2. Introducción

Después de casi nueve meses para mí, llegamos al final del curso y con ello, al final de la asignatura, y es tiempo de mirar atrás y preguntarme: ¿Qué he aprendido?

Para ello, la mejor manera de plasmarlo es un e-portafolio, pero... ¿Qué es un e-portafolio? Eso mismo me pregunté yo la primera vez que escuché esa palabra. Supuse que se trataría de la combinación de portafolio con electrónico, al igual que sucedía con la palabra e-learning. El "e" se añadía a la palabra para acuciar el carácter electrónico del aprendizaje. Por ende, e-portafolio es un portafolio electrónico, pero esa sencilla definición no me parece suficiente. Un e-portafolio es un conjunto de contenidos que evidencian el proceso de aprendizaje y los conocimientos adquiridos. Es decir, es una forma de expresar lo que he aprendido a lo largo de estos nueve meses en la materia. El carácter electrónico de este portafolio significa que estas evidencias del aprendizaje se plasman por medios y herramientas digitales, en este caso la red social de aprendizaje stellae. 

El e-portafolio parece, por tanto, ideal para plasmar mi proceso de aprendizaje. Asimismo, al realizarse este portafolio por medio de una red social como stellae, sirve también para compartir mis aprendizajes con los demás miembros de la red, produciéndose así ese proceso de feedback tan deseable del Personal Learning Enviroment. Es decir, al plasmar y evidenciar mis conocimientos por estos medios, cualquier persona registrada tiene acceso a estas páginas y, por tanto, puede aprender a través de mí aquello que yo he aprendido previamente. Y también sirve del revés. Yo puedo leer las páginas que cuelguen mis compañeros en la red, para enriquecerme con sus aprendizajes individuales. 

 

Esta asignatura, Tecnología Educativa, es en todos los aspectos diferente a todas las demás que he tenido en la carrera. La metodología es distinta, los medios son diferentes y el proceso evaluativo también. Somos personas de costumbres, y relacionamos instantáneamente clase con el tipo expositivo, en el que hay alumnos sentados en pupitres, mirando siempre al frente donde normalmente hay una pizarra, que se sitúa detrás de la mesa del profesor, que normalmente no usa mucho esa mesa. El profesor explica y los alumnos atienden y toman apuntes, esa es nuestra visión del proceso de enseñanza-aprendizaje. Pero somos pedagogos, y hemos aprendido a lo largo de la carrera que ese no es el único método y, posiblemente, ni siquiera el más recomendable. Así que, como pedagogos, que estudiamos los tipos de aprendizaje, los tipos de enseñanza y las metodologías utilizadas, que analizamos los procesos para evaluar cuál de ellos es el más recomedable, ¿qué mejor que vivir en nuestras carnes una metodología radicalmente diferente a la que estamos acostumbrados para poder evaluar en primera persona este tipo de aprendizaje?

En mi caso particular, este curso el proceso de enseñanza-aprendizaje ha sido enteramente online, debido a mis circunstancias personales. Por tanto, ha supuesto un cambio todavía más radical de aquello a lo que estaba acostumbrada. Al principio me lo tomé con ilusión pero, con el paso del tiempo, fueron apareciendo los problemas. El hecho de no tener horarios me hizo más mal que bien. Soy una persona perezosa por naturaleza, que necesita incentivos y motivaciones para realmente interesarse por las cosas y aplicarse, y al no tener nada de esto, la pereza fue ganando terreno. Al no tener plazos, ni fechas de entrega, ni horarios, no tenía motivación para hacer las cosas, y lo iba dejando de lado poco a poco, prestándole cada vez menos atención, lo cual no fue bueno. Tras un tiempo, decidí ponerme fechas límite a mí misma porque, si no lo hacía, no acabaría nunca. Así que me puse fechas, hice los trabajos dentro de las fechas que me había planteado a mí misma y los envié a tiempo. Entonces llegó el otro problema, el de comunicación. El hecho de realizar esta asignatura de manera online y de forma prácticamente extraescolar, no sólo suponía trabajo para mí, sino también un trabajo extra para Adriana. El trabajo, por su parte, requiere unos horarios estrictos que deben cumplirse, y por tanto sólo podía dedicarme atención en su tiempo libre, lo cual limitó asimismo mi proceso y mi avance. Por tanto, por un lado estaban mis propias limitaciones y la desmotivación que producía la falta de incentivos y fechas límite y, por otro, las limitaciones de Adriana para evaluarme, guiarme y corregirme. La falta de horarios por mi parte y la falta de tiempo por parte de Adriana supusieron a mi parecer el mayor problema del proceso de enseñanza-aprendizaje en esta asignatura. Sin embargo, considero que también tuvo sus puntos positivos. Al igual que la falta de horarios y fechas límite despertó mi pereza, también me dio por otro lado la oportunidad de trabajar cuando me apetecía, cuando podía hacerlo y cuando realmente estaba motivada. Por tanto, fui capaz de leer muchos más documentos de los que he leído para ninguna otra materia, informarme sobre más temas, algunos de los cuales no plasmé porque no venían al caso, pero sí tenían que ver con educación, y así también refinar mi proceso de selección de fuentes veraces y fiables. Indagando sobre los temas que la profesora me pedía, pude profundizar en otros con los que estaban relacionados, obteniendo así una visión más global y detallada de las cosas, y un punto de vista más generalizado. Así, no sólo aprendí lo que se me pedía, sino muchas cosas a mayores, que tenían mayor o menor relación con el tema a tratar. 

Es decir, este proceso de enseñanza-aprendizaje no sólo tuvo inconvenientes, sino también ventajas bastante importantes. Este tipo de enseñanza es totalmente distinto al que estamos acostumbrados y, por tanto, resultó muy interesante experimentarlo en primera persona. Gracias a esto, ahora cuento con una visión más amplia, y puedo comparar el aprendizaje tradicional con éste, para así poder analizarlos a ambos, y evaluar a nivel personal las ventajas e inconvenientes de cada uno, para así avanzar e incluso pensar en un sistema educativo que aúne las ventajas de ambos y procure paliar los inconvenientes. 

 

Ahora me queda plasmar todo este proceso de aprendizaje lo mejor posible, bloque por bloque.