia de este proceso y de los efectos positivos para que los docentes sientan bienestar y satisfacción ante su profesión?

¿Quién/es es/son los encargados de hacer tomar conciencia a los docentes de los beneficios de poder ser los acompañantes del proceso educativo de los discentes? ¿Los asesores, formadores de docentes, los orientadores…?

¿Habría que comenzar a contemplar los estudios sobre malestar – bienestar de los docentes a partir de preguntas que se encaminen a extraer referencias y conclusiones sobre los efectos positivos y satisfactorios de la profesión?

Ante la última pregunta, mi opinión ya ha sido expuesta, pues considero que si en un estudio, partimos de preguntas sobre los aspectos, efectos, causas o consecuencias negativas de la profesión obtendremos resultados claramente negativos, y a la inversa. Por tanto, quizá debieran plantearse dichos estudios desde interrogantes que intenten extraer datos sobre el bienestar  y la satisfacción de la práctica docente, en el que caso de que todavía no se contemplen en su mayoría así, que lo desconozco. 

¿Se está condicionando a fomentar el malestar docente abordándolo desde éste y no partiendo del bienestar y la satisfacción personal que profesiones de la educación o de lo psico-social aportan?

 

Silvia Álvarez Otero
Asesoramento Curricular a Centros e Profesores
29/4/2012