Pablo Rivas Díaz

En tres palabras me definiría como una persona sociable, paciente y tenaz

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5.6.3. Necesitamos un cambio: Revisión

5.6.3. Necesitamos un cambio

Última actualización de en Pablo Rivas Díaz

Vistos los resultados de las anteriores carreras me tomo la libertad de aconsejar a mi equipo cambiar la manera de pilotar el bólido para conseguir lograr los objetivos que nos habíamos propuesto. Para esto les pido que pasen de la asociación a la construcción.

 

El racionalismo o la irrelevancia del aprendizaje

La primera teoría elaborada sobre el aprendizaje de la que tenemos noticia se la debemos a Platón, quien en el siglo IV a. C. escribió “La Republica” y en la que expone el mito de la caverna, en la que afirmaba que el aprendizaje tenía una función muy limitada; en realidad, no aprendemos nada realmente nuevo, lo único que hacemos es reflexionar, usar la razón, para descubrir esos conocimientos innatos que yacen dentro de nosotros.

Sin embargo la idea de un aprendizaje basado en la reflexión y toma de conciencia sobre el propio conocimiento va a ser retomada desde supuestos constructivistas, asumiendo la naturaleza cambiante de ese conocimiento. Las posiciones contemporáneas en psicología como las de Chomsky (1980) o Fodor (1983) vienen a insistir en la irrelevancia del aprendizaje como proceso psicológico.

El propio Piaget (1979), uno de los padres del constructivismo en psicología, considera la evolución del conocimiento científico a lo largo de la historia como una refutación de la paradoja de Fodor según la cual sólo aprendemos lo que ya sabemos. A la vista de un buen número de investigaciones psicológicas niegan esta idea al mostrar el potencial de aprendizaje de la especie humana, capaz de generar y adquirir muchos conocimientos y destrezas nuevos, que difícilmente podrían estar programados en nuestros genes. Buena parte de esas investigaciones proceden de un enfoque que sitúa el aprendizaje en el centro de sus formulaciones teóricas: es la tradición empirista.

 

El empirismo: las teorías del aprendizaje por asociación

En el extremo del péndulo opuesto al racionalismo se sitúa el empirismo. Es Aristóteles el que inicia la tradición empirista. Para él el origen del conocimiento está en la experiencia sensorial, que nos permite formar ideas a partir de la asociación entre las imágenes proporcionadas por los sentidos. Creía que al nacer somos como una “tabula rasa” y es nuestra experiencia la que va creando impresiones que constituyen el verdadero conocimiento.

Aprendemos mediante las leyes de la asociación que, según Aristóteles, eran la contigüidad, la similitud y el contraste. Las leyes del aprendizaje asociativo se han reformulado y precisado por los filósofos empiristas británicos Locke y Hume y sobre todo por el conductismo. La concepción del aprendizaje como un proceso asociativo ha perdurado hasta nuestros días, esta concepción se ve en la llamada “teoría de la copia” (Lehy y Harris, 1985), según la cual el conocimiento aprendido es una copia de la estructura real del mundo. De hecho el conductismo, puede entenderse como un asociacionismo conductual, en el que lo que se asocian son estímulos y respuestas, siendo los mecanismos asociativos, según los autores, la contigüidad, la repetición, la contingencia… Actualmente, el conductismo se encuentra en una franca recesión, desplazada en buena medida por la psicología cognitiva.

Hay dos principios básicos en los diversos modelos conductistas que constituyen las teorías del aprendizaje por asociación:

-El principio de correspondencia que asume que todo lo que hacemos y conocemos es un fiel reflejo de la estructura de la realidad. Según Skinner (1968), una buena gradación de objetos y tareas, apoyado en ciertas técnicas de aprendizaje específicas y acompañadas de un programa de refuerzos adecuado conducirá a un aprendizaje eficaz de cualquier índole.

-El principio de equidad, que afirma que los procesos de aprendizaje son universales, son los mismos en todas las tareas, en todas las personas e incluso en todas las especies.

Estos dos principios han sido contundentemente refutados; no todo aprendizaje es producto de una copia, y no todas las personas y todas las especies aprenden lo mismo de igual modo.

 

El constructivismo: las teorías del aprendizaje por restructuración

Para el conductismo el conocimiento es siempre una interacción entre la nueva información que se nos presenta y lo que ya sabíamos, y aprender es construir modelos para interpretar la información que recibimos. Se asume el papel esencial del aprendizaje, como producto de la experiencia, pero defiende que ese aprendizaje es siempre una construcción.

Es interesante distinguir dos procesos de construcción de conocimiento diferentes porque implican teorías del aprendizaje distintas. En un primer sentido, se entiende que hay construcción de conocimiento cuando lo que se aprende se debe no solo a la nueva información presentada, sino también a los conocimientos previos de los aprendices. Los materiales de aprendizaje son asimilados a los conocimientos previos de los alumnos Es lo que podríamos llamar la construcción estática de conocimiento, muy cercana a lo que Piaget (1970) llamaba asimilación. La nueva información se asimila a las estructuras de conocimiento ya existentes. Los conocimientos serán asimilados de forma distinta dependiendo del interés, la  motivación y los conocimientos previos.

En la construcción dinámica se trata de cambios cualitativos, de generar soluciones, de reestructurar las construcciones internas y solucionar los desequilibrios. Se cambian estructuras que requieren una implicación activa, basada en la reflexión y la toma de conciencia por parte del aprendiz. 

 

BibliografíaPozo, J. A. (1989): Las teorías del aprendizaje: De la asociación a la construcción. Madrid.