1.- Recuperamos la conexión. Pero el cable está defectuoso: Revisión

Esta entrada número 1 pretende ser un alto en el camino, un razonamiento y reconstrucción de los hechos y acontecimientos que me llevaron a no presentarme a esta materia en la convocatoria de Junio, presentarme de forma errónea en Julio y conseguir una prórroga en esta misma convocatoria. 

Empecemos por el principio, soy alumno de Licenciatura, he empezado la carrera en el año 2008. Algo terrible ocurrió primer día de clase que cambió para siempre mi vida. Pero no tiene relación directa con esta materia, aunque sí con el hecho de no poder asumir los contenidos de la carrera en 4 años, tal y como está propuesto en el plan, sino en 6 años, como podemos comprobar al ver que todavía sigo aquí.  

En segundo curso de Licenciatura, una de las materias que más me llamaba la atención y la cual tenía más ganas de cursar era Tecnología Educativa. Mi sorpresa fue comprobar que nada tenía que ver con lo que yo entendía con tecnología. Tampoco había podido asistir mucho a clase pero, en este caso, no era importante ya que el examen era lo que contaba a la hora de superar la materia. Grande fue mi sorpresa al comprobar el modelo de examen que la profesora que impartía esta materia usaría para las 5 convocatorias a las que me he presentado: 3 preguntas tipo test, cuyo enunciado rezaba "las tres respuestas a cada una de estas preguntas son válidas. Escoge la más válida para ti y justifica el por qué de tu decisión". Prueba completamente subjetiva y para la cual no hay ni una criba, ni un criterio ni un patrón para corregir. He fracaso en los 5 intentos de superar esta materia por el plan de Licenciatura, sacando en todas las convocatorias la ridícula nota de 1. No comprendía cual era el motivo, tampoco tenía mucho tiempo para asistir a tutorías a preguntar pero, cuando me decidí a ir, comprobé que la profesora suspendía a todo aquel que no se pasaba por unas cuantas tutorías antes de presentarse al examen. Si este era un requisito, debía haberlo referenciado en el programa de la materia y no esperar a que los alumnos presuponiéramos que este era un requisito elemental para superar la materia. Además, solo he tenido derecho a asistir a clase de esta materia en 2º curso de pedagogía, ya que pertenezco a la última generación de la Licenciatura en Pedagogía de la USC. La adaptación del plan a grado tampoco es de mi agrado ya que nos ha dejado a muchos alumnos en un limbo, en una situación injusta la cual no es culpa nuestra: tener derecho a clase única y exclusivamente el primer año que cursábamos una materia, teniendo únicamente derecho a hacer el examen, ya que el plan se extinguía y tampoco nos permitían acudir como oyentes a la misma materia pero en grado. Por si esto fuera poco, además, dos años después de la primera convocatoria, no teníamos derecho ni a hacer el examen por el plan que habíamos firmado, el de Licenciatura, y nos obligan a matricularnos en la materia correspondiente de grado, teniendo que asumir unas codiciones que no son propias del plan en el cual empezamos y el cual firmamos al entrar en la universidad. 

Esta amalgama de situaciones y circunstancias me ha llevado hasta este curso, 2013/2014, en el que, ya con rabia por ser la única materia en la que he agotado 5 convocatorias, me he tenido que matricular, sin más remedio, en Tecnología Educativa por el plan nuevo. La verdad es que me daba mucho reparo presentarme en una clase de 3º de grado en la cual no conocía absolutamente a nadie, una clase en la que ya están formados los grupos y los círculos, en la que la mayoría de la gente se conoce... pero aún así asistí a una de las primeras clases teóricas. Paralelamente a esto estaba realizando prácticas en la Escuela Infantil Breogán. La planificación de estas prácticas y un error de cálculo por parte de la directora de la guardería cambiaron por completo mi planificación para el segundo cuatrimestre, mi planificación había sido asistir todos los días menos los que tenía clase teórica y clase práctica de TECEDUC, la única materia que había estado cursando este año. Revisando el convenio la directora de la institución vió que, si no asistía también los días que tenía pensado ausentarme para asistir a Tecnología Educativa, no alcanzaría el mínimo de horas necesarias para obtener el reconocimiento de las prácticas a través del Consello Social. Esto me situó de nuevo en una encruzijada. Necesitaba esas prácticas para terminar los créditos de Libre Elección, y necesitaba esta asignatura para sacar la carrera y poder estudiar un máster, tal y como tenía pensado. Al final me dejé llevar por la comodidad y por la confortabilidad que estaba sintiendo en la guardería, me sentía útil, estaba disfrutando del trabajo allí, aprendiendo muchísimo, todo el mundo me trataba genial y estaba incluso descubriendo que no me desagradaría ser profesor de guardería. Aprendí infinidad de cosas durante este período, pero descuidé por completo la materia Tecnología Educativa, llegando a la mitad del cuatrimestre y planteándome cómo podría solucionar esta situación. La verdad es que pensaba en acudir a alguna tutoría pero las tutorías coincidían con mi horario de prácticas. Pensaba también contactar vía mail, pero me caía la cara de vergüenza al pensar en la respuesta por parte de la profesora, a que concepto tendría de mi y a qué me tendría que enfrentar para superar la materia. Fuí dejando el tiempo pasar hasta encontrarme de nuevo en una encruzijada mayor: sólo me faltaban los 6 créditos de esta materia para terminar la carrera. 

