Prólogo: Revisión

Prólogo

Última actualización de en Ana Fernández Viso

Érase una vez un cuento de esos que no van sobre castillos y princesas. Uno de esos cuentos en los que cuando parece que todo va a ser imposible, el afán y las ganas de llegar a una meta van haciendo que todo gire hasta que se engrane en la posición exacta. El relato que aquí presento parte de la iniciativa de la profesora Lourdes Montero a la hora de impartir, de forma innovadora, la materia asesoramiento curricular a centros y profesores.

Un cuento en el que, sin embargo, hay ogros, bestias, monstruos y fantasmas que te intentan ahuyentar advirtiendo de cuál es el camino fácil, mirar atrás y pensárselo dos veces. Una metodología que en un principio asusta por ser novedosa y nos invita a mirar con recelo la idea de reflexionar y construir nuestro propio conocimiento apoyándonos en una plataforma virtual.

Uno de esos en los que siempre hay momentos en los que se flaquean las fuerzas, y siempre hay fuerza y ganas de mirar hacia adelante para ver si después de la penumbra salen los rayos del sol.

Uno de esos cuentos en los que lo negro se va volviendo gris, después azul clarito y después blanco. Uno de esos en los que todo trabajo tiene su recompensa. Uno de esos que dejan moraleja, que guían, que enseñan, que llenan, que te hacen pensar, que te proyectan y que te hacen vivir.

Y este cuento, comienza así…

Thomas Edison llegó a fracasar en 2.000 ocasiones antes de lograr el filamento de hilo de algodón carbonizado para su bombilla. Y cuando le preguntaron dijo: "no fracasé, descubrí 2.000 modos de cómo no se hace una bombilla, pero sólo debía encontrar un modo de que funcionara.”