2.2 ¿QUÉ ENTENDEMOS POR ASESOAREMINTO EDUCATIVO?

2.2 ¿QUÉ ENTENDEMOS POR ASESOAREMINTO EDUCATIVO?

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Al igual que ocurre con el concepto de asesoramiento en general, resulta complejo definir el término de asesoramiento educativo.  Tal y como señala Mª del Mar Rodriguez Romero  (1996:17) una de las causas de esta complejidad es que “hasta hace relativamente poco tiempo era difícil contar con una denominación de asesoramiento que contase con una aceptación generalizada, y que aludiera, de manera precisa, al sentido genérico de asesoramiento”.

Así consultando la literatura sobre el tema podemos encontrar multitud de definiciones referentes a este término:

Joan Bonals, Manuel Sánchez-Cano (2007: 14) exponen que “Asesorar es un término que procede de a-sedere, que significa “sentarse al lado”; (…) el asesoramiento se realiza desde la proximidad, acompañando a los profesores, a los alumnos y a los padres en aquellos momentos en que necesitan ayuda de un profesional externo a la institución escolar, pero que tienen una presencia significativa en la vida del centro.”  Añaden además que “el asesoramiento psicopedagógico se dirige fundamentalmente (…) a la transformación de los centros y demás escenarios educativos; hacia una educación de máxima calidad para todos y todas, en sus contextos ordinarios” En este sentido los centros educativos pasan de ser escenarios de la educación a objeto de la acción asesora.

Muy conectada con esta idea de asesoramiento como agente  de calidad educativa, es la expuesto por José Ricardo García, Javier Rosales y Emilio Sánchez (2003:130) quienes exponen que “la misión de los asesores ha ido definiéndose como un acto de colaboración que ayude a los centros a definir y alcanzar sus objetivos, a incrementar sus recursos y a impulsar el desarrollo profesional de sus docentes”

Estos autores definen “el asesoramiento, con independencia del ámbito desde el que se estudie (…) como un proceso de resolución de problemas del que deben responsabilizarse, conjuntamente, tanto el profesional que asesora como el que es asesorado. Se asume igualmente que este proceso es influido por la cultura e historia del contexto en el que tiene lugar, tanto institucional (Solé, 1997) como sociopolítico (Escudero, 1992): todo ello condiciona las expectativas que cada profesional proyecta en el otro, el modo en el que finalmente se relacionarán, el nivel de compromiso de cada uno, etcétera. En otras palabras, aunque el asesoramiento se manifiesta en último término bajo la forma de una relación entre profesionales en un momento concreto, las variables que concurren trascienden esta relación y momento”

Otra visión es la aportada por Montse Ventura (2008:2) quien define el asesoramiento como un proceso de acompañamiento que “focaliza su intención en el deseo de cambio de los docentes” (…); “esta perspectiva hace que los asesores tengamos que asumir la responsabilidad de guiar los cambios e interpretar las demandas en función de las prácticas que se van desarrollando en el centro”.

Otras dos definiciones que enfatizan la importancia de la colaboración en el asesorameitno son las aportadas por Murillo (2004) y Moreno y Pozo (2005):

 “aquellos procesos interactivos de colaboración con los centros educativos, y/o profesorado que los conforman, con la finalidad de prevenir posibles problemas, participar y ayudar en la solución de los que puedan existir y cooperar en la consecución de una mayor mejora educativa” Murillo P (2004)

 

 “orientar, facilitar, ayudar, mediar, apoyar, colaborar, guiar, asesorar… Son verbos intransitivos… Las acciones que describen no tienen un objeto directo. En este caso se trata de actividades educativas prácticas, dirigidas a alguien (profesores, madres o padres, educadores, monitores, etc.); alguien que, a su vez, debe promover actividades de enseñanza y aprendizaje en otro… Parece haber un consenso en que la actividad de asesoramiento educativo, para ser tal, debe nacer de una actitud de colaboración…” Monereo y Pozo (2005)

Teniendo en cuanta lo expuesto hasta ahora yo entiendo que el asesormiento educativo  es un proceso de acompañamiento entre profesionales de un mismo status mediante el cual se pretende informar/ayudar/dar soluciones para responder de forma satisfactoria a un problema relacionados con la práctica educativa. Es decir, el asesor es un guía pero no un “solucionador” de problemas, es la persona encargada de proporcionar las herramientas necesarias para solventar las posibles dificultades que se presenten, pero es responsabilidad del asesorado llevarlas a cabo o no.  En dicho proceso se establece una relación triádica (indirecta) entre asesor, asesorado y alumno

Rodríguez Romero señala que otra de las dificultades a la hora de definir el término de “asesoramiento educativo” reside en la multiplicidad de términos usados para referirse tanto a los asesores como a la intervención. Así, en los albores del asesoramiento, cuando este se vinculaba a la innovación educativa, se utilizaba el término “agente de cambio” para denominar a la persona que asesoraba; posteriormente, se denominaba al asesor en función de la tarea que realizaba utilizándose denominaciones como “agente de enlace”.

Por otro lado, la utilización reiterada de familias de palabras concretas como la de los vocablos  “consult” y “advice”, que si bien son prácticas próximas  las funciones que se le asignan a cada una son diferentes y, hasta cierto punto contrapuestas , aumentan esta complejidad.  Explicaré este punto un poco mejor: En ambos casos  (consult y advice) se combinan tres ideas considerar, reflexionar y deliberar en relación con consejos sobre uno mismo o los demás. El primer término se ha utilizado en el marco de la empresa, la industria y la organización y casi siempre referido a personas externas a la institución, que dan consejo profesional a esta o a los sujetos que la integran. Por otro lado, “advise” se usa en el ámbito británico para referirse a papeles y órganos con funciones administrativas dentro del sistema educativo, en algunos casos cercanos a la inspección. Se traducen por asesor y asesoramiento.

 

Por si fuera poco, para añadir más leña al fuego, también se utiliza con frecuencia el término “Support” (apoyo); que alude a la idea de ayuda que conlleva la labor y ha sido asignado a la estructura organizativa que sustenta la función. También se ha usado con frecuencia para denominar a la persona que realiza tareas de asesoramiento: agente de apoyo.

Concepto asesoramiento

Por otro lado, se debe considerar, además, que del ámbito de la práctica han surgido otros vocablos como coordinador (procedente de medidas administrativas que promueven proyectos y programas de mejor educativa), formador de formadores, responsable de área y ciclo, profesor de apoyo y, más recientemente, asesor de formación permanente.