Dani Pregal

Estudiante de toda ciencia y de ninguna en concreto

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1B JUSTIFICACIÓN: Revisión

1B JUSTIFICACIÓN

Última actualización de en Dani Pregal

Cuando comenzamos la asignatura para mí, como para muchos de mis compañeros el asesoramiento era una de las competencias que como orientadores debíamos dominar en nuestra práctica profesional.

Poco a poco desde el inicio, me situaba la posición de orientador, sin tener en cuenta que el asesoramiento a pesar de lo que encontramos escrito en los decretos está rodeado de un mundo mucho más cercano, tanto entre profesionales, como entre alumnos. Empecé a pensar que quizá el concepto de orientación tuvo la suerte de obtener un perfil profesional más definido antes que el asesor y lo más difícil de aceptar para mí, algo que luego se convirtió en un motivo de reflexión, fue el hecho de entender que en torno al orientador se establecen relaciones jerárquicas de tipo vertical.

En psicopedagogía había aprendido a tener una mente abierta y gracias a eso puedo darme cuenta de que en mi práctica profesional futura no quiero dar la imagen ni trabajar de un modo mecánico, alejandome de las personas, por eso esta asignatura me hizo recordar de una forma tan especial por qué empecé siendo educador social.

Como el proceso que he llevado a cabo fue una construcción mental en ocasiones frustrante, imaginé que existían cinco engranajes, engarzados me permitían crear un espacio en el que me sentía más libre, libre para pensar diferente a los teóricos de la orientación y por supuesto también para pensar diferente que los teóricos del asesoramiento.

Sin embargo para poder llegar a este punto primero debía conocer estas teoría Es por ello que pensé que el primer engranaje de la máquina debía reflejar nuestras primeras impresiones, nuestra entrada de puntillas en la red social Stellae y acercarnos de un modo cauteloso en principio a conceptos como el "Learning by doing".

Cuando vamos a crear algo de la nada, necesitamos un plano, una base que en este caso para mí ha constituido en analizar las conceptualización es teóricas del asesoramiento y reflexionar sobre el texto "de la perspectiva a la realidad del deseo" de Montero y Sanz.

Tras una primera instancia ya habíamos cerrado la puerta tras nosotros, habíamos mojado los pies en el mar del asesoramiento. Como persona a la que le gusta analizarlo todo,fue surgiendome la idea una y otra vez de que un segundo paso, mi segunda tuerca para mi máquina especial, debía reflejar mi reacción ante el mundo que acababa de descubrir.

Elaboré mi propia definición de asesoramiento, analicé el texto de Rodríguez Romero, todo como consecuencia de la impresión que me supuso saber que existía entre el asesoramiento y la orientación una especie dinámica de polos opuestos.

Realizar la técnica de los tres círculos me permitió personalmente experimentar con el aprendizaje en grupo y además entender con muchísima más facilidad gracias a mis compañeros los modelos de asesoramiento y el texto de Domingo Segovia. Dentro de una misma actividad que hablamos de perfiles de asesor, de la ética del orientador y de las corrientes teóricas que sustentaban ambas prácticas profesionales.

Realmente fue exhaustivo el trabajo que realizamos y entendí que finalizar esta fase requería hablar de lo que para mí era importante, que es una constante en mi vida, pues cada vez que hablamos de constructivismo, del aprendizaje cooperativo, no puedo dejar de preguntarme por qué la evaluación es la pieza que más se resiste a cambiar cuando el método de valuación por dossier que estábamos realizando requería más y mejor trabajo que el de un examen. Por ello reflexioné primero en torno a ese método que no considero ajustado a los tiempos que corren y tras eso imaginé cómo podría ser el asesor como guía en el proceso de evaluación.

El tercer engranaje de la máquina fue una evolución natural hacia la necesidad de conocer mejor a los profesionales del asesoramiento y la orientación, bien fuese  mediante los problemas que les podían surgir en su ámbito de trabajo, como escribiendo acerca de las culturas profesionales o reflexionando sobre las competencias y el factor humano de la competitividad.

La cuarta pieza de mi máquina (a la que bien podría haber llamado "el saber nos hará libres"), funcionaba con el combustible propio de nosotros, los aprendices. Era el momento de aportar nuestras dudas, hipótesis y conceptualizaciones para enriquecer el proceso propio de aprendizaje.

Pensé en dotar al asesor de herramientas como el aula inteligente e indagar en teorías como las inteligencias múltiples de Gardner, quería poner mi granito de arena.

Finalmente, el último de los mecanismos debía ser el que me evaluase a mí mismo, aquel en el que me entregase personalmente y académicamente, que me permitiese hacer funcionar mi máquina para construir nuevos aprendizajes enlazados con los ya experimentados. Por ello decidí abrir el corazón y mi cerebro para permitirme sentir lo que había logrado y si hubiera podido hacer más.

Ya con la máquina funcionando, de la que he repasado una y otra vez como la creé rememorando los pasos, ahora no quiero  olvidar jamás esta estrategia de aprender, ni las personas que participaron de un modo u otro en lo que sé.