Luego de una conversación con la profesora de esta materia en su despacho, malinterpreté sus palabras y pensé que había una forma distinta para evaluar a la gente que no podía acudir presencialmente a clase. Los nervios de enfrentarme a una conversación así, sabiendo que tengo la responsabilidad de no haber acudido a clase, probablemente actuaran de pantalla haciendo que interpretase sus palabras de una forma distinta. Error mío de nuevo. La profesora me dijo que tendría que trabajar mucho, que no pondría ninguna traba pero que tampoco me regalaría el aprobado en esta materia. También me dijo que podría contactar con Almudena para ir confeccionando los trabajos.

Esto nos lleva a un nuevo punto, otra vez la mala interpretación, no sé si fueron de nuevo los nervios si mi afán por terminar cuanto antes y poder superar estos 6 (tortuosos por un lado, reconfortantes por otro) años de carrera. Las ansias me estaban pudiendo. Interpreté que sólo eran necesarios 4 trabajos para la superación de esta materia. Los hice, los entregué y esperaba (ingenuo de mi) aprobar la materia con esos 4 trabajos. Algo raro notaba, ya que en la Red Stellae estaba comprobando cómo el resto de alumnos estaba a confeccionar una cantidad enorme y muy superior de contenidos y trabajos a la que yo creía que eran necesarios para superar esta materia. Pero aún así no decidí plantear esta cuestión a las profesoras ya que estaba desbordado por el trabajo y pensaba que sería completamente imposible, a la altura de una semana, de realizar todos los trabajos pertinentes para poder superar la carrera y cursar el máster que tenía en mente.

 

Mi sorpresa llegó con un USC notas, reflejando mi fracaso en esta materia. Las consecuencias serían nefastas, un año más, el séptimo, para terminar una carrera de 4 años. Parecía la mayor de las pesadillas, estaba deseando despertar de ella, darme cuenta de que era un sueño y que en la vida real no me encontraba en esta situación. Además estaba teniendo contacto con la responsable de coordinación del máster que quería cursar, en otra ciudad, Oporto, la cual prometía un futuro completamente nuevo y prometedor para mi, ya que soy una persona a la que le encanta el arte y la cultura, y por gente que conozco y vive allí, o por información a la que he podido acceder a través de internet había comprobado que Oporto era una especie de "tierra prometida para mi". Tenía la posibilidad de cursar este mismo máster en Santiago de Compostela pero la comparación de los contenidos entre los dos másters me hacía decantarme claramente por el de la Universidad de Porto. Mi familia me apoyó para que fuera hablar con las profesoras, para que les planteara mi caso, me dijeron que ellas comprenderían mi situación, que tendrían una solución para mi problema, pero yo me mostraba escéptico y me sentía completamente culpable de mi fracaso en esta materia.

 

El siguiente capítulo de esta historia discurre en el despacho de las profesoras, en el cual pusimos la situación sobre la mesa. He podido comprobar que estas profesoras estaban preocupadas por mi caso, se habían interesado, se habían preguntado qué era lo que estaba pasando conmigo. Durante toda la conversación en el despacho, una frase no paraba de darme vueltas en la cabeza, mi madre antes de entrar a la revisión me había recordado algo que yo siempre le digo: si es posible en la mente es posible en la realidad, sólo hay que dar con la fórmula. Las profesoras se interesaron por mi situación personal, es algo que valoro muchísimo en los docentes y que creo que vertebra una actitud pedagógica, el interés por cada alumno en particular y por la historia personal de cada uno. Si atendemos cada necesidad y dificultad educativa por separado y teniendo en cuenta a cada alumno como sujeto único, ¿por qué no aplicarlo en la carrera?. Tengo una gran historia que contar, unos sucesos y hechos que me llevaron al punto en el que estoy y creo que los docentes deberían realmente valorar esas situaciones. Al menos escucharlas, ya si después ofrecen solución o no a estas es otro asunto, pero al menos escuchar qué historia tiene cada alumno que realmente va a un despacho a preocuparse por lo que ha pasado. 

Luego de plantearse varias opciones por fin escuchaba algo que arrojaba un poco de luz dentro de tamaña oscuridad en la que estaba sumido en esos momentos por ver cómo mi vida cambiaba radicalmente, desde lo que tenía planeado a lo que las circunstancias reales me permitían. Esta prórroga es algo vital para este alumno, no sé si alcanzan las profesoras a conocer cuánto ansío poder empezar una nueva etapa y dar rienda suelta a todas mis curiosidades, a todos mis pensamientos, a todas las acciones que me gustaría llevar a cabo para tratar de aportar mi granito de arena al universo de la educación.

 

Me he extendido bastante, pero es mi historia de vida, y como mía, la considero de suma importancia.

Gracias a la actitud humana y comprensiva de estas dos profesoras veo que, me han proporcionado una oportunidad para demostrar que realmente estoy capacitado para superar esta materia, y que me merezco cursar ese máster. Es un momento vital de mi vida.  Quiero ir a por todas, como quise ir cuando empecé la carrera, pero esta vez habiendo superado la trágica situación en la que me encontré cuando empecé la Licenciatura en Pedagogía: justo el día de la presentación de la carrera, mi padre sufrió un infarto cerebral, pasando de ser una de las personas más activas y motor de la economía de mi familia, a una persona completamente dependiente, viéndose afectadas tanto sus capacidades psíquicas como psicológicas y quedando cualificado como persona con gran incapacidad. Lo que esto ha acarreado lo conoce solo mi familia, y las familias que han pasado por ello. Aún así, aquí estamos, 6 años después, adaptándonos a todo lo que va surgiendo y tratando de usar la capacidad casi infinita del ser humano para superar situaciones complicadas y traspiés de la vida.