6. Fuera del laberinto. A modo de conclusión.: Revisión

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Una vez fuera del laberinto, muerto ya el minotauro y con el hilo recogido, llega el momento de concluir esta historia documentada que ha intentado reflejar mi implicación con esta materia. Algunas de las conclusiones más importantes a las que he llegado son:

- Falta de una cultura colaborativa de base. Pretender que docentes y asesores sepan colaborar de una forma tan avanzada requiere que se introduzca y se trabaje desde el principio de la educación formal. Debido a que la colaboración no se trabaja desde los niveles básicos de formación, sino que se recibe de golpe en la formación universitaria, colaborar se vuelve una tarea más difícil de lo que realmente debiera.

- Estudios de casos. Los casos se elaboran con documentos y otros elementos de base que permiten exponer a los demás lo que nos ha ocurrido durante nuestra actividad profesional. Existe una gran carencia de este tipo de documentos que ilustren con algo tangible (ejemplos) la práctica asesora.

- Las TIC pueden hacer mucho por el asesoramiento. Desde reducir el número de reuniones en los centros, hasta divulgar información práctica útil para asesores y docentes (trabajo en red, redes de colaboración,...).

- Ver lo invisible. Es la clave del éxito de nuestra práctica profesional, apreciar lo que no se ve. El currículum oficial fija los límites y características de lo que cada ciudadano debería aprender, pero dentro de los centros también existe un currículum oculto. Éste puede que sea el que más deberían de tener en cuenta los asesores, porque es el que realmente dirige al centro dentro de la normativa vigente.

 

Debo decir que, durante este tiempo en el que hemos realizado las prácticas he podido ver aplicado todo lo que en teoría hemos hecho y visto en el aula, porque hemos tenido la oportunidad de palpar el ambiente que se respira en un instituto,  ver cómo actúan profesores/as y asesores/as ante diversas situaciones. También es cierto que todavía siguen vigentes en los centros estereotipos que separan a docentes y asesores, que como vimos en la actividad de pequeño grupo ¿Qué piensan futuros asesores/as sobre los/as profesores/as (cómo los vemos)? ¿Qué pensamos que piensan de nosotros los profesores/as (cómo nos ven) carecen totalmente de sentido y solo sirven para crear un clima de trabajo incómodo. 

El asesoramiento educativo es, en resumidas cuentas, “Una temática que no se puede considerar de forma aislada, sino en relación con la institución (la escuela) en el marco de un proyecto formativo (el currículum) y con el propósito fundamental de servir a la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje” (Zabalza, 1997). De ahí la dificultad que entraña la profesión del asesoramiento educativo, que ante todo, debe ser desempeñada con el amyor nivel de profesionalidad y compromiso posible por parte de cada una de nosotras.

Guardando el ovillo que me ha servido de guía entre la complejidad del asesoraiento y la orientación, me despido. Sabiendo que la incertidumbre siempre forma parte de la actividad académica ahora podemos enfrentarnos a ella con unas sólidas herramientas. Espero que como yo, todos hayan sido capaces de salir del laberinto con la sensación de saber un poco más, pero nunca lo suficiente